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Resección transuretral de próstata (RTU)

02-07-2014
Resección transuretral de próstata (RTU)
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¿Qué sabemos sobre la próstata?

La próstata es una glándula que se encuentra de forma exclusiva en el aparato genital y urinario del sexo masculino. Está formado por tejido con función glandular y tejidos con función muscular que le servirán para tener cierto margen de capacidad de  contracción. Su peso aproximado es de 20 gramos. Desde el punto de vista de localización dentro del cuerpo humano, la próstata se encuentra delante del colon, más concretamente de su parte final que conocemos como recto, alrededor del cuello de la vejiga (estructura con capacidad para llenarse con orina y que tiene forma de embudo) y de la uretra (conducto que sale de la vejiga y que comunica con el exterior por el pene, sirviendo de canalización para la excreción de la orina). La función principal de la próstata es la de sintetizar junto con las glándulas que se encuentran alrededor de la uretra y de las glándulas seminales, el líquido seminal.

La forma que tiene la próstata se ha considerado clásicamente comparable al de una castaña es de consistencia dura aunque con cierto componente elástico, sólo es palpable a través de la realización de un tacto rectal. Mediante esta maniobra diagnóstica tan se puede palpar la parte posterior de la misma. 

Imagen postoperatorio de la RTU de próstata

¿Cuáles son las enfermedades más frecuentes que suelen afectar a la próstata?

Las enfermedades más frecuentes de la próstata hoy en día se suelen dividir en prostatitis, la hiperplasia benigna de próstata y el cáncer de próstata. La prostatitis es, tal y como indica su nombre, una inflamación de la glándula de la próstata. Puede ser de origen infeccioso o no y puede tener un carácter crónico o agudo. Este tipo de patología suele tener unos síntomas clínicos parecidos a los de una infección urinaria o cistitis (disuria o molestias tipo ardor durante la micción, polaquiuria, aumento de la frecuencia de las micciones respecto al ritmo habitual de cada paciente y tenesmo, sensación de tener ganas de orinar justo después de haber finalizado una micción).

Cuando el origen de esta inflamación de la próstata es infeccioso, suele ser necesario el uso de antibióticos que tengan una preferencia de acción por el tejido prostático (algún tipo específico de antibiótico como algunas quinolonas suele ser el más frecuentemente usado), la duración del tratamiento suele ser extenso en el tiempo, llegando a durar incluso varias semanas.

La hipertrofia benigna de próstata o también llamado adenoma prostático es una proliferación del tejido glandular que forma parte de la próstata de características benignas pero que puede conllevar una gran cantidad de complicaciones y morbilidad que dificulten de manera muy importante el día a día de los pacientes que la padezcan, entre muchas de estas complicaciones la más frecuentes son el aumento de veces diarias que el paciente debe de acudir a miccionar, disminución del calibre la orina, incapacidad para vaciar de forma completa la vejiga después de cada micción, un aumento en la frecuencia de infección urinarias, retención aguda de orina si la compresión que ejerce la próstata sobre la uretra es tal que consigue bloquear totalmente el paso de la misma y, en último extremo, una insuficiencia renal o empeoramiento de la función renal de los pacientes con el consiguiente daño renal. La frecuencia de la HBP es difícil de obtener con seguridad ya que es una enfermedad que por su heterogeneidad en su patrón clínico desarrolla una importante tasa de infradiagnóstico. Sin embargo, si podemos decir a ciencia cierta que la HBP es una de las neoplasias benignas más prevalentes en los varones y que presenta una relación directa con la edad muy acusada (a más edad más probabilidades de padecer HBP), se estima que la HBP se encuentra en un 0.75% de los casos de los pacientes con edades comprendidas entre los 40-60 años, en pacientes mayores de 50 años la prevalencia aumenta hasta el 11% y en mayores de 70 años se sitúa en torno a un 30% de los pacientes.

Imagen de una próstata con HBP

El cáncer de próstata es otra de las patologías que por su frecuencia debemos de tener en cuenta cuando hablemos de la próstata, según los últimos estudios parece ser que el cáncer de próstata es un cáncer que evoluciona lentamente y que en una gran mayoría de casos no es lo suficientemente agresivo para provocar grandes complicaciones. En otro número menor de casos éste si evoluciona rápidamente pudiendo provocar entre otras complicaciones la muerte de los pacientes que lo padecen. El diagnóstico del mismo se realiza mediante la toma de una biopsia de la próstata generalmente a través o guiada por una ecografía transrectal. El tratamiento de esta patología difiere mucho de paciente en paciente siendo de vital importancia la individualización de cada acción terapéutica. En general podemos optar por iniciar un tratamiento, casi siempre con fines curativos, con radioterapia, tratamiento quirúrgico y tratamiento hormonal y quimioterápico.

¿Qué es la resección transuretral de próstata?

La operación de resección transuretral (RTU) de próstata es una operación de dificultad intermedia que consiste en la introducción de un aparato llamado resectoscopio a través de la uretra, que es el conducto que va desde la punta del pene y a través de él hasta la vejiga. Este aparato llamado resectoscopio tiene forma de tubo, no mide más de unos cuantos milímetros y permite visualizar mediante una cámara acoplada en su extremo más inicial el recorrido por el cual se va introduciendo el resectoscopio, permitiendo que cuando se ha alcanzado la localización de la próstata se puedan introducir a través del mismo instrumentos con los que poder fraccionar la misma desde su interior y poder extraerla a través del mismo aparato disminuyendo consigo el tamaño de la próstata o incluso su extirpación completa.

La operación de resección transuretral de próstata (RTU) generalmente se realiza mediante anestesia epidural. La RTU se incia cuando el paciente llega a la sala de operaciones  y el anestesista realiza una infiltración de medicación anestésica en el espacio epidural de la columna del paciente (espacio que se encuentra por encima de algunas de las capas de la médula espinal y que transporta líquido cefalorraquídeo en su interior). Dicha infiltración no suele ser dolorosa y consigue de forma rápida que el paciente deje de tener sensibilidad desde la mitad del abdomen hasta las piernas, permitiendo que el cirujano pueda trabajar de forma cómoda y eliminado todas las complicaciones que pueden derivarse de anestesias generales. Durante toda la operación de resección transuretral de próstata (RTU) el paciente nunca notará dolor ni molestias.

Generalmente el postoperatorio tras la realización de una resección transuretral de próstata está en torno a 4-7 días en los cuales suele ser necesario el uso de una sonda vesical para asegurarse de que el flujo urinario se mantiene estable tras la intervención.

¿Cuándo está indicada la resección transuretral de próstata en comparación con la cirugía abierta o laparoscópica?

La forma habitual de presentación de hiperplasia benigna de próstata es la presencia de signos obstructivos urinarios como disminución en el flujo miccional, retenciones de orina, escapes urinarioa, aumento de infecciones. En ese momento es necesario la exploración mediante un tacto rectal y la comprobación de aumento de tamaño que se realiza mediante el uso de la ecografía prostática. Ésta prueba tan fundamental para la patología prostática nos calculará un tamaño y peso aproximado de la glándula prostática.

Si la próstata se encuentra entre 30 y 60 gramos, la técnica de elección es la resección transuretral de próstata. Si la próstata es mayor de 60 gramos generalmente está indicada la cirugía, bien mediante el uso de material laparoscópico, de forma abierta o con técnicas láser, como es el caso del láser holmium. Se ha demostrado científicamente que el procedimiento de la resección transuretral de próstata produce una gran alivio en la obstrucción del flujo urinario y que mejora considerablemente la calidad de vida de los pacientes que sufran de obstrucción de la vía urinaria por una próstata aumentada de tamaño.

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¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes de la resección transuretral de próstata?

En pocas ocasiones se pueden producir complicaciones perioperatorias en relación con la manipulación de la próstata, las más frecuentes son: necesidad de transfusión sanguínea (0,4-7,1%), la retención urinaria (3- 9%), las infecciones del tracto urinario (1,7-8,2%) y la retención de coágulos (2-5%). Es posible que en los días o meses siguientes se pueda producir eyaculación retrógrada tras el procedimiento quirúrgico, aunque cada vez se van mejorando progresivamente las cifras de complicaciones.

¿Qué alternativas encontramos a la resección transuretral de próstata?

Según el tamaño de la glándula prostática podemos encontrar otras alternativas a la resección transuretral de próstata que se han ido desarrollando en los últimos tiempos y que van adquiriendo cada vez mayor importancia en el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata. Este tipo de intervenciones son las intervenciones mediadas con láser, entre las cuáles encontramor 3 grandes grupos como son el láser verde, láser de Tulio y láser de Holmio. La principal ventaja que presentan este tipo de intervención es que reducen al mínimo la tasa de complicaciones derivadas de la prostatectomía y de la resección transuretral de próstata y que disminuyen a 24 horas la permanencia en el hospital tras la intervención y el mantenimiento de la sonda vesical.

El funcionamiento de este tipo de intervenciones puede resumirse en que el láser, dependiendo de su tipología, emite una serie de partículas llamadas fotones que son capaces de transmitir su energía a las células de los tejidos que están cerca de ellas, está energía puede hacer que las células calienten el agua que se aloja en su interior (tendríamos un efecto de vaporización), o se quemen consiguiendo un efecto foto-térmico. Este proceso depende del tiempo de exposición del láser en el tejido, también dependerá de si la exposición al láser es continua o a ráfagas y por último, de la temperatura que alcancen las células con el contacto con el láser. A modo de ejemplo podríamos decir que a los 100ºC se evapora el agua que hay en el interior de las células y a más de 100ºC conseguimos que se volatilicen los compuestos orgánicos.

Dentro de todo este tipo de intervenciones por láser podríamos clasificarlas en según el tamaño de la próstata:

  • Láser verde: actualmente es un tipo de láser más antiguo que los modernos Tulio y Holmio aunque fue de los primeros en los que se usó con el sistema de vaporización protática que hemos hablado anteriormente. Su uso se aconseja en próstata <50 gramos.
  • Láser Tulio es una gran alternativa en próstatas de pequeño tamaño (<30g) y de tamaño medio (30-60 gramos), es perfectamente compatible con pacientes que tomen medicaciones anticogulantes y es una alternativa a tener muy en cuenta en pacientes con próstatas aumentadas de tamaño que presenten factores de riesgo.
  • Láser Holmium: es una alternativa en próstatas de pequeño, mediano tamaño y gran tamaño en pacientes con/sin factores de riesgo añadidos. Con esta técnica es posible realizar dos tipos de intervención: vaporización y enucleación.

Otra de las alternativas actuales es la operación de próstata con liberación uretral con el sistema urolift. Ésta es una intervención en la que mediante la la colocación de implantes a ambos lados de la próstata sujetas a elementos naturales se consigue un aumento del calibre de la uretra al comprimir la glándula prostática que se encuentra a ambos lados de la uretra, mejorando con ello los síntomas clínicos causados por la hiperplasia benigna de próstata. Se aconseja su uso en próstatas menores o iguales a 50 gramos. La operación es de carácter ambulatorio y la recuperación total es a las 2 semanas. Sorprende que en muchos casos el paciente nota mejorías en la micción el mismo día.

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 02-07-2014

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