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Hidrocele, formación, diagnóstico y tratamiento

08-07-2014
Hidrocele, formación, diagnóstico y tratamiento
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El hidrocele es la acumulación de líquido seroso dentro del testículo de los hombres, aumentando este de tamaño.

Existen 3 tipos de hidrocele según sean congénitos, adquiridos o de origen idiopático.

La única forma definitiva de tratar el hidrocele es la intervención quirúrgica.

¿Qué es un hidrocele?

Llamamos hidrocele a la acumulación de líquido dentro del testículo de los hombres entre dos de las capas de tejido que lo forman, de manera que el órgano reproductor afectado se encuentra aumentado de tamaño produciendo dolor y complicaciones mecánicas. El hidrocele es un problema médico cuya solución definitiva pasa por una intervención quirúrgica que resuelva el problema.

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¿Cuál es la anatomía de los testículos?

Los testículos son los órganos reproductores del hombre, son 2 y se encuentran alojados dentro de una bolsa de tejido conectivo llamado escroto que los mantiene alejados del cuerpo humano en una temperatura entre uno y dos grados inferior a la corporal. Los testículos, como órganos reproductores masculinos, forman parte de la producción del líquido espermático y de la maduración de los espermatozoides formando el semen que se termina de elaborar gracias al líquido que fabrica con posterioridad la vesícula seminal justo al lado de la glándula prostática. Sin embargo también tienen una gran importancia en el sistema hormonal del ser humano al fabricar y elaborar hormonas sexuales con gran implicación sistémica como es la testosterona, hormona implicada en la formación y desarrollo de una gran parte de las funciones del cuerpo humano de los varones.

A grandes rasgos podemos decir que los testículos, que son los órganos en los que se forman los hidroceles, presentan forma de almendra con un tamaño aproximado de entre 4 y 8 cm de largo y 2-4 cm de ancho y están formados por lóbulos que son pequeños grupos de conductillos espermáticos donde se maduran las gonocitos espermáticos que se transformarán gracias al proceso de maduración en espermatozoides. Estos lóbulos formados por los conductos mencionados anteriormente, se comunican todos entre sí formando la red testicular, se unen con el epidídimo (tubo estrecho y alargado que se encuentra en la parte posterior del testículo) y juntos acaban en un conducto que sale del escroto en dirección a la parte posterior de la próstata hasta las vesículas seminales.

Foto de hombre con hidrocele testicular

¿Cuáles son las capas que conforman los testículos?

Los testículos, si los viéramos desde un punto de vista lateral, podríamos distinguir con claridad cada una de las capas que lo forman y visualizar más acertadamente las capas que intervienen en la formación del hidrocele. Las capas que lo forman de fuera a dentro son: escroto, el músculo dartos, una capa fina de tipo seroso, el músculo cremáster, otra capa fina de serosa y la protagonista en la formación del hidrocele que es la túnica vaginal del testículo.

¿Qué es la túnica vaginal del testículo?

La túnica vaginal del testículo es la última capa que rodea al testículo y está formada por dos partes diferenciadas, la parte parietal y la parte visceral. La parte visceral se llama así porque es la que está más cercana a la víscera, en este caso al testículo. La parte parietal es la que está más próxima a la “pared” es decir más alejada del testículo. Esta parte es importante en la formación del hidrocele porque esta patología se genera por la acumulación de líquido proveniente del peritoneo o de formación propia del testículo entre estas dos capas. La parte visceral de la túnica vaginal del testículo no rodea por entero al órgano reproductor masculino sino que deja la parte superior e inferior al descubierto, siendo una de las causas de formación del hidrocele.

Foto de hombre con hidrocele testicular

¿Qué tipos de hidrocele pueden existir?

En términos generales podemos hablar de varias formas de clasificar los diferentes tipos de hidrocele. Si hablamos desde un punto de vista de su origen podemos encontrar hidrocele de origen congénito, hidrocele de origen adquirido e hidrocele de origen idiopático. Si es un hidrocele congénito hablamos de un hidrocele que se genera como una acumulación de líquido peritoneal al nacer por una alteración de la capa que antes hemos llamado túnica vaginal o una persistencia de un conducto que al nacer debe desaparecer y que comunica el interior del abdomen con el testículo.

Un hidrocele adquirido es aquella acumulación de líquido peritoneal que se produce por una alteración entre la entrada y salida del líquido que se encuentra entre ambas partes de la túnica vaginal.

Un hidrocele de origen idiopático es aquella acumulación de líquido en la túnica vaginal sin que se conozca un origen claro de la alteración que ha producido esta patología, hay numerosas entidades que pueden causar este tipo de hidrocele de forma secundaria como son causas traumáticas, infecciosas, una torsión testicular o como consecuencia de la formación de tumores.

¿Cuales son los síntomas habituales de un hidrocele?

La sospecha de un hidrocele es muy clara, se suele observar un crecimiento en el tamaño de uno de los testículos respecto al otro. En estadios iniciales ese crecimiento puede no ser muy apreciable a simple vista, en estos casos no suele aparecer dolor ni ninguna otra alteración salvo que se trate de un hidrocele secundario a alguna de las causas que hemos comentado anteriormente siendo los signos o síntomas de la enfermedad compatibles con los de la enfermedad subyacente que los causa, si esta es una infección tendremos dolor y escozor al orinar, si es un traumatismo tendremos un golpe que lo desencadena y posiblemente un hematoma que rodee a la zona del periné, si es una torsión testicular el síntoma más característico es un fuerte dolor que se acrecienta con los movimientos y con la palpación.

Causas de aparición del hidrocele

Si por el contrario lo que presentamos es un hidrocele en estadios más avanzados encontraremos un testículo mucho más grande con respecto al otro, en estos casos es posible la aparición de dolor con la movilización y evidentes signos de incomodidad por parte del paciente debido al gran tamaño que se puede alcanzar.

Hidrocele y tumor testicular

El hidrocele o acumulación de líquido en la túnica vaginal que es una de las capas que conforman el testículo es poco probable que se asocie con la aparición o el hallazgo de un tumor testicular; sin embargo, hasta en un 10% de los casos en los que un tumor testicular se encuentra afectando a los órganos sexuales masculinos es posible que se manifieste inicialmente con un leve hidrocele. Por tanto, en todo diagnóstico diferencial de un profesional de la salud debe de tenerse en cuenta esta relación.

¿Cómo se diagnostica un hidrocele?

Los hidroceles, al ser una acumulación de líquido en los testículos que agranda el tamaño de uno de estos, su sospecha es rápida, por tanto, una simple inspección y palpación puede confirmar un diagnóstico inicial. Si durante la exploración física se presentan dudas respecto al diagnóstico diferencial con un varicocele es posible acercar una luz y ver si esta traspasa el acúmulo de líquido o no. Esta técnica diagnóstica denominada translucencia diferencia con una elevada sensibilidad al varicocele con el hidrocele.

Si mediante una exploración física exhaustiva todavía existieran dudas respecto a la procedencia de la lesión es posible y definitivo que con una ecografía doppler testicular termine definiendo la lesión de forma categórica.

Conoce más sobre la operación de hidrocele

Tratamiento definitivo del hidrocele: intervención quirúrgica

El tratamiento definitivo del hidrocele es mediante una intervención quirúrgica. La intervención quirúrgica de hidrocele, no dura más de 30-60 minutos y permite al paciente ser dado de alta a las 24 h. de la operación. Los pasos habituales para su realización de forma esquemática son los siguientes:

  1. Aplicación en casa de una crema con una mezcla de anestésicos locales en los que predomina una sustancia muy conocida llamada Lidocaina, esta crema se conoce como EMLA y se debe aplicar 24 horas antes de la intervención.
  2. Acudir al hospital donde se realizará la intervención el mismo día de la operación de hidrocele. Una vez en quirófano y tras rasurar el vello púbico necesario para prevenir o reducir el riesgo de infección de la herida quirúrgica se administra una dosis de choque de un antibiótico como profilaxis infecciosa. En general se suele usar la cefuroxima 750 mg aunque hay una gran variedad de antibióticos que pueden utilizarse como prevención o profilaxis infecciosa.
  3. El anestesista aplicara la anestesia raquídea adecuada para este tipo de intervención, aunque en algunas contadas ocasiones se puede realizar con anestesia local
  4. Una vez que el efecto del anestésico se ha producido, el cirujano urólogo procede a disecar, es decir separar cada una de las capas que componen el testículo tal y como hemos dicho en apartados anteriores, empezando por el escroto y terminando en la túnica vaginal del testículo que presenta el hidrocele.
  5. En ese momento se procede a drenar el contenido líquido del hidrocele hasta que se ha absorbido la práctica totalidad del mismo. Si las capas que forman la túnica vaginal del testículo son de aspecto normal simplemente se dan una serie de puntos absorbibles (con lo que no habría que intervenir otra vez para quitarlos) a lo largo de la capa de piel, si una de las capas se encuentra agrandado o hipertrófica es preferible resecar o extirpar parte de la misma ya que unos puntos en esa zona inflamada es posible que no sellen con la eficacia necesaria y pueda reproducirse el hidrocele.
  6. Si simplemente se han dado una serie de puntos sólo hay que ir cerrando capa a capa todas las partes del testículo hasta llegar al escroto y cerrarlo con puntos de sutura. Si hemos tenido que extirpar parte de la túnica vaginal se colocará un drenaje para que si hay un pequeño sangrado pueda salir al exterior a través de ese drenaje.
  7. Para acabar se aplica un apósito estéril en el lugar de la cicatriz exterior y se coloca un suspensorio al paciente. Éste será llevado a la sala de recuperación donde permanecerá de 2 a 4 horas para observación.
  8. Si todo ha ido con normalidad será dado de alta a casa para su recuperación. Normalmente el seguimiento de esa operación se realiza a los 15 o 30 días después de la intervención.

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¿Cuál es el seguimiento de la intervención quirúrgica del hidrocele?

El paciente a las 24h de la operación para la reparación de un hidrocele ya se puede ir a casa. Debe tomar analgésicos las primeras horas ya que es posible que tras pasarse el efecto de la anestesia pueda sufrir unas leves molestias. Es obligatorio el uso de un suspensorio que recoja a los testículos y no les deje tener movilidad para evitar que los puntos interiores y exteriores que se le han practicado puedan soltarse.

En 4-5 días puede hacer una vida normal. Los puntos exteriores se suelen retirar progresivamente y de forma intercalada alrededor de los 10 días.

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 08-07-2014

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