Instalamos cookies propias y de terceros para optimizar la navegación, realizar estudios estadísticos para mejorar la funcionalidad de los servicios ofrecidos y ofrecer publicidad relacionada con las preferencias de sus usuarios en función de sus patrones de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su instalación en su navegador. Ahora bien, puede cambiar la configuración y obtener más información aquí.

ACEPTAR

Rehabilitación de menisco

14-07-2014
Rehabilitación de menisco
Valora esta Noticia:

¿En qué consiste la articulación de la rodilla?

La rodilla es una de las articulaciones más grandes del cuerpo de los seres humanos. La rodilla es, junto con la cadera y los tobillos, una de las que más presión soporta y la que permite que las personas puedan mantenerse de pie y caminar. Tiene dos movimientos principales que son los de flexionar y extender la pierna, permitiéndonos caminar, correr, agacharnos y saltar. La articulación de la rodilla puede, además de flexionar y extender la pierna, tener ciertos grados de giro hacia dentro y hacia fuera.

¿De qué elementos se compone la articulación de la rodilla?

La articulación de la rodilla se compone de 3 elementos fundamentales: componente óseo, componente muscular y cartilaginoso y componente vascular y nervioso. El componente óseo está formado por 4 huesos principales: el fémur, la tibia, el peroné y la rótula. Estos elementos forman el armazón a partir del cual el resto de elementos pueden sustentarse y ejercer el movimiento de la articulación.

Consulta tu caso con un especialista en cirugía de menisco

El componente muscular y cartilaginoso es el que provocará el movimiento de la articulación en su mayor parte. Los músculos que forman parte de la articulación generaran la fuerza necesaria para poder movilizar los componentes óseos. Las estructuras cartilaginosas son las que servirán para que el movimiento de unos huesos conlleve la menor fricción entre ellos permitiendo el movimiento de la forma más suave posible.

Además, estos elementos cartilaginosos, de entre los que destacaremos los meniscos, son los que consiguen absorber la mayor parte de los golpes y presiones que generamos con el movimiento para evitar el daño de otras estructuras. Los meniscos son más engrosados en su parte exterior y se van haciendo más finos hacia el interior, se encuentran pegados entre la tibia y el peroné y el fémur en el interior de la articulación de la rodilla.

Los componentes vasculares y nerviosos de la rodilla son abundantes y están repartidos entre los componentes óseos y musculares. Estas estructuras son fundamentales para poder nutrir a las sustancias óseas y musculares para que puedan ejercer sus funciones y consiguen con las transmisiones nerviosas poder elegir los movimientos de la articulación y saber el posicionamiento de los componentes óseos y vasculares.

Rehabilitación tras operación de menisco

¿Cómo se lesionan los meniscos y como se tratan?

Los meniscos se suelen lesionar por movimientos bruscos de rotación de la rodilla con un fuerte impacto. Es común que durante la realización de actividades deportivas se pueda producir un movimiento brusco en una posición de la rodilla que comprometa las estructuras internas, como en este caso el menisco. Si cuando la rodilla se encuentra en grados máximos de rotación, tanto hacia dentro o interna como rotación hacia fuera o externa, y sufre un aumento brusco de la presión se aumentan las posibilidades que por la parte interna de los meniscos, que es más fina tal y como hemos dicho antes, pueda romperse o fisurarse.

En ocasiones es posible la recuperación o mejoría de la fisura del menisco mediante un tratamiento conservador, basado en rehabilitación precoz y analgesia antiinflamatoria (sobre todo cuando la fisura es leve y no se produce un bloqueo de la rodilla). Pero en el resto de las circunstancias la intervención quirúrgica suele ser la solución definitiva para lograr una recuperación de la funcionalidad de la rodilla lo más natural posible.

¿Tras una intervención de menisco es importante la rehabilitación?

Siempre después de cada intervención de carácter traumatológico es importante la rehabilitación de la articulación o componente óseo operado, pero en el caso de la rodilla y de los meniscos el pronto inicio de la movilización, siempre de forma progresiva y acorde al tipo de intervención realizado y a las características de cada paciente, logra que la funcionalidad completa de la articulación de la rodilla operada se recupere en el menor tiempo posible y con ello minimizar las complicaciones o secuelas de la lesión.

Rehabilitación de una rotura de menisco

En términos generales podemos concretar que con una adecuada rehabilitación, lo más precoz posible, conseguimos mejorar el rango de movilidad de la articulación hasta alcanzar el máximo permitido por las características de la misma, logramos recuperar la fuerza muscular perdida a raíz de la inmovilización postquirúrgica (se calcula que en la musculatura extensora se puede perder entre un 20% y un 40% de la fuerza y en la musculatura flexora un 20%) en 3-4 semanas, y lograr el control de la articulación de la rodilla afectada en menos de 2-3 semanas. En el ámbito deportivo, el inicio de una rehabilitación adecuada de forma precoz logra mejorar el rendimiento físico en casi todas las actividades deportivas así como disminuir los plazos de recuperación y favorecer y acelerar la reintroducción progresiva a las actividades deportivas que realizaba con anterioridad.

¿Cómo es la rehabilitación tras una intervención de menisco en la articulación de la rodilla?

Siempre que hablamos de rehabilitación y de sus ejercicios en el proceso posterior a la intervención por patología de meniscos en la articulación de la rodilla debemos de tener en cuenta 4 medidas generales:

  • Debemos de establecer un programa de ejercicios.
  • Este programa debe de acompañarse de otras medidas terapéuticas y preventivas.
  • El programa de ejercicios debe estar adaptado a la patología que se ha resuelto y al tipo de intervención realizada.
  • El programa de ejercicios debe de seguir una serie de fases en las que no sea posible pasar a la siguiente sin cumplir una serie de objetivos de la fase anterior. Este programa de fases es y debe ser individualizado teniendo en cuenta al paciente, las enfermedades crónicas y la comorbilidad del mismo, sus tratamientos crónicos y el tipo de operación al que se le ha sometido.

Una vez que establecemos directrices básicas sobre la rehabilitación de la intervención de meniscos de la articulación de la rodilla podemos profundizar un poco más en las características comunes que las definen, aun sabiendo que un plan individualizado es fundamental y necesario para lograr la mejor rehabilitación para cada paciente.

Operación de menisco, rehabilitación

¿Son importantes los analgésicos durante la rehabilitación de una operación de meniscos de la rodilla?

La toma de analgésicos y antiinflamatorios durante los primeros días posteriores a la intervención de menisco de la rodilla se ha demostrado como muy eficaz para controlar el dolor y para poder permitir al paciente inicial la rehabilitación de la forma más precoz posible.  Sin embargo, esta toma de medicación siempre debe estar supervisada por el médico que le realiza la intervención y en ningún caso debe sobrepasarse las indicaciones del mismo. La toma de antiinflamatorios de forma desordenada y prolongada en el tiempo puede ser perjudicial para la salud, de manera que toda la toma de medicación debe estar vigilada y controlada por el personal médico.

¿Qué medidas posturales mejoran la rehabilitación de la intervención de menisco de la articulación de la rodilla?

La primera medida postural después de una intervención de menisco de la articulación de la rodilla es intentar la movilización precoz de la persona que se ha sometido a la operación. Es importante que en las primeras 24 horas la articulación de la rodilla intervenida no se movilice pero eso no impide que el paciente pueda hacer cambios posturales que aseguren el inicio de la movilización de otras partes del cuerpo humano de manera que se minimice la atrofia de otros componentes musculares.

Consulta tu caso con un especialista en cirugía de menisco

Conforme el programa por fases individualizado vaya avanzando y consiguiendo sus objetivos es importante que la pierna de la articulación de la rodilla intervenida permanezca elevada con respecto al corazón del paciente, de manera que favorezcamos el retorno venoso de la extremidad operada y minimicemos la inflamación y la aparición del edema propio de la intervención quirúrgica.

¿Cuáles son las etapas y el tiempo hasta una recuperación completa en la rehabilitación tras una intervención de menisco en la rodilla?

De forma general podemos decir que durante los primeros días teniendo en cuenta las primeras 24 horas de reposo aproximadas, son importantes los ejercicios isométricos. Estos ejercicios se caracterizan por el fortalecimiento de los componentes musculares que rodean la articulación y que permiten su función sin movilizar la rodilla y sin añadir carga al movimiento.

Como ejemplo de estos ejercicios de rehabilitación isométricos podíamos destacar la contracción isométrica de los cuádriceps (técnica que consiste en colocar una toalla o un paño no muy alto por debajo de la rodilla intervenida e intentar aplastarlo haciendo fuerza con los cuádriceps) y la elevación lateral del miembro afectado cuando el paciente se encuentra en posición lateral tumbado en una superficie plana, en un momento más avanzado del programa de rehabilitación.

Rehabilitación tras una cirugía de menisco por artroscopia

Un segundo grupo de trabajos de rehabilitación de la rodilla, siempre teniendo en cuenta los 4 conceptos generales que individualizan el programa y el tipo de intervención quirúrgica realizada,  podrían ser los ejercicios de flexión y extensión de la articulación sin carga y tumbado en un inicio, en contra de la gravedad (sentado en una silla) después y con carga en último lugar.

Estos ejercicios no suelen realizarse en las primeras semanas si la intervención ha sido la de suturar parcialmente al menisco por el riesgo de rotura o desprendimiento de los puntos, aunque en los últimos años han salido ramas contrarias a este teoría que recomiendan la movilización en flexión hasta 90º lo más precozmente posible. Actualmente no existe un consenso claro por lo que se suele preferir ser más conservador.

A las dos semanas de la intervención y tras la retirada de los puntos es posible que el paciente comience la deambulación con la ayuda de bastones sin carga ni flexión de la articulación de la rodilla intervenida. A las 3 semanas es posible el inicio de la flexión progresiva de la rodilla con una rodilla que limite los movimientos a 180º1 en extensión y 90º en flexión.

Entre las 3 y las 6 semanas se van añadiendo nuevos ejercicios y implementando la carga con cada uno de ellos. Generalmente las 6 semanas es el límite a partir del cual el paciente puede reincorporarse a la actividad diaria con relativa normalidad. Entre las 3 y las 6 semanas no se recomienda la realización de actividades físicas intensas, arrodillarse, gatear, colocarse en posición de cuclillas y permanecer tiempo importante en bipedestación.

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 14-07-2014

comments powered by Disqus

La publicación de comentarios a través de DISQUS es un servicio que gestiona Disqus Inc. sita en EEUU, por lo que con la aceptación de su Política de Privacidad y la publicación de comentarios, Usted consiente expresamente la transferencia internacional de datos a dicho país con las finalidades descritas por Disqus y al tratamiento de sus datos por esta entidad. Operarme.es se limitará a responder su comentario y no tratará los datos para ninguna otra finalidad ni los cederá a terceros.

Traumatología Traumatología
Artroscopia de Rodilla (lesiones de menisco)

Artroscopia de Rodilla (lesiones de menisco)

PRECIO CERRADO
(Todo incluido) 2.849 €
Financiación 
desde 138 €/mes
Solicitar Cita
Consulta gratuita, inmediata
y sin compromiso