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Las hernias inguinales y sus síntomas

25-08-2014
Las hernias inguinales y sus síntomas
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El principal síntoma de las hernias inguinales es el bulto causado por el saco herniario, aunque en algunos casos aparece un dolor intermitente muy molesto.

Las hernias inguinales se llaman así debido a que aparecen en la zona que se denomina inguinal.

La única forma definitiva de solucionar las hernias inguinales es mediante una intervención quirúrgica.

Hernias inguinales ¿Qué son?

Las hernias inguinales son protrusiones de parte de las estructuras de la cavidad abdominal a través de un agujero o debilidad de la pared del abdomen. Las hernias inguinales están formadas por sacos herniarios que pueden variar de tamaño según la debilidad de la pared abdominal o del agujero generado en ella. Estos sacos herniarios están compuestos por diversos componentes: pueden contener una pequeña asa de intestino delgado o por otra parte pueden contener pequeños acúmulos de grasa intrabdominal u otras estructuras.

Los componentes del saco herniario, que forma en definitiva la hernias inguinales, pueden tener todos los componentes que hemos nombrado anteriormente o sólo uno de ellos, la característica común de todas es que la última capa del saco herniario que forma las hernias inguinales está formado por una delgada túnica de tejido que llamamos peritoneo (tejido que envuelve todos los órganos y estructuras que se alojan en el interior de la cavidad abdominal).

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¿Dónde aparecen las hernias inguinales?

Las hernias inguinales aparecen, tal y como sugiere su nombre, en una localización del cuerpo humano que llamamos región inguinal. Esta región inguinal se encuentra en la zona inferior del abdomen, entre el principio de los miembros inferiores y la región púbica (tanto en hombres como en mujeres).

Si hablamos desde un punto de vista anatómico, describimos la región inguinal como aquella zona en forma de triángulo que se encuentra entre estos tres vértices: un vértice en el punto más alto de la cadera, otro vértice en el pubis y el tercer vértice en una línea imaginaria que divide el abdomen en 2 mitades iguales y que suele coincidir con la parte más medial de los músculos rectos del abdomen (abdominales).

¿Cuáles son los síntomas de las hernias inguinales?

Los síntomas principales de las hernias inguinales son menores en un 90% de los casos. Con el término menores queremos decir que en un porcentaje muy elevado de los pacientes que padecen de hernias inguinales estas pueden pasar desapercibidas o simplemente notarse un bulto en la zona inguinal que aparece o desaparece en determinadas circunstancias.

Hay determinadas circunstancias que pueden favorecer la presencia o aparición de una hernia inguinal. La edad avanzada, la falta de ejercicio físico, la presencia de cirugías abdominales previas, los embarazos múltiples, la obesidad o las enfermedades que cursen con tos crónica como el asma son antecedentes que aumentan el riesgo de padecer hernias inguinales.

Síntomas de una hernia inguinal

Los pacientes que padecen o presentan síntomas de hernia inguinal suelen ser pacientes que descubren por casualidad un bulto en la zona inguinal que aparece y desaparece con determinadas posturas o en determinados momentos del día. Todas las circunstancias que aumenten la presión intrabdominal suelen provocar la aparición, aunque sea momentánea, de la hernia inguinal.

Factores como un acceso de tos, la realización de ejercicio físico, la defecación o el simple hecho de estar varias horas de pie pueden ser circunstancias que provoquen la salida del saco herniario a través del agujero o debilidad de la pared muscular, haciendo que el paciente note el bulto en la zona inguinal. Tal y como hemos dicho anteriormente, el 90% de la población que sufre o padece de hernia inguinal no notará nada, más allá de la presencia de un bulto momentáneo, así que la hernia no interferirá en la realización de las actividades cotidianas de la vida diaria.

El 10% de la población que padece o presenta síntomas de hernia inguinal suele padecer episodios intermitentes de dolor, generalmente de intensidad leve y que suelen ceder cuando la hernia inguinal se reintroduce al interior de la cavidad abdominal.

Más información sobre la operación de hernias inguinales

Los síntomas de alarma relacionados con las hernias inguinales que debemos de tener en cuenta para pedir una atención urgente son los siguientes: dolor intenso en la región del bulto o de la hernia inguinal que no cede con analgésicos leves, imposibilidad de reducir la hernia o bulto como ocurre de forma normal, náuseas y vómitos, fiebre o sensación distérmica (sensación que acompaña a la fiebre y que se caracteriza por sudoración, palidez, pequeños temblores o tiritonas).

Cuando un paciente que sufre o presenta síntomas de hernia inguinal y padece los signos que hemos comentado en el párrafo anterior debe acudir al médico de atención primaria o al cirujano especialista para una reevaluación de la hernia inguinal ya que es importante diferenciar entre 2 de las complicaciones más frecuentes de las hernias inguinales: la hernia inguinal incarcerada y la hernia inguinal estrangulada.

Los síntomas de una hernia inguinal incarcerada y de una estrangulada son difusos y difíciles de diferenciar salvo por la exploración física, en ambos casos, el médico de atención primaria o el especialista pueden palpar un bulto aumentado de tamaño, de consistencia más dura de lo habitual, que puede ser doloroso al tacto y que suele ser muy difícil de reducir. En ocasiones es necesario pedir una prueba de imagen como una ecografía abdominal o una tomografía computerizada (TAC) para poder vislumbrarla o alcanzar un diagnóstico certero.

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Una hernia inguinal incarcerada es aquella hernia inguinal que no se puede reducir, es decir aquella hernia inguinal que ha salido a través del agujero inguinal o una debilidad de la pared muscular y no puede reintroducirse al interior de la cavidad abdominal de nuevo, pero que no presenta signos de compromiso vascular.

La razón por la cual el saco herniario protruye a través del agujero herniario y no puede volver a reintroducirse es sencilla: en ocasiones, el contenido de la hernia inguinal puede salir a través del orificio inguinal y permanecer cierto tiempo en ese estado; en ese momento, es posible que debido a la leve compresión que ejerce el músculo alrededor de la hernia, ese saco herniario comience a edematizarse y a aumentar de tamaño, consiguiendo con ello que sea más difícil reducirse de nuevo.

Síntomas de una hernia inguinal

La hernia inguinal estrangulada es básicamente la misma circunstancia que la hernia inguinal incarcerada con la gran diferencia de que en ésta sí existe un compromiso vascular que afecta al contenido del saco herniario.

Como compromiso vascular entendemos a la dificultad que presenta la vascularización del contenido del saco herniario para que circule normalmente, esto provoca que los tejidos no estén bien nutridos ni bien oxigenados y se empiece a iniciar un episodio de isquemia tisular. Si el proceso continuase a lo largo del tiempo sería posible que el contenido del saco herniario que forma las hernias inguinales se pudiera poner necrótico y romperse.

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 25-08-2014

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