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Artrosis de cadera, causas, síntomas y tratamientos

28-08-2014
Artrosis de cadera, causas, síntomas y tratamientos
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La artrosis de cadera consiste en la degeneración y pérdida del cartílago que recubre los huesos de la articulación.

Existen tratamientos consevadores para la artrosis de cadera, pero el único definitivo es la operación de prótesis de cadera.

La artrosis de cadera es una enfermedad común, siendo su incidencia mayor en hombres.

¿Qué es la artrosis de cadera?

La artrosis es una enfermedad degenerativa, multifactorial y que puede afectar a todas las articulaciones presentes en el cuerpo humano. El mecanismo común en todos los tipos de artrosis es la degeneración y alteración del cartílago articular que recubre los componentes óseos que conforman las articulaciones.

La artrosis de cadera, tal y como hemos dicho anteriormente, es una enfermedad degenerativa que produce dolor e inmovilización de la cadera afectada debido a cambios en el cartílago articular que recubre los dos componentes óseos fundamentales de esta articulación, como son la cabeza del fémur y el cotilo (la zona de la pelvis donde reposa la cabeza del fémur). Desde el punto de vista patológico, se caracteriza por erosiones focales y destrucción del cartílago, esclerosis ósea, quistes óseos subcondrales y formación de osteofitos en los márgenes de la articulación.

El fémur es el hueso que une la rodilla con la cadera. En su porción más cercana a la pelvis, el fémur presenta una forma redondeada en forma de cabeza que encaja perfectamente en el interior de la pelvis.

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El cotilo de la pelvis es una oquedad a ambos lados de la pelvis en cual la cabeza del fémur puede adaptarse permitiendo girar sobre ella consiguiendo los grados de movimientos habituales de la cadera.

Dentro de la afectación de la artrosis en las articulaciones, algo muy común sobre todo en personas de edad avanzada, la artrosis de cadera es el segundo o tercer tipo de artrosis más común, dependiendo de los estudios que se consulten, siendo las personas mayores de 65 años las que lo sufren más a menudo. La frecuencia de artrosis de cadera en hombres es ligeramente superior que en las mujeres en una relación de 1.5 a 1, datos que se invierten si hablamos de artrosis de rodilla. Con el transcurso de la edad, esa tendencia superior de los varones se iguala a la de las mujeres, sobre todo a partir de los 70 años.

La importancia de la artrosis generalizada u osteoartrosis y de la artrosis de cadera en particular, es su alta frecuencia en la población y la pérdida de calidad de vida que origina, con dolor e impotencia funcional muy importante sobre todo en aquellas personas que padecen artrosis de cadera de forma moderada o severa. En un estudio realizado en Holanda se encontraron signos de artrosis de cadera, en mayor o menor medida, en el 100% de 6500 necropsias realizadas (lo mismo que una autopsia pero en gente de muerte natural), lo cuál nos indica que se trata de una enfermedad muy común e importante en el ser humano.

Artrosis de cadera

Casi el 100% de las personas que mueren de causa natural presentan signos de artrosis de cadera

¿Cuales son las causas de la artrosis de cadera?

La artrosis de cadera es una enfermedad multifactorial, esto quiere decir que son varios los desencadenantes que deben de suceder para que se produzca este desgaste. En el proceso de degeneración de la articulación de la cadera no se ha podido esclarecer una causa principal que sea la primera que empiece a provocar el desgaste del cartílago. La obesidad, la edad avanzada, la actividad profesional, la carga excesiva en la articulación por el deporte de alto nivel, las malformaciones o alteraciones en la anatomía de la cadera suelen ser algunas de las causas secundarias que juntas o de forma aislada provocan esta lo que conocemos como artrosis de cadera.

De igual manera, todavía no se ha definido de una forma clara y evidente cuál es el primer componente de la articulación que empieza a cambiar y promueve las alteraciones posteriores de los elementos que forman parte de la articulación. La teoría más aceptada es la que suscita como principal causa de la artrosis de cadera la alteración en la composición de los cartílagos articulares debido al paso de los años o a la carga excesiva que sufre la cadera y sus componentes durante el movimiento. Posteriormente, tras el desgaste y adelgazamiento de los cartílagos articulares, comienzan a alterarse los componentes óseos más cercanos mediante la formación de esclerosis ósea (desestructuración de la arquitectura interna normal de los huesos), apareciendo ya de forma secundaria y consecutiva la formación de osteofitos y quistes subcondrales.

foto de una mujer con artrosis de cadera

Los osteofitos son neoformaciones óseas que crecen en los extremos del cotilo de la pelvis y que rodean a la cabeza del fémur. Esta formación osteofitaria parece ser un mecanismo del propio cuerpo humano que, ante la detección del deterioro de la articulación, busca aumentar la superficie articular para mantener la funcionalidad de la cadera el máximo tiempo posible. Esto también es posible encontrarlo en los cuerpos vertebrales de la columna lumbar y dorsal del cuerpo humano, en el tobillo, en la rodilla y en casi todas las articulaciones del cuerpo que están afectadas por la artrosis.

Los quistes subcondrales son alteraciones óseas en forma de pseudocavidades que debilitan la formación normal del hueso y su composición y suelen ser las últimas alteraciones estructurales del proceso de degeneración de la artrosis.

A continuación exponemos un listado de algunas de las causas que provocan la formación de la artrosis de cadera:

  • La edad: Se ha establecido un aumento secuencial y progresivo de la presencia de artrosis de cadera a medida que se produce un aumento en la edad. La relación entre la edad y la artrosis de cadera, así como cualquier tipo de artrosis, es evidente, ya que a más edad más carga, más presiones y más microtraumatismos han tenido que soportar las articulaciones afectadas provocando la aparición de las alteraciones óseas mencionadas en los anteriores párrafos (esclerosis ósea, osteofitos o quistes subcondrales).
  • La obesidad: La relación del aumento del peso con la aparición de artrosis de cadera se explica debido a que la cantidad de fuerza que deben efectuar las articulaciones para mantener la bipedestación y el movimiento que realiza una persona obesa es mucho mayor que en una persona que tenga un peso adecuado. A menor masa, menor fuerza aplicada a la articulación y por tanto menor desgaste del cartílago y aparición más tardía de la artrosis de cadera y con menor gravedad.
  • La actividad profesional y la práctica de deporte de alto nivel de intensidad: Esta relación se explica prácticamente igual que en las dos anteriores causas secundarias. Esto es debido a que se ha observado que en profesiones que requieran el uso de carga excesiva o aumentada en la cadera por su habitual ritmo de trabajo son aquellas en las que los pacientes sufrirán artrosis de cadera más intensa y de manera más precoz, igualmente ocurre con aquellos deportes de impacto en los que el desgaste de los componentes de la articulación es mayor.
  • Malformaciones o alteraciones en la anatomía de la cadera: Todavía no existen estudios contrastados que impliquen directamente ciertas alteraciones con la presencia segura de artrosis de cadera, pero se ha podido comprobar con cierta evidencia que la alteración en la congruencia entre el fémur y el cotilo de la pelvis, aunque sea mínima, favorece un mayor proceso de degeneración por mal contacto entre ambas partes de la articulación provocando con ello una artrosis más severa y en edades más tempranas.
  • Factores genéticos: En algunos estudios se ha podido comprobar la relación directa entre el componente genético y la aparición de artrosis de cadera. La biología molecular y el estudio genético puede explicar la asociación de artrosis de cadera en un 50% de los casos aunque todavía está por identificar el gen que promueve o facilita esta relación.
  • Traumatismos: La presencia de traumatismos directos, fracturas u otras alteraciones anatómicas durante la vida de una persona se asocia a largo plazo con la presencia de artrosis de cadera. Aproximadamente entre 5-10% de las artrosis de cadera en hombres suelen ser explicadas por traumatismos en la misma cadera en años anteriores.
  • Factores hormonales: El aumento de la aparición de artrosis de cadera tras la menopausia en el caso de las mujeres es un claro indicativo de relación indirecta, relación que se produce incluso en mujeres jóvenes que por diversos motivos se les produce este desarreglo hormonal.

Como ya se ha mencionado previamente, todos estos factores puden ser consideradas causas de la artrosis de cadera, aunque ninguna es la causa principal sino que la aparición de esta enfermedad consiste en un cúmulo de varios de estos factores.

Clasificación de la artrosis de cadera

Las clasificaciones de la artrosis de cadera son múltiples y enfocan, cada una de ellas, uno de los muchos aspectos en los cuales se ven afectados los pacientes que sufren este tipo de patología. La asociación americana de reumatología presenta dos tipos de clasificaciones y de criterios diagnósticos que permiten valorar la implicación de la artrosis de cadera en la vida diaria de cada uno de los pacientes que la padecen. Esta clasificación distribuye a los pacientes en tres estamentos que tiene en consideración los síntomas percibidos por el paciente y la modificación de su estilo de vida debido a esta sintomatología:

  • Artrosis de cadera leve
  • Artrosis de cadera moderada
  • Artrosis de cadera severa

Asimismo, existe un cuestionario de salud de cadera que permite conocer aproximadamente cuál es la gravedad de la artrosis de cadera según el deterioro de calidad de vida que ésta cause al paciente. Puedes hacer el cuestionario haciendo click en la siguiente imagen:

Cuestionario Oxford de salud de cadera

Desde un punto de vista radiológico, las alteraciones que se suelen encontrar como prototípicas de artrosis de cadera son variadas y permiten generar una clasificación según su mayor o menor presencia.

  • Patrón superolateral. Es el más frecuente y se trata de la artrosis de cadera en la que se produce una disminución asimétrica del espacio articular en la porción superoexterna de la articulación, se estima que ocurre en el 60% de los casos.
  • Patrón medial. Se observa en el 15-25% de los pacientes, es bilateral y simétrico y predomina en mujeres.
  • Patrón concéntrico. En él se produce una disminución concéntrica del espacio articular, por una pérdida simétrica del cartílago, se da en un 15-25% de los casos.​

Síntomas de la artrosis de cadera

Los síntomas principales de la artrosis de cadera son el dolor y la pérdida de movilidad de la articulación.

En estadios más leves, el dolor suele ser el principal síntoma que padecen los pacientes que sufren de artrosis de cadera. Este dolor no se localiza en la zona de la pelvis donde descansa la articulación, sino que se caracteriza típicamente por un dolor lancinante que avanza por la cara anterior del muslo (en su parte anterior y por dentro, es decir, en el lado medial) hasta la rodilla. En ocasiones, el dolor de la artrosis de cadera puede aparecer como molestias en el glúteo o en la cara posterior del muslo. Al principio, el dolor aparece por las mañanas al iniciar la marcha y suele desaparecer durante el resto del día según vamos movilizando la articulación. Progresivamente y acompañando al avance de la enfermedad el dolor va apareciendo tras ejercicios más intensos o con la mayor duración de los movimientos como en caminatas prolongadas, durante el ejercicio físico intenso o durante el trabajo. El dolor durante la progresión de la enfermedad también adquiere un carácter estacional en el que el paciente que sufre de artrosis de cadera va padeciendo el dolor en periodos de tiempo a lo largo del año, encadenando temporadas con mucho dolor y temporadas asintomáticas. Es posible que el dolor pueda despertar al paciente durante la noche, sobre todo en estadios moderados y/o avanzados.

Cuando la artrosis de cadera es severa, el dolor se sitúa de forma continua con subidas y bajadas de intensidad pero sin periodos libres de dolor. En estos casos, si la medicación no permite reducir los dolores o controlarlos, la única opción es la operación de prótesis de cadera.

El otro síntoma característico de artrosis de cadera más frecuente es la pérdida de movilidad. La pérdida de movilidad en la artrosis de cadera se define como la incapacidad para realizar los movimientos habituales de la cadera en alguno de sus ángulos, afectando a los máximos en estadios leves y alterando a los mínimos en las artrosis de cadera más severas. Cuando el paciente presenta una artrosis de cadera leve, la incapacidad para el movimiento puede estar limitada a ángulos máximos. Cuando la artrosis de cadera es moderada o severa esa inmovilidad puede ser muy incapacitante y limitar los movimientos a apenas unos ángulos en algunas direcciones y ser totalmente rígido en otras. Los principales movimientos que se alteran en la artrosis de cadera son los movimientos de cierre de la pierna con respecto al cuerpo, adducción o movimiento de cerrar las piernas, y el movimiento de llevar la pierna hacia delante del cuerpo, la flexión.

foto de mujer aquejada de artrosis de cadera

¿Cómo se diagnostica la artrosis de cadera?

El primer paso para el diagnóstico de artrosis de cadera es la sospecha diagnóstica por parte del médico cuando el paciente acude a la consulta por episodios de dolor que cumplan las características antes descritas. Para ello, es muy importante la anamnesis (entrevista médica) en la cual el médico preguntará por el tipo de dolor, la localización del mismo, hacia donde se dirige o se irradia, si aparece por la noche o si le despierta del sueño, si ocurre con los movimientos o es al principio de la movilización, si disminuye con el ejercicio, etc. Con el diagnóstico de sospecha de artrosis de cadera, el médico ya tiene un gran porcentaje del diagnóstico final.

La siguiente prueba diagnóstica fundamental para poder clasificar y ver la gravedad de la lesión es la radiología convencional de cadera en sus dos proyecciones, anteroposterior y lateral. Con la radiografía de la cadera afectada se pueden observar todas las alteraciones de la estructuras anatómicas que hemos explicado con anterioridad: la disminución del espacio articular, la presencia de osteofitos, la presencia de esclerosis condral o la formación de quistes subcondrales.

Con la confirmación del diagnóstico de sospecha con las pruebas de imagen normalmente se alcanza el diagnóstico definitivo de artrosis de cadera. En situaciones intermedias en las que el médico facultativo pueda tener dudas diagnósticas, es posible que se puedan realizar pruebas de laboratorio de perfil reumatológico para descartar otros procesos inmunológicos y poder garantizar con mayor exactitud la sospecha inicial. Estos últimos casos representan el menor porcentaje de casos de los sospechados.

Artrosis de cadera

En otra serie de casos especiales es posible la realización de otras pruebas de imagen complementarias. El uso de una ecografía articular nos permite visualizar el interior de la articulación y objetivar la presencia de aumento de líquido articular generalmente de origen inflamatorio. En estas circunstancias, la ecografía permite al especialista dirigir de forma más certera la infiltración de una aguja para poder realizar una aspiración de parte del líquido articular y poder estudiar sus características. En el caso de la artrosis de cadera, el líquido tendrá características inflamatorias sin presencia de bacterias ni de glóbulos blancos, células con papel defensivo si hablamos desde un punto de vista inmunológico.

El uso de la Resonancia Magnética Nuclear es también bastante limitado para el diagnóstico de la artrosis de cadera, no porque sea una prueba poco fiable, sino porque generalmente basta para el diagnóstico con las radiografías convencionales. Los especialistas en traumatología o reumatología pueden pedir una resonancia magnética si presentan dudas entre el diagnóstico de artrosis de cadera con otras enfermedades sistémicas, principalmente la osteonecrosis de la cabeza del fémur (enfermedad que se caracteriza por una necrosis de la cabeza del fémur debido a una limitación de la vascularización de la misma).

Tratamientos para la artrosis de cadera

El tratamiento definitivo para solucionar la artrosis de cadera pasa por la realización de una intervención quirúrgica para el reemplazo de la articulación por una prótesis metálica. Este supuesto generalmente se realiza en casos severos de la enfermedad.

Para el resto de casos de artrosis de cadera, el tratamiento a seguir es el conservador con el fin de minimizar el dolor y la inmovilización e intentar retrasar lo máximo posible la progresión de la enfermedad.

Dentro de los tratamientos conservadores de la artrosis de cadera podemos clasificarlos en dos tipos:

Tratamientos no farmacológicos para la artrosis de cadera

Los tratamientos no farmacológicos para la artrosis de cadera inciden, sobre todo, en el cuidado y mejora de los factores de riesgo que pueden generarla o empeorarla, tal y como comentábamos en el apartado de causas de la artrosis de cadera. Por ello es muy importante:

  • Control del peso corporal: Alcanzar el peso ideal mejora la sensación del dolor hasta en un 70% de la intensidad total, siendo efectivo en todos los pacientes. Hemos de recordar que el peso ejerce un aumento de la presión en el interior de la articulación favoreciendo la progresión de la artrosis de cadera.
  • Corregir las malformaciones o alteraciones anatómicas: En caso de pacientes con diferencias en la longitud de los miembros inferiores o de las piernas se puede intentar su corrección mediante el uso de plantillas de diversos tamaños. Esta sencilla intervención puede hacer que los microtraumatismos que se producen por la diferencia de altura en una de las caderas desaparezcan, mejorando la clínica acompañante del paciente con artrosis. El uso de un bastón en el lado de la cadera sana hace que el apoyo sobre la articulación afectada sea menor, permitiendo una mayor movilidad, reduciendo los episodios de dolor y su intensidad.
  • Ejercicio físico: En puntos anteriores hemos comentado que la realización de deporte a altas o moderadas intensidades puede ser una de las causas de mayor desgaste y aparición más temprana de la artrosis de cadera, sin embargo, una vez la artrosis se ha hecho presente hay ciertos ejercicios que mejoran la funcionalidad de la articulación e incluso mejoran el estado de degeneración de la misma.
  • El ejercicio físico moderado como caminar a un ritmo intermedio (se ha comprobado en los últimos estudios que tanto el ritmo rápido como el ritmo lento aumentan la presión en el interior de la cadera), ejercicios físicos dentro del agua y la bicicleta estática son los ejercicios más indicados para mejorar la funcionalidad de la articulación y reducir el progreso de la artrosis de cadera. 

Artrosis de cadera, causas, síntomas y tratamientos

  • Un programa dirigido de ejercicio físico mejora con una gran diferencia estadística a las creencias de hace unos años en las cuales se aconsejaba el reposo para evitar un mayor desgaste. El programa de ejercicio físico debe ir dirigido a fomentar la mejora de la capacidad aeróbica del paciente, al fortalecimiento de las estructuras musculares y tendinosas que acompañan la articulación de la cadera y a mejorar la elasticidad de estas últimas. La mejora física provocada por esta serie de ejercicios ha demostrado una mejora significativa de la calidad de vida de los pacientes, de su movilidad y de la intensidad de su dolor y, sobre todo en pacientes de edad avanzada, se contrarrestan los efectos perjudiciales que se producen con la inmovilización permanente y la atrofia muscular.
  • Los ejercicios aeróbicos ofrecen beneficios generales a los pacientes en cuanto a mejora de la capacidad funcional de los pulmones, mejora de la tensión arterial y disminución de factores de riesgo cardiovasculares. Los ejercicios de fortalecimiento muscular, son los ejercicios en los que más inciden los especialistas en rehabilitación ya que son los que van a mejorar en mayor medida la intensidad del dolor y la progresión de la artrosis de cadera. Dentro de los ejercicios de fortalecimiento se recomienda centrarse principalmente en los glúteos, músculos que se encargan de mantener estable la articulación de la cadera con la consiguiente mejora del dolor. Todos los ejercicios de fortalecimiento de cuádriceps, glúteos, isquiotibiales y adductores mejoran la atrofia que se produce como consecuencia de la inmovilización de la cadera por el dolor, consiguiendo una disminución en la intensidad del mismo y una menor carga de la presión del interior de la cadera al soportar ellos mismo un mayor porcentaje de esa presión.

Artrosis de cadera, causas, síntomas y tratamientos

Los ejercicios de estiramiento o elasticidad logran mejorar la movilidad que, tal y como hemos comentado anteriormente, se pierden con la progresión de la artrosis de cadera. Esta ganancia de la movilidad permite una mejora en la calidad de vida de los pacientes de forma considerable permitiendo una mayor autonomía durante un mayor periodo de tiempo. Los ejercicios de elasticidad deben de ir orientados en primer lugar hacia la mejora de la flexión de la cadera y de su rotación interna, movimientos que son los primeros en perder su funcionalidad.

Tratamientos farmacológicos para la artrosis de cadera

Los tratamientos farmacológicos forman parte habitual y casi necesaria del día a día de las personas que padecen de artrosis de cadera, sobre todo en estadios moderados y/o severos. El tratamiento farmacológico siempre va acompañado de una escalera secuencial en cuanto a mecanismo de acción, composición de los fármacos y los posibles efectos secundarios de los mismos. Siempre es necesario consultar con el médico de atención primaria o el especialista la toma de los mismos e ir escalando en ellos secuencialmente según sean las necesidades y las características propias de cada paciente. Siguiendo esta pauta ascendente, los fármacos para el tratamiento de la artrosis de cadera son:

  • Primer escalón terapéutico: En este primer paso en busca del alivio del dolor o analgesia, el principal protagonista es el paracetamol, un fármaco seguro en las dosis correctas que no suele presentar efectos gastrointestinales y que solo mediante la sobredosificación puede tener algún efecto secundario de origen hepático. En estadios leves de la enfermedad suele utilizarse como tratamiento en las épocas de dolor y en pacientes con artrosis de cadera moderada como tratamiento de base o habitual.
  • Segundo escalón terapéutico: Normalmente y sobre todo con la progresión de la enfermedad, el paracetamol en cualquiera de sus formas suele ser insuficiente para calmar el dolor en determinadas épocas del año. En ese momento, es posible añadir el uso de antiinflamatorios de uso habitual como el ibuprofeno, el dexketoprofeno o los nuevos antiinflamatorios Cox-2 de una sola toma al día. El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINES) debe ser siempre aconsejado y titulado por un médico y deben seguirse las recomendaciones prescritas por los facultativos. Los AINES pueden tener efectos sobre la mucosa gástrica y otros efectos intestinales y, en ocasiones, pueden también interferir sobre la tensión arterial, elevándola. Normalmente, el uso de AINES está limitado a un periodo de corta duración enfocado en el control de los brotes de dolor en los pacientes que sufren de artrosis de cadera, normalmente no se usarán como tratamiento de mantenimiento. Es posible que, en algunos casos, sobre todo en personas de edad más avanzadas, deban ser acompañados por la administración de fármacos protectores de estómago (inhibidores de la bomba de protones, IBP, como el omeprazol y similares). El uso de anticoagulantes o antiagregantes de forma habitual pueden limitar el acceso a la administración de este tipo de fármacos por su potencial riesgo de sangrado.

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  • Tercer escalón terapéutico: Si con la toma de paracetamol y la toma en pautas cortas de AINES, el manejo del dolor causado por la artrosis de cadera es insuficiente, es posible volver a escalar en la terapia analgésica con la toma de opioides menores como el tramadol o similares. La toma de estos opioides menores siempre debe ir tutelada por la prescripción médica. Este tipo de fármacos son de perfil un poco distinto a otros derivados de la morfina pero ejercen un efecto analgésico superior a los dos escalones terapéuticos anteriores. Normalmente la dosis estándar del tratamiento debe alcanzarse mediante una pauta ascendente de dosis, empezando por dosis mínimas hasta alcanzar de forma paulatina la dosis habitual. Esto es debido a la asociación de efectos gastrointestinales como las náuseas o el estreñimiento cuando se administran de forma directa. Este tipo de fármacos tiene una titulación elevada por lo que el rango de acción de su dosis habitual es amplio permitiendo manejar la dosificación diaria según la época del año, si tenemos en cuenta la intensidad del dolor que sufren los pacientes con artrosis de cadera.
  • Cuarto escalón terapéutico: La toma de opioides mayores se reserva para aquellos pacientes que presentan una artrosis severa invalidante con dolor refractario a dosis habituales de los fármacos comentados anteriormente. Siempre es necesario la prescripción por parte del médico de familia o del especialista y deben seguir un control estricto de sus efectos y de sus posibles efectos secundarios por parte del facultativo encargado de su administración. Tienen una gran variedad de formas de administración siendo las más habituales en forma de parches de liberación lenta que suelen cambiarse cada 72 horas. Al igual que los opioides menores, la dosis estándar debe ser alcanzada partiendo de dosis menores en un ascenso progresivo.

En el tratamiento farmacológico de la artrosis si hablamos desde una perspectiva más general también se suelen incluir otra serie de manejos terapéuticos como son las infiltraciones de fármacos de origen corticoideo o de sustancias que mejoren el impacto de la presión de los movimientos en el interior de las articulaciones como el ácido hialurónico. Si hablamos de la artrosis de cadera, estos métodos terapéuticos suelen ser de escasa eficacia y generalmente no recomendados.

La toma de condroprotectores como el condroitin sulfato o la glucosamina que suelen ser muy efectivos en la artrosis de rodilla es más limitada en la artrosis de cadera. En este tipo de artrosis  se suele limitar su uso para el control de los síntoma a largo plazo sin haberse demostrado un efecto de regeneración eficaz del cartílago articular a día de hoy.

Conocer más sobre la operación de prótesis de cadera (artroplastia)

El tratamiento definitivo para la artrosis de cadera sigue siendo, tal y como hemos dicho al principio de este apartado, la intervención quirúrgica para la implantación de una prótesis de cadera. Este tipo de intervención terapéutica para la artrosis de cadera suele indicarse en personas con artrosis severa cuando el tratamiento con medidas higiénico-dietéticas y tratamiento farmacológico no es eficaz.

Aun tratándose de una cirugía mayor en la que generalmente se requiere una anestesia general o una anestesia raquídea con sedación, se ha convertido en una arma terapéutica habitual  que genera grandes resultados sobre todo a nivel sintomático de manejo del dolor. Como toda cirugía mayor suele presentar riesgos importantes pero, hoy en día es una técnica segura que se realiza en un número cada vez mayor de casos. Se uso se encuentra ampliamente generalizado y presenta normalmente bajas complicaciones postoperatorias.

El paciente que se somete a la intervención quirúrgica para la implantación de una prótesis de cadera de forma exitosa mejora de manera importante su calidad de vida permitiendo una movilización mucho mayor y con disminución del dolor.

Las prótesis de cadera pueden ser de múltiples características así como sus técnicas de implantación y su composición, un estudio individualizado del paciente por parte del cirujano traumatólogo definirá de forma más acertada cuál de todas las posibilidades de intervención es la que mejor se adapta a las características del paciente.

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 28-08-2014

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