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Miomas uterinos: qué son, tipos, diagnóstico y tratamiento

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03-09-2014
Miomas uterinos: qué son, tipos, diagnóstico y tratamiento
  • Publicado:
  • Escrito por Equipo de redacción de Operarme.es
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Los miomas uterinos son crecimientos anómalos de tejido en la pared muscular del útero formando masas sólidas de diferentes tamaños.

Existen varios factores que se estima guardan relación con la aparición de miomas uterinos.

El tratamiento definitivo para los miomas uterinos es la histerectomía, aunque existen otros tipos de cirugías menores.

¿Qué son los miomas uterinos?

Los miomas uterinos son proliferaciones de células de la pared muscular del útero formando masas sólidas que pueden variar de tamaño y posición en el interior del útero. Son los tumores de la cavidad pélvica más frecuentes en mujeres. Secalcula que se encuentran presentes, aunque no den síntomas, en alrededor de un 20-40% de las mujeres en edad reproductiva, aumentando a un 70% en mujeres mayores de 70 años. De todas las mujeres que padecen de miomas uterinos sólo un 20-25% de ellas presentan sintomatología acompañante. Se les conoce también como leiomiomatosis uterina, fibromiomas, leiofibromiomas o fibroleiomiomas.

Localización de miomas uterinos 

Los miomas uterinos pueden presentarse en casi cualquier localización del útero. Normalmente se encuentran confinados en una de las 3 capas de tejido que conforman el útero llamada miometrio.

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El útero es el órgano más grande que forma parte de los órganos reproductores femeninos, se encuentra en el interior de la cavidad pélvica y se localiza entre la vejiga y el recto. Está formado por 3 capas, si las observamos de fuera a dentro:

  • La primera capa es el peritoneo (capa  de tejido que rodea las cavidad abdominal y que rodea al útero en su parte lateral y posterior),
  • La segunda es el miometrio (formado por células musculares y colágeno)
  • La última es el endometrio o mucosa (capa serosa y glandular que es la encargada de proliferar bajo el influjo hormonal durante las diversas fases del ciclo ovárico de la mujeres y donde se implantará el feto durante el embarazo).

¿Qué tipos de mioma uterino podemos encontrar?

Hay una gran variedad de posibilidades de tipificar los distintos miomas debido a la multitud de posibilidades y clasificaciones atendiendo sus características. Si nos basamos en su localización podemos encontrar:

  • Miomas uterinos intramurales, que son los miomas que se desarrollan en la pared muscular del útero.
  • Los miomas submucosos son los que están debajo de la mucosa, la superficie interior del útero.
  • Los miomas subserosos son los que se encuentran bajo la capa serosa, que es la capa superficial del útero.

Tanto los miomas submucosos como los subserosos pueden ser pediculados, lo que significa que se despegan del útero quedando unidos a él tan sólo por un pequeño tallo.

Si tenemos en cuenta sus características microscópicas de composición de sus células y otras alteraciones diferentes podemos clasificar a los miomas en: mioma uterino celular, mioma uterino epiteloide, mioma uterino mixoide, mioma uterino simplástico, etc.

¿Cuál es el origen de los miomas?

Los miomas uterinos no presentan un origen o alteración concreta a partir de la cual podemos asegurar la presencia y proliferación de miomas uterinos en la mujer. Se considera una combinación de distintos factores de riesgo lo que provoca su formación.

Existe un componente genético evidente tras estudiar a madre e hijas y comprobar el aumento de frecuencia de unas y otras respecto a aquellas mujeres sin antecedentes familiares de miomas uterinos, parece claro la intervención de una alteración en uno de los genes que interviene en la proliferación de las células musculares del útero que forman una de sus capas denominada miometrio. Este gen alterado se le denomina HMA2. Recientemente se ha comprobado la intervención de otro gen alterado en el cromosoma 6 que parece relacionarse con una mayor probabilidad de presentar miomas uterinos, este es el gen HMGA1.

Miomas uterinos

El factor hormonal es un componente básico en la proliferación y formación de miomas uterinos. El tejido endometrial que forma la capa más interior del útero presenta una gran cantidad de receptores estrogénicos y hormonales. Esta causa explica porqué la presencia de miomas antes de la pubertad es muy escasa, proliferando su formación y crecimiento en edades fértiles y promoviendo una disminución o atrofia de los miomas uterinos a partir de la menopausia. Por tanto, la relación hormonal con la formación y aumento de los miomas uterinos se puede clasificar como lineal y directa siendo una posible diana terapéutica, tal y como veremos más adelante.

Según estudios de los últimos años parece evidente que la formación de estos tumores sólidos del útero, llamados miomas uterinos, se debe a la proliferación a partir de una sola célula miometral que aumenta de tamaño y se divide de forma exponencial con respecto a las demás.

Los principales factores de riesgo que predisponen a las mujeres a padecer miomatosis uterina son:

  • La edad y el número de embarazos (se ha comprobada que a menor edad de la menarquia y menor número de embarazos se presenta un riesgo mayor de padecer miomas uterinos).
  • Etnia (más frecuente en raza negra que en los otros tipos de razas).
  • Uso de anticoncepción hormonal (relación indirecta en la cual a mayor número de años de uso de anticonceptivos menor riesgo de miomatosis uterina).
  • El peso, la dieta y el ejercicio son factores de riesgo también para la presencia de miomas uterinos. 
  • un Índice de masa Corporal >30 (obesidad) presenta un riesgo 1.5 veces más de padecer miomas uterinos.
  • Las mujeres que practican un ejercicio moderado presentan menor tasa de presencia de miomas que las mujeres sedentarias.
  • El embarazo parece ser un estado propio de la mujer en el que se predispone a la formación de nuevos miomas uterinos y a la proliferación de los ya existentes.
  • La relación de lesiones en el útero por intervenciones previas o partos previos parece tener una relación directa con la aparición de miomas uterinos en el lugar de las lesiones uterinas.
  • El tabaco disminuye la presencia de miomas uterinos al disminuir la formación de estrógenos dificultando la división de las células del miometrio. A pesar de ello, el tabaco es absolutamente perjudicial.

¿Cuáles son los síntomas que padecen las mujeres con miomas uterinos?

Sólo el 20-25% de las mujeres que padecen miomas uterinos experimentan alguna vez algún síntoma que se puede derivar de la presencia de estas alteraciones uterinas. El principal de todos ellos, así como el más frecuente, es el sangrado uterino anómalo. El sangrado, su frecuencia y cantidad es proporcional al número de miomas, su tamaño, su localización y la posible degeneración que pueda aparecer en cada uno de ellos. Generalmente, tal y como hemos explicado con anterioridad, los miomas uterinos presentan una clara relación hormonal y es frecuente que con la aparición de la menopausia el tamaño y actividad de los miomas disminuya y con ello el sangrado uterino que provocan. De todos los tipos de miomas uterinos los que más se asocian a sangrado anómalo son los miomas intramurales.

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El siguiente síntoma en frecuencia que suele asociarse a la presencia de miomas uterinos es la sensación de peso o de compresión a nivel pélvico. En las pacientes que padecen de miomas uterinos es frecuente que relaten la sensación de ocupación a nivel de abdomen inferior con síntomas de dificultad en la micción o aumento de infecciones urinarias. Generalmente esta situación es debida a un crecimiento excesivo del mioma que puede comprometer o comprimir la vejiga y la uretra provocando esa sensación de ocupación y generando problemas urinarios derivados de la obstrucción del tracto urinario.

Es posible, aunque en un menor número de los casos, que determinadas personas padezcan dolor abdominal por la presencia de miomas. Esta situación, si se produce, se debe a necrosis o isquemias del mioma o torsiones del pedículo en los miomas pediculados que hemos nombrado con anterioridad.

La relación entre infertilidad y miomas uterinos es frecuente y se encuentra en un porcentaje moderado de las pacientes que padecen de miomas uterinos. Se ha establecido una frecuencia de entre un 5 a un 10% de los casos. Esto se origina por varias causas, las principales son:

  • Dificultad en la implantación del ovocito en el endometrio del útero,
  • Dificultad en el acceso del esperma a las trompas de Falopio para la concepción con el óvulo
  • El sangrado uterino proporcionado por el mioma que dificulta el desarrollo del ovocito aun habiéndose podido implantar en el endometrio del útero.

Sin embargo, la presencia de miomas uterinos no excluye la posibilidad de embarazo. Se estima en un 8-10% el porcentaje de embarazos con presencia de miomas moderados o grandes, en el útero de las mujeres gestantes, que consiguen un embarazo y nacimiento normal.

¿Cómo se diagnostican los miomas uterinos?

Los miomas uterinos se suelen sospechar con la palpación por parte del ginecólogo de un útero aumentado de tamaño, con contornos irregulares en la mujer, con sangrado uterino anómalo o con problemas de fertilidad.

Una vez que el médico especialista realiza una exploración de sospecha es habitual continuar el estudio mediante la realización de una ecografía vaginal, prueba que alcanza el 95-99% de sensibilidad en manos expertas y que suele dar una información precisa del tamaño y localización del mismo.

Miomas uterinos

Para completar el estudio es posible la realización de una histerosalpingografía o la realización de una Resonancia Magnética Nuclear que termine por confirmar y detallar las características anatómicas del mismo.

Tratamiento de miomas uterinos

El tratamiento definitivo de los miomas uterinos suele precisar la exéresis de los mismos mediante una intervención quirúrgica, sobre todo en mujeres que no tienen su deseo genésico cumplido (que no han tenido hijos y quieren tenerlos). En pacientes menopáusicas o sin deseo de quedarse embarazadas posteriormente, es posible que determinadas opciones terapéuticas puedan solucionar en parte los síntomas de los miomas uterinos sin requerir cirugía.

El tratamiento farmacológico de los miomas uterinos suele ser mediante la utilización de fármacos hormonales en combinación generalmente de estrógenos y progestágenos o con inhibidores hormonales de estrógenos. Generalmente la primera línea de actuación médica suele ser la administración de progesterona en determinadas partes del ciclo ovárico de las mujeres. Esta medida suele disminuir el sangrado uterino anómalo aunque no ha demostrado la disminución del tamaño ni del número de los miomas uterinos.

Cirugía de miomas uterinos

Otro tipo de fármacos con componente hormonal más utilizado son los análogos de las GnRH (análogos de la hormona liberadora de gonadotrofinas), este tipo de mediación busca disminuir la producción de estrógenos disminuyendo con ello las señales de crecimiento y proliferación que recibe el mioma. Otro grupo terapéutico concreto son los moduladores de los receptores hormonales, sustancias que compiten en el útero con los estrógenos, progestágenos y esteroides y que dificultan su función, disminuyendo la proliferación de los miomas uterinos. Por último, se pueden asociar la implantación de dispositivos intrauterinos con efecto hormonal (DIU) que han demostrado una disminución en el sangrado uterino y una leve reducción del tamaño de los miomas.

Para la resolución definitiva de los miomas uterinos es necesario la intervención quirúrgica. Con ello se suele eliminar el mioma por completo y la tasa de reaparición del mismo.

De todas las técnicas quirúrgicas, la más efectiva y la más extensamente utilizada en aquellas mujeres que no deseen descendencia posterior, es la realización de una histerectomía (técnica quirúrgica que consiste en la extirpación por completo del cuerpo del útero).

Toda la información sobre la operación de histerectomía abdominal

En aquellas mujeres que deseen descendencia posterior o que no quieran la realización de una histerectomía completa es posible la miomectomía o exéresis de los miomas uterinos mediante 3 técnicas concretas: miomectomía abdominal, miomectomía laparoscópica y miomectomía por histeroscopia:

  • La miomectomía abdominal consiste en la extirpación de los miomas del interior del útero accediendo a la cavidad pélvica mediante una incisión en el abdomen.
  • La miomectomía laparoscópica es la exéresis de los miomas uterinos accediendo a la cavidad pélvica a través de 2-3 incisiones en el abdomen menores a 4 cm a través de las cuales se pueden introducir unos instrumentos quirúrgicos en forma de brazos articulaciones menores a 5 cm con los que extirpar los miomas mediante la menor invasión abdominal posible. Mediante esta técnica se consiguen generalmente los mismos resultados que por vía abdominal con una menor tasa de hospitalización y de complicaciones postoperatorias. Este tipo de intervención se suele realizar en aquellos miomas intramurales de gran tamaño o que compriman estructuras adyacentes al útero como el recto o la vagina.
  • La miomectomía por histeroscopia consisten en la extirpación de los miomas uterinos accediendo al interior del útero mediante un histeroscopia, un aparato quirúrgico armado con una lente óptica que permite la visualización del interior del útero y con la posibilidad de introducir instrumentos quirúrgicos necesarios para la eliminación de los miomas.  Este tipo de intervención suele estar indicado en los miomas submucosos o subserosos por su proximidad al endometrio y su escasa proliferación hacia los tejidos más externos del útero.
Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 03-09-2014

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