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Meniscopatía, qué es, causas y tratamiento

30-09-2014
Meniscopatía, qué es, causas y tratamiento
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La meniscopatía consiste en cualquier lesión asociada a los meniscos de la rodilla.

Las lesiones con meniscopatía pueden producirse debido a traumatismos o debido a causas degenerativas.

El tratamiento definitivo y más recomendado para una meniscopatía es la operación de menisco por artroscopia.

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¿Qué es la meniscopatía?

Una meniscopatía es cualquier lesión producida en uno de los dos meniscos de la rodilla de una persona. Esta puede ir acompañada o no de dolor o cualquiera de los síntomas que explicaremos en los siguientes apartados.

Las meniscopatías pueden ser traumáticas o degenerativas, dependiendo en gran medida a la edad de los pacientes que sufren una rotura, ya sea total o parcial, del menisco. En el caso de las roturas traumáticas tienen su mayor porcentaje de incidencia en los hombres de entre 21 a 30 años, produciéndose principalmente durante la práctica deportiva.

En el caso de las meniscopatías degenerativas, la incidencia es mayoritaria en las personas con edades comprendidas entre 40 y 70 años. Cuando se produce una meniscopatía es posible que exista alguna lesión asociada como podría ser la rotura de los ligamentos o lesiones en la meseta tibial.

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La solución de una meniscopatía puede realizarse siguiendo diversos tratamientos según su gravedad, pero a continuación vamos a conocer algo más sobre las meniscopatías, los tipos, los síntomas su diagnóstico, etc.

¿Qué tipos de meniscopatía hay?

La meniscopatía más relevante es la rotura de menisco, que consiste en la fractura de uno de los dos meniscos que forman parte de la rodilla. Las rodillas contienen dos meniscos, el menisco interno y el menisco medial o externo.

  • Meniscopatia interna: Esta lesión meniscal es la más común de las meniscopatías que se pueden producir en la rodilla. La meniscopatía interna puede ser causada por mecanismos tanto traumáticos como degenerativos, aunque la diferencia suele ser que la lesión meniscal traumática se produce de forma longitudinal mientras que la meniscopatía degenerativa del menisco interno suele ser de forma horizontal.
  • Meniscopatia medial o externa: En el caso de que se produzca una lesión meniscal en el menisco externo, estas pueden ser degenerativas, como es la aparición de un quiste meniscal, o traumáticas como son las roturas en forma de pico de loro.

Meniscopatía, qué es, causas y tratamiento

¿Cómo se produce una meniscopatía?

Como ya hemos comentado previamente, se puede diferenciar dos tipos diferentes de meniscopatía, las producidas debido a un traumatismo, principalmente en la práctica deportiva; o las producidas a causa de problemas degenerativos de la articulación:

Meniscopatía traumática

Dentro de los tipos de meniscopatía traumática, podemos diferenciar dos tipos de mecanismos de lesión según se produzcan de forma directa o indirecta. Para poder comprender estos mecanismos de lesión es importante aclarar que cuando nos referimos al varo de la rodilla, estamos indicando que la rodilla se encuentra ligeramente arqueada hacia el exterior, es decir, los tobillos se encuentran más cercanos entre sí que las rodillas; mientras que cuando nos referimos a valgo es la posición en la que las rodillas se encuentran más cercanas entre sí de lo que están los tobillos. Además de ser una posición que propicie la lesión del menisco, algunas personas nacen con alguna de estas ligeras desviaciones.

  • Mecanismo de lesión indirecto
    • Flexión/varo-valgo y rotación: En este caso la rodilla se encuentra en una de las posiciones anteriormente mencionadas, varo o valgo, en semiflexión y con el pie fijo en el suelo. En ese momento la persona recibe un golpe por el interior o el exterior de la rodilla y al girar, se produce una presión excesiva en el menisco y su rotura. Es importante decir que no siempre que se produce este movimiento en esa posición se produce la rotura, pues hay muchas más variables (musculatura, peso, presión ejercida, etc) que tienen algo que decir en la rotura. También dependiendo de la intensidad la meniscopatía será más o menos grave. Una de las formas comunes de que se produzca es al sufrir un golpe en la pierna durante la práctica deportiva.
  • Mecanismo directo
    • Hiperextensión de la rodilla: Ésta hiperextensión suele ser forzada y brusca, siendo un caso claro el que se produce cuando un jugador de fútbol en lugar de impactar en el balón da la patada al vacío.
    • Hiperflexión forzada: El ejemplo más claro es el de una persona que se encuentra en cuclillas y se reincorpora de forma brusca hasta una posición erguida.

En todos estos mecanismos de rotura de menisco, el fémur realiza un giro y una compresión de carácter brusco sobre la base tibial, atrapando al menisco por medio y causando una posible meniscopatía.

Meniscopatía degenerativa

Una meniscopatía degenerativa se puede producir debido a cualquiera de los mecanismos de rotura mencionados en el apartado anterior, aunque su principal característica es que un menisco que sufre degeneración y debilidad a causa de la edad o a factores hereditarios es más propenso a romperse que un menisco joven. Se produce principalmente en personas de edad avanzada, mayores de 60 años, a causa de un envejecimiento y debilitamiento del menisco debido a la edad, siendo el desencadenante de la rotura de menisco un traumatismo o la sobrecarga de la articulación.

Meniscopatía, qué es, causas y tratamiento

Si quieres ampliar más información, a continuación te dejamos un pequeño vídeo-resumen antes de que continúes informándote ;)

Síntomas de una meniscopatía

Al producirse una rotura de menisco, dependiendo de la gravedad de la meniscopatía, el paciente puede sufrir algunos de los síntomas que mencionaremos a continuación. Esta sintomatología será clave tanto en el diagnóstico del problema como en la elección de uno u otro tratamiento para reparar la meniscopatía. Los síntomas suelen ser los mismos en todas las meniscopatías, siendo la principal variable la intensidad de los mismos:

  • Dolor intenso en la zona de la rodilla: Además del chasquido/crujido que se nota al producirse la rotura, una meniscopatía suele continuar con la aparición de un dolor agudo en la zona, aumentando en intensidad al apoyar la pierna o presionar en la zona.
  • Derrame articular.
  • Bloqueo mecánico: Tras el momento de la lesión, el paciente es incapaz de flexionar la rodilla.
  • Molestias en la rodilla al realizar giros, torsiones o sentarse en cuclillas.

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¿Cómo se diagnostica una meniscopatía?

El diagnóstico de una meniscopatía o lesión de menisco debe realizarlo un médico especialista en traumatología. Este diagnóstico se realiza siguiendo dos pasos importantes, como son la entrevista con el paciente y la exploración física, además de poder hacer uso de pruebas complementarias como una resonancia magnética o una artroscopia diagnóstica. Las pruebas complementarias para el diagnóstico de una meniscopatía suelen utilizarse en los casos en los que el médico sospeche que puede haber otros elementos de la rodilla afectados, como los ligamentos o el hueso:

Entrevista médica con el paciente (Anamnesis)

Durante la entrevista el paciente explicará al especialista cómo se produjo la lesión, las sensaciones que tuvo en el momento y la sintomatología que sufre. Además, realizará una inspección para detectar otros posibles problemas. A continuación, realizará una exploración física de la articulación.

Diagnóstico de meniscopatía

Exploración física

La exploración física de la articulación por parte del especialista puede ser suficiente para determinar si existe o no una lesión en el menisco y su gravedad, además de sospechar si puede haber más lesiones asociadas. Para poder obtener esta información, el médico palpará la interlínea de la rodilla, la zona entre la parte superior de la tibia y la rótula, para a continuación realizar cualquiera de estas pruebas:

  • Prueba de Mc Murray: En esta prueba el paciente se sitúa en decúbito supino (tumbado boca arriba) sobre una camilla. A continuación el médico flexiona la rodilla del paciente al máxima mientras palpa con una mano la interlinea de la rodilla, la zona entre huesos, mientras que con la otra mano realiza movimientos rotatorios y extensivos de la tibia, determinando la posición del talón el menisco que se está explorando. Si durante uno de estos giros el médico nota un chasquido, se determina que existe la rotura meniscal.
  • Prueba de Appley: En este caso el paciente se sitúa tumbado boca abajo en la camilla y coloca la rodilla afectada flexionada en 90 grados. A continuación el médico presiona sobre el talón al realizar la rotación de la rodilla. Si el paciente sufre dolor al realizarse este movimiento, existe rotura de menisco. En el caso de que el dolor continúe después de realizar la rotación, es posible que exista lesión en los ligamentos.
  • Prueba de Steinmann/Steinmann II: El paciente se coloca en la camilla sentado con las rodillas flexionadas haciendo un ángulo de 90 grados. El médico realiza movimientos de rotación hacia dentro y hacia fuera de la tibia, habiendo dolor en la interlínea articular en el caso de que haya una rotura de menisco. Para cerciorarse de que existe el problema, el especialista procederá a extender un poco la rodilla y repetir estos giros. Si el paciente nota que la zona del dolor se ha desplazado hacia delante se confirma la meniscopatía.

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Exploraciones complementarias

Las exploraciones complementarias para determinar el alcance de la lesión o si existen otro tipo de problemas como son las lesiones ligamentosas o daños en el hueso. Entre ellas encontramos la radiografía, que permite conocer si existen daños óseos; resonancia magnética, que con un simple vistazo permite al especialista diferenciar entre un menisco sano y uno roto; y el Artro-TAC, que se utiliza en los casos en los que haya habido una operación meniscal.

Tratamiento para una meniscopatía

Para llevar a cabo el tratamiento de una meniscopatía o rotura de menisco, se realizan varios pasos previos para decidir cuál es la mejor y más adecuada solución para el paciente, haciéndolo siempre de forma totalmente individualizada, pues cada paciente es diferente.

Tras la realización del diagnóstico de la meniscopatía, determinando el tipo de rotura de menisco que se ha producido, se puede optar por un tratamiento conservador o por un tratamiento quirúrgico. En el caso de que se opte por un tratamiento quirúrgico, se decidirá el tipo de abordaje que puede ser por artroscopia (es la más utilizada y recomendada) o mediante una cirugía abierta

La elección de un proceso quirúrgico y otro debe hacerse siempre basándose en las características del caso del paciente, como son tipo de rotura de menisco, la edad del paciente, su estilo de vida, si existen lesiones asociadas (rotura de ligamento cruzado, fracturas en la meseta tibial, etc), el estado general de salud del paciente, si se trata de rotura traumática o degenerativ, etc. Tras plantear todas estas variables, el cirujano escogerá entre la meniscectomía parcial, que consiste en la extirpación de la zona inestable del menisco afectada, o la realización de una sutura meniscal de la rotura de menisco. Esta última es la más recomendable, sobre todo en jóvenes, siempre y cuando sea posible llevarla a cabo. La meniscectomía total no suele utilizarse hoy en día ya que al extirpar el menisco por completo la superficie de contacto entre los huesos articulares aumenta considerablemente provocando el desgaste del cartílago y la más que probable aparición de artrosis temprana en la rodilla.

Por ello, el principal objetivo en la reparación de una meniscopatía mediante tratamiento quirúrgico es conservar la mayor cantidad de tejido meniscal posible.

Meniscopatía, qué es, causas y tratamiento

Tratamiento conservador

El tratamiento conservador de una meniscopatía suele utilizarse en los casos de una lesión parameniscal. Este tipo de meniscopatía es la que afecta a la parte periférica del menisco, la cuál se encuentra vascularizada, es decir, tiene irrigación sanguínea.

Esta cualidad es la que permite que esta rotura pueda regenerarse por si sola, ya que la sangre, al igual que en cualquier herida que nos podamos hacer en nuestro cuerpo, permite la cicatrización, curación y regeneración de la misma.

Por otra parte, en el caso de que la meniscopatía se produzca en la parte interna de los meniscos, al ser una zona de tejido avascular  sin irrigación sanguínea, será imprescindible llevar a cabo un tratamiento quirúrgico para reparar el menisco realizando una meniscectomía parcial.

¿Qué es la meniscopatía?

Tratamiento quirúrgico de una meniscopatía

El tratamiento quirúrgico de una meniscopatía, como se comentaba en la parte superior, es la mejor forma de enfrentarse a una rotura de menisco, ya que las técnicas actuales tienen unos resultados muy buenos.

Para realizar la operación de una meniscopatía se suele hacer uso de anestesia regional con sedación, aunque en algunos casos se puede llegar a optar por anestesia general. Para llevarla a cabo en la actualidad se procede a la realización de una artroscopia de rodilla. En los únicos casos en los que se plantea una cirugía abierta es en los que existen lesiones asociadas a los huesos o demás ligamentos.

Una vez decidido el modo de abordaje de la articulación, el cirujano puede optar por realizar dos tipos de técnicas de reparación de menisco, la meniscectomía parcial o la sutura meniscal. El uso de uno u otro, como mencionábamos más arriba, dependerá de las características individualizadas de cada paciente, optando por la sutura meniscal siempre y cuando sea posible.

La operación realizada mediante artroscopia de rodilla permite una recuperación más rápida para el paciente y la duración de la intervención es de tan sólo 30-60 minutos.

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Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 30-09-2014

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