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Lipomas en la espalda, tipos, diagnóstico, cirugía y complicaciones

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20-10-2014
Lipomas en la espalda, tipos, diagnóstico, cirugía y complicaciones
  • Publicado:
  • Escrito por Equipo de redacción de Operarme.es
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Los lipomas en la espalda crecen poco a poco a lo largo del tiempo hasta alcanzar tamaños cercanos a los 10 cm de diámetro.

La única forma de eliminar los lipomas en la espalda es la intervención quirúrgica para su extirpación.

La posibilidad de complicaciones postoperatorias tras la extirpación de lipomas en la espalda es baja.

¿Qué son los lipomas?

Los lipomas son los tumores benignos más frecuentes de los tejidos blandos que forman parte del cuerpo humano. Están conformados por células de tipo graso provenientes de tejido adiposo. Los lipomas suelen identificarse y presentarse clínicamente como lesiones nodulares subcutáneas, es decir, por debajo de la piel, localizadas predominantemente en tronco, cuello y espalda.

Los lipomas de la espalda y de cualquier otra localización son lesiones nodulares que se caracterizan por mostrar un tacto blando, ser de características redondeadas o en forma de varias lobulaciones y no suelen presentarse  adheridos a planos profundos por lo tanto, son desplazables cuando el paciente los toca. Dependiendo de su tamaño pueden ser más o menos prominentes y visualizarse a simple vista y, por norma general se encuentran recubiertos por piel de aspecto normal.

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Los lipomas en la espalda crecen lentamente hasta alcanzar entre 2 y 10 cm de diámetro y luego permanecen estables, es por ello que de forma general suelen ser más evidentes en edades comprendidas entre los 35 y 75 años. Aunque en ocasiones pueden producir molestias locales, suelen ser asintomáticos. En el 6-7% de los casos los lipomas son múltiples y pueden ser muy numerosos. Cuando son muy numerosos, se habla de lipomatosis. Las lipomatosis pueden ser hereditarias, como la lipomatosis múltiple familiar o adquiridas, apareciendo con ello a través del paso de los años.

Desde un punto de vista morfológico e histológico, es decir, atendiendo a su forma y características internas, los lipomas en la espalda y en cualquier otra localización se pueden clasificar en un gran número de tipos distintos:

Tipos de lipomas en la espalda

  • Fibrolipomas: este tipo de lipomas se caracterizan por la presencia de células de tejido adiposo y células de tejido fibroso duro que confieren un tacto en forma de fibras al lipoma.
  • Mixolipomas: son lipomas en los cuales se produce un cambio interno particular llamado mixoide. Este tipo de alteración provoca cambios en las células normales que conforman el lipoma por un acúmulo de sustancias que denominamos mucopolisacáridos.
  • Lipoma condroide: son un tipo de lipomas descritos recientemente que se caracterizan por la formación de células similares a las halladas en los cartílagos que recubren ciertas articulaciones del cuerpo humano.
  • Miolipoma: este tipo de lipoma se caracteriza por la mezcla de células provenientes del tejido adiposo o graso y células musculares. Existen gran variedad de tipos de miolipoma dependiendo de la proporción entre ambas células.
  • Lipoma de células de huso: son un tipo específico de lipomas que se localiza preferentemente en cuello, espalda y hombros de adultos jóvenes. Contienen una mezcla de células adiposas y fibrosas de similares características a las del fibrolipoma.
  • Angiomiolipoma: este tipo de lipomas se caracteriza por la aparición de cierto componente vascular (vasos sanguíneos) formando parte del propio lipoma. Suelen aparecer durante la adolescencia y situarse más frecuentemente en extremidades inferiores y en el tronco y es característica la aparición de dolor intermitente relacionado con la cantidad de vascularización que presente.
  • Lipoblastoma: Tipo de lipoma formado por células embrionarias de tejido adiposo y que se caracteriza principalmente por su aparición a edades tempranas casi exclusivamente y en las porciones superiores de extremidades inferiores y superiores.
  • Hibernoma: tumor benigno raro que se localiza principalmente en la axila y en las regiones intercapsular, suele presentar un típico color café y está formado por grasa parda.

Los lipomas en la espalda

Los lipomas de la espalda suelen ser preferentemente del tipo subcutáneo. Normalmente son tumoraciones benignas que aumentan de tamaño progresivamente durante la adolescencia y se detienen a partir de los 20 años. No suelen presentar síntomas específicos salvo episodios intermitentes de dolor e inflamación, producidos en la mayoría de las ocasiones, por microtraumatismo repetitivos en la zona donde se asientan. Es posible, en determinados momentos, que puedan infectarse y producir con ello un aumento de su tamaño y enrojecimiento de la piel circundante. En estas ocasiones es posible que haga falta la administración de antibióticos para el control de la infección.

foto lipomas en la espalda

Diagnóstico de lipomas en la espalda

El diagnóstico de los lipomas de la espalda se inicia en un gran porcentaje de los casos con la autoexploración del paciente. Generalmente es el propio paciente el que adquiere la conciencia del aumento de tamaño del lipoma y consulta a su médico de atención primaria. Normalmente basta con la inspección de la lesión junto con la palpación para poder realizar el diagnóstico definitivo.

En determinadas ocasiones puede ser difícil diferenciar las características del lipoma simplemente con la exploración y la inspección. En estas ocasiones, puede ser necesaria la realización de una biopsia de pequeño tamaño y el análisis anatomopatológico posterior.

En aquellas ocasiones en las que no se pueda objetivar mediante la inspección y la palpación el verdadero tamaño del lipoma en la espalda o la profundidad del mismo es posible que sea necesaria la realización de una ecografia que aporte nuevos enfoques y datos para asegurar al especialista la correcta disposición del mismo y su relación con las estructuras anatómicas adyacentes. Esto no suele ser necesario en la mayoría de casos. 

Foto lipomas en la espalda

Indicaciones y contraindicaciones para la cirugía de lipomas en la espalda

La cirugía de los lipomas en la espalda debe cumplir una serie de indicaciones para considerar la posibilidad de su extracción quirúrgica, indicaciones y contraindicaciones que se cumplen en el resto de lipomas. Las principales indicaciones son la estética, la aparición de dolor de forma habitual, las infecciones recurrentes del lipoma y, de forma general, aquellos lipomas menores de 20 centímetros (el tamaño máximo a partir del cual se pueden extraer los lipomas mediante una técnica quirúrgica dirigida a la cirugía menor es de 5 centímetros).

Por el contrario, las principales contraindicaciones que presentan los lipomas para su extirpación quirúrgica son el gran tamaño y la localización en determinadas zonas del cuerpo humano que comprometan otras funciones o que por la cicatrización posterior puedan interferir en la movilidad de determinadas regiones del cuerpo humano.

Tratamiento de lipomas en la espalda

El tratamiento definitivo para los lipomas en la espalda o de cualquier otra localización es la operación de extirpación de lipomas. Esta es la única medida terapéutica que asegura la eliminación completa del mismo.

Para ello el paciente debe acudir a la consulta con su médico de atención primaria que se encargue de la consulta de cirugía menor o acudir a la consulta del cirujano que le vaya a practicar la extracción quirúrgica del lipoma. Al considerarse una intervención quirúrgica, es posible que el paciente deba someterse a la petición de ciertas pruebas exploratorias previas como parte de un estudio preoperatorio básico. Sin embargo, si son lesiones de pequeño tamaño es posible que no sea necesario.

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El día en el que se acuerde la intervención el paciente acudirá al centro indicado y será acompañado al quirófano destinado para la intervención. Una vez cambiado y ataviado de la correspondiente ropa quirúrgica se procederá a posicionarse en la posición más adecuada para el inicio de la intervención. En el caso de los lipomas en la espalda suele ser necesaria el posicionamiento en decúbito prono con los brazos extendidos (boca abajo en la camilla). A partir de este momento y teniendo en cuenta el tamaño del lipoma en la espalda se procederá a la anestesia local alrededor del lipoma para asegurar el procedimiento indoloro y la comodidad para el paciente y para el especialista que realiza la intervención.

La operación de lipomas en la espalda paso a paso

Normalmente el procedimiento habitual para la extirpación quirúrgica de un lipoma en la espalda es mediante la realización de una escisión fusiforme consiguiendo con ello un cierre primario sencillo y estético (una cicatriz en línea recta). Para lograr una mayor precisión a la hora de la realización de esta intervención, el huso u ojal que se realizará alrededor del lipoma se debe dibujar en forma de elipse, de forma previa, con un rotulador con una relación de largo y ancho de 3:1. El eje mayor de esta elipse se orientará paralelo a las líneas de tensión cutánea de la zona, para minimizar la cicatriz resultante. Además, la lesión extirpada debe incluir un margen mínimo de 2 mm de piel sana en todo su contorno.

Conoce más sobre la operación de lipomas en la espalda

Una vez dibujado el huso u ojal en forma de elipse cumpliendo los preceptos anteriores se procede al corte del ojal quirúrgico. Esta operación se hará con pequeñas hojas de bisturí número 15. Una vez realizado el corte de la piel, se procederá a la separación de las adherencias de la base de la pieza cutánea. Esta operación se realiza con una tijera o bisturí, mientras se tracciona de un extremo del huso con una pinza o mosquito, sin deteriorar la lesión. Tras la separación de las adherencias se procede a la disección del lipoma en la espalda. Una vez retirada la lesión, se procede a cerrar la incisión con una sutura no absorbible y en caso de ser necesario se utilizara también una absorbible.

Complicaciones postoperatorias de los lipomas en la espalda

Los lipomas en la espalda, así como el resto de lipomas, pueden presentar una serie de complicaciones tras la intervención, aunque son poco comunes. Los lipomas que se extraen de la espalda suelen ser los que más complicaciones de tipo mecánico e infeccioso presentan, siendo de forma muy general, muy poco importantes e infrecuentes. A continuación os explicamos las complicaciones de los lipomas en la espalda más conocidas:

  • Dehiscencia de la sutura (reapertura de la herida): es la separación de los bordes antes del proceso de cicatrización. Puede estar relacionado con movilizaciones prematuras de la zona intervenida. Con frecuencia no se puede volver a suturar, teniendo que dejar que cicatrice por segunda intención.
  • Sangrado de la herida: normalmente cede con compresión y vendaje adecuado.
  • Seromas y hematomas: precisarán la evacuación y colocación de drenajes, compresión y curas diarias.
  • Infecciones: se produce un enrojecimiento de los bordes de la herida mayor de 0.5 cm. Si aparece pus la infección es segura. Será preciso retirar los puntos precisos, desinfectando la herida y realizando curas diarias. Se añadirá un antibiótico.
  • Granulomas: tumoraciones duras que aparecen en la sutura, diferenciándose del tejido circundante. Su tendencia es hacia la curación o supuración, actuando en consecuencia.
  • Pigmentación de la cicatriz: suele darse en zonas expuestas al sol. Puede prevenirse recomendando la utilización de cremas con factor de protección solar alto, hasta pasados seis meses de la intervención.
  • Cicatrices hipertróficas y queloides: no dependen de la técnica sino del propio paciente. Su tratamiento es complejo y, en muchas ocasiones, con malos resultados.

Operación de lipomas en la espalda

Recuperación de lipomas en la espalda

Tras la intervención para la extirpación de lipomas en la espalda suelen ser necesarias una serie de recomendaciones para que el paciente lleve a cabo en su domicilio un cuidado total sobre la cicatriz quirúrgica. El buen desarrollo de los cuidados domiciliarios de la herida será fundamental para la buena evolución de la misma y el mejor resultado estético posible.

Respecto a los cuidados propios de la herida y su apósito, debemos de considerar la retirada de la misma cada 24 horas y su tratamiento con productos desinfectantes como el yodo para reducir al máximo las posibilidades de infección secundaria de la herida quirúrgica. En aquellos lipomas de pequeño tamaño es posible no ocluir la herida con un apósito. En estos casos el cuidado de la misma con los productos desinfectantes y la limpieza de la zona debe ser mucho más estricta. En el caso de los lipomas en la espalda, al ser una zona de una gran tracción del tejido y zona de importante sudoración es fundamental la oclusión con apósitos y la limpieza y cura diaria de la misma. Cuanto más reduzca los movimientos en la zona de la herida, mejor cicatrizará ésta.

Es posible que en los días posteriores a la intervención, frecuentemente en las primeras 24 o 48 horas, se pueda padecer pequeños episodios de dolor en la herida quirúrgica. La toma de analgésicos suaves como el paracetamol puede utilizarse de forma habitual, preferiblemente cada 6 u 8 horas.

Foto lipomas en la espalda

Las heridas quirúrgicas deben someterse a un cuidado especial a la radiación solar. En la etapa inicial de cura hasta su cicatrización, la exposición solar puede oscurecer la herida quirúrgica de forma crónica. Se recomienda tapar la misma en los siguientes 6 meses y aplicar factor solar de protección total en las épocas de mayor exposición a las radiaciones solares.

Durante los días siguientes a la intervención es muy importante observar y reconocer los signos y síntomas de infección precoz. Los principales signos y síntomas son el enrojecimiento de la periferia de la cicatriz, la salida de líquido purulento, el aumento del tamaño de la herida quirúrgica y la aparición de calor cuando se palpa la misma. Si varios o todos de estos síntomas son observados es conveniente que el paciente se someta a una valoración por el especialista que le practicó la intervención. En determinadas ocasiones es posible que se deba administrar un tratamiento antibiótico durante algunos días.

La mayoría de los puntos se quitan en un plazo de 4-21 días dependiendo del lugar de la intervención y de la rapidez con que cicatrice su incisión. 

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 20-10-2014

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