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Incontinencia urinaria de esfuerzo en mujeres

28-01-2015
Incontinencia urinaria de esfuerzo en mujeres
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La incontinencia urinaria de esfuerzo es el tipo de incontinencia más común en las mujeres, por encima de la incontinencia de urgencia.

Existen varios tratamientos posibles para la incontinencia urinaria femenina en mujeres, como los cambios de hábitos o los fármacos.

La solución con más índices de éxito para la incontinencia urinaria en mujeres es la cirugía.

¿Qué es la incontinencia urinaria de esfuerzo en las mujeres?

La incontinencia urinaria femenina se define como la imposibilidad de contener la orina durante cierto periodo de tiempo y/o en determinadas situaciones. Este hecho puede ocurrir tanto en hombres como en mujeres.  

Existen una gran cantidad de mitos y leyendas alrededor de los factores que pueden predisponer o fomentar la aparición de incontinencia de orina en las mujeres. Desde la publicación de la guía de incontinencia urinaria de la asociación europea de urología, se establecen como principales factores de riesgo de padecer una incontinencia urinaria los siguientes:

  • Embarazos.
  • Partos vaginales.
  • Edad avanzada.
  • Presencia de diabetes mellitus (tanto de tipo 1 como de tipo 2) mal controlada.
  • Índice de masa corporal elevado como principales factores de riesgo.

Sin embargo, no se consideran como tales el tabaquismo, la dieta habitual, la depresión, las infecciones urinarias de repetición ni el ejercicio, factores que se han considerado de forma clásica como inductores de incontinencia urinaria en las mujeres.

Incontinencia urinaria de esfuerzo en mujeres

¿Cuál es la clasificación de la incontinencia urinaria femenina?

La incontinencia urinaria femenina o en la mujer presenta variables y diferencias que permiten su clasificación. Teniendo en cuenta una serie de indicadores, podemos dividir la incontinencia urinaria femenina en 3 grandes tipos:

Incontinencia de urgencia

Es la forma más común de incontinencia urinaria en pacientes mayores de 75 años, sobre todo en el sexo masculino, aunque es posible su detección a edades más tempranas y en el sexo femenino. Se caracteriza porque la pérdida involuntaria de orina aparece precedida de necesidad imperiosa de orinar. Este tipo clínico de incontinencia urinaria, se asocia generalmente a la presencia de contracciones involuntarias del detrusor (músculo que se encarga de contraer la vejiga) que se evidencia en el estudio urodinámico que se suele realizar de forma rutinaria en el estudio de todas las incontinencias urinarias. Un estudio urodinámico mide la potencia, calibre y duración de la micción, así como la fuerza realizada por el músculo detrusor y la cantidad de orina residual que queda en la vejiga tras cada micción. Este tipo de incontinencia urinaria se produce con más frecuencia en las siguientes enfermedades:

  • Defectos en el control por alteraciones en el sistema nervioso central. Enfermedad cerebrovascular.
  • Las demencias o enfermedad de Parkinson.
  • Obstrucción del tracto urinario inferior. Generalmente se produce en las mujeres cuando se encuentran o diagnostican estenosis uretral o prolapso genital (esta entidad consiste en la salida de la vagina o el útero a través de la entrada de la vagina, la salida de parte del recto a través del ano o de parte de vejiga por la uretra cuando los músculos suspensorios de estas estructuras pierden su eficacia)
  • Patología orgánica vesical como en las infecciones, inflamaciones, litiasis, etc.

Incontinencia urinaria de esfuerzo

Es común en mujeres mayores y supone probablemente la forma más común de incontinencia urinaria en las mujeres menores de 75 años. Este tipo de incontinencia se caracteriza por la pérdida de orina con aumentos de la presión intrabdominal (Tos, estornudos y la risa). En algunas mujeres puede aparecer al ponerse de pie, al andar o al coger pesos. La obesidad y la tos crónica pueden contribuir también a su aparición. Desde el punto de vista etiológico, es debida casi siempre a una alteración de las estructuras que rodean la base vesical y la uretra, así como a una hipermovilidad del cuello vesical y uretra proximal, que descienden por debajo del pubis. La acción de la disminución de los estrógenos en la menopausia puede generar pérdida de masa muscular que propicie este tipo de síntomas.

Imagen de la incontinencia urinaria femenina

Incontinencia sin percepción del deseo miccional

En ocasiones, los pacientes de edad avanzada no perciben el deseo miccional, por lo que sufren escapes de orina sin poder relacionarlos a una situación concreta. Esto se produce por una acumulación de orina en el interior de la vejiga que produce escapes de orina cuando alcanza una dimensión severa o elevada. Desde el punto de vista etiológico se diferencian varios mecanismos diferentes:

  • Obstrucción en el tracto urinario de salida. Es más frecuente en el sexo masculino, asociándose a hiperplasia benigna de próstata, carcinoma de próstata o estenosis uretral. En la mujer, la obstrucción puede localizarse bien a nivel del cuello vesical o de la uretra distal, relacionándose más esta situación con el déficit de estrógeno.
  • Detrusor o músculo de la vejiga acontráctil o sin capacidad de contracción. en otros casos existe una ausencia de contracción del detrusor, casi siempre en relación con lesiones neurológicas. En algunas ocasiones está provocado por la toma de fármacos preferentemente neurotrópicos.
  • Hiperactividad del detrusor con contractilidad alterada. Esto es definido como la asincronía entre la estimulación del músculo detrusor y una contracción efectiva de la vejiga.

¿Cómo se diagnostica la incontinencia urinaria de esfuerzo femenina?

El diagnóstico de una incontinencia urinaria femenina de esfuerzo se sospecha por parte del médico especialista en atención primaria o del urólogo con la clínica presentada por la paciente, motivo general de la consulta. Esta sintomatología de incontinencia urinaria de esfuerzo se caracteriza, tal y como hemos comentado anteriormente por escapes de orina con los esfuerzos o con el aumento de la presión abdominal.

Una vez sospechada la clínica es necesario objetivarla de alguna manera. Para ello se suele rellenar un cuestionario o agenda (cuestionario de registro miccional) y test o prueba de afectación de la vida diaria en el que se deben recoger a que día y a qué hora se producen los escapes y que actividad se estaba realizando y el grado de insatisfacción o repercusión diaria que objetiva cada paciente.

Posteriormente es necesario realizar un estudio exhaustivo para verificar la anatomía y la función del aparato urinario femenino. En esta estudio suele ser necesario la realización de una analítica de sangre ordinaria, la realización de una ecografía abdominal y un estudio urodinámico tal y como comentábamos en el apartado anterior.

En este tipo de estudio se busca excluir otro tipo de incontinencias urinarias femeninas y verificar el grado de afectación de la misma. Es posible que dentro de este estudio sea necesario solicitar otro tipo de pruebas como la uretrocistografía retrógrada, la realización de un TAC, etc.

Foto de la incontinencia urinaria femenina

¿Cuál es el tratamiento de la incontinencia de esfuerzo femenina?

El tratamiento de la incontinencia urinaria femenina de esfuerzo debe ser progresivo y ajustado individualmente a cada paciente. De forma estandarizada, tal y como se recoge en las guías de la Asociación Europea de Urología y en las guías del Ministerio de Sanidad Español deben intentarse, en primer lugar, una serie de medidas generales y técnicas de modificación de la conducta en busca de la resolución de estos cuadro de incontinencia urinaria de esfuerzo en las mujeres.

Si las medidas general y cambios en la conducta no son eficaces, el siguiente paso es probar el tratamiento farmacológico buscando aumentar la estimulación de la musculatura encargada de contener la orina y liberarla de forma voluntaria. Generalmente los efectos de este tipo de tratamiento son inferiores al tratamiento quirúrgico.

Otras terapias como la estimulación eléctrica o la creación de un esfínter urinario artificial han demostrado su utilidad en determinados casos siendo posible su uso terapéutico como alternativa a la cirugía.

De todas las terapias indicadas en la incontinencia urinaria femenina de esfuerzo es, sin duda, el tratamiento quirúrgico el arma más eficaz hasta el día de hoy. Es por ello que hoy forma parte de la primera línea de tratamiento en aquellos pacientes que por sus características clínicas son adecuados para la cirugía.

El tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo femenina, por tanto, consistirá en las siguientes medidas:

Medidas generales y técnicas de modificación de conducta

  • Medidas higiénico-dietéticas. Reducir el consumo de sustancias excitantes (alcohol, café, té), ya que pueden provocar episodios de urgencia miccional. En los casos de nicturia e incontinencia urinaria nocturna se puede limitar la ingesta de líquidos a partir de la merienda, evitándose así algunos escapes nocturnos.
  • Modificación de fármacos que alteren la continencia urinaria. Como son por ejemplo los diuréticos, psicofármacos, anticolinérgicos, calcio-antagonistas, etc; intentando sustituirlos por otros grupos farmacológicos o al menos reducir sus dosis.
  • Otros factores. La motivación, el estado de ánimo, la deprivación sensorial, el número y estado de los cuidadores, el hábitat, el tipo de ropa a utilizar (cómoda y con aperturas fáciles).
  • Reentrenamiento vesical. Mediante esta técnica se pretende restablecer el patrón miccional normal, vaciando periódicamente la vejiga y tratando de corregir la frecuencia aumentada de la micción o polaquiuria.  
  • Ejercicios del suelo pélvico. Este tipo de ejercicios van dirigidos a reforzar la musculatura voluntaria de alrededor de la uretra o conducto que comunica la vejiga con el exterior y los músculos del suelo de la pelvis. Existen diversas modalidades de esta técnica teniendo cada una de ellas su propia metodología. La técnica más extendida es la interrupción del chorro de la orina, aunque se puede efectuar también sin relación con la micción. Puede utilizarse algún material, como por ejemplo los conos vaginales, para que el ejercicio sea más cómodo y se facilite así su cumplimiento. Esta técnica ha demostrado ser muy útil en la incontinencia urinaria de esfuerzo, aunque también se han comunicado resultados positivos en el manejo de la hiperactividad vesical y de las formas mixtas. No obstante, hay que destacar que el periodo de tiempo necesario para que aparezcan sus resultados puede ser largo (8-12 semanas).
  • Micciones programadas. Consiste en la programación de las micciones cada 2 horas intentando crear una serie de reflejos vesicales que favorezcan la educación vesical e impidan el acúmulo excesivo de orina en el interior de la vejiga.

Intervención quirúrgica

Se considera el tratamiento de elección en la incontinencia urinaria de esfuerzo femenina, lográndose así la fijación de la musculatura pélvica y la recuperación del mecanismo fisiológico de continencia. Existen numerosas técnicas que permiten recanalizar este tipo de disfunción urinaria debiendo ajustarse a las características propias de cada paciente.

Foto de la operación de incontinencia urinaria femenina

Terapia farmacológica

El tratamiento farmacológico de la incontinencia urinaria de esfuerzo femenina está basado en las acciones sobre los neurotransmisores vesicouretrales y sobre cierto componente hormonal. Los neurotransmisores vesicouretrales son sustancias que promueven la actividad del sistema nervioso. Este tipo de tratamiento busca actuar en aquellos músculos que fomentan la contracción de los esfínteres urinarios impidiendo con ello la fuga de orina que caracteriza a este tipo de incontinencia urinaria de urgencia femenina. Generalmente los fármacos alfa-adrenérgicos son el soporte de este tipo de terapia aunque su uso está limitado por las contraindicaciones de cada tipo de paciente. Los estrógenos han sido utilizados con éxito en el tratamiento de la insuficiencia urinaria de urgencia femenina sobre todo asociado a déficit de estrógeno con repercusión en el sistema urogenital de la mujer afectada. El mecanismo de acción de este tipo de sustancias busca favorecer la proliferación de la mucosa uretral y de su vascularización y realiza un cierto efecto alfa adrenérgico similar a los fármacos explicados al principio.

Estimulación eléctrica

En la incontinencia urinaria de esfuerzo femenina la corriente eléctrica se utiliza para aumentar la resistencia de la musculatura voluntaria de la pelvis y que genera la micción voluntaria y recuperar la función de soporte de estas estructuras. Ha demostrado ser útil tanto para la IU masculina como para la IU femenina. Globalmente, esta técnica ha demostrado unos resultados positivos, comunicándose porcentajes de mejoría entre un 50-70% y de recuperación de la continencia en torno al 20-40%.

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 28-01-2015

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