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Hemorroides (almorranas) en el embarazo y en el parto: por qué aparecen y cómo tratarlas

09-09-2015
Hemorroides (almorranas) en el embarazo y en el parto: por qué aparecen y cómo tratarlas
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Uno de los motivos por el que muchas mujeres padecen hemorroides (almorranas) es el embarazo o el hecho de haber dado a luz.

La mejor manera de evitar las almorranas durante la gestación y el parto es llevando una dieta rica en fibra, entre otras medidas.

Una vez se ha dado a luz, las almorranas pueden desaparecer, en caso contrario, la paciente podría  someterse a una cirugía para su extirpación.

Las almorranas (hemorroides), como hemos explicado en otros artículos, son la inflamación y dilatación de los vasos sanguíneos que se encuentran en el interior del conducto anal y alrededor del ano. Cuando estas venas, llamadas venas hemorroidales, se hinchan o se inflaman, es debido a la presión ejercida en la zona anal.

En mujeres embarazadas, normalmente las almorranas aparecen durante los tres últimos meses de gestación o incluso después del parto. De hecho, entre un 20 y un 50% de las mujeres embarazadas las padecen.

El embarazo: una de las causas más frecuentes de hemorroides (almorranas) en mujeres

El principal motivo por el que se producen las almorranas en mujeres embarazadas es el aumento de tamaño del útero, que se va hinchando para acomodar al bebé. Conforme va aumentando su tamaño y el tamaño del bebé, va haciendo presión sobre las venas que se encuentran en la zona de la pelvis, lo que hace que se reduzca la circulación de la sangre en esa zona, causando una dilatación  de los vasos sanguíneos y una inflamación de las venas.

Además de esta causa, podemos encontrar otras también frecuentes:

  • Las hormonas que producen las mujeres durante el embarazo (la hormona progesterona) también pueden contribuir a la aparición de hemorroides en mujeres embarazadas, puesto que hacen que las paredes de las venas se relajen y, como consecuencia, que los vasos sanguíneos se dilaten y se inflamen con más facilidad.
  • El sistema digestivo también se ralentiza durante el embarazo, lo que hace que muchas mujeres embarazadas tengan estreñimiento (también es debido a la hormona progesterona, que hacen más lento el movimiento intestinal). Este estreñimiento hace que cuando van al baño la deposición les sea más difícil y que, al realizar fuerza, aumente la presión en las venas hemorroidales y se produzcan las hemorroides (almorranas).
  • Durante el parto, en ocasiones se produce una fuerte compresión de los nódulos del canal anal, aunque suelen desaparecen por sí solos una vez pasado el parto.
  • El hecho de haber sufrido almorranas antes del parto aumenta las posibilidades de que se vuelvan a producir durante éste.

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Síntomas comunes de las hemorroides (almorranas) durante el embarazo

Cuando aparecen las almorranas durante el embarazo, existe una serie de síntomas que son muy comunes:

  • Sangrado anorrectal: en ocasiones, tras la defecación, puede dejar un pequeño rastro de sangre en el papel higiénico o en las heces (especialmente en el caso de las almorranas internas). Esta sangre es normalmente de un color rojo brillante. El sangrado puede asustar o alertar a la embarazada, ya que se produce en un lugar bastante cercano al canal del parto, pero no debe preocuparse porque este síntoma es muy común en las almorranas y el bebé está completamente a salvo.

Hemorroides, almorranas durante el embarazo

En el caso de que no esté segura de si el sangrado procede o no de las hemorroides, debe consultar a su médico.

  • Dolor: las hemorroides (almorranas) no siempre son dolorosas, sin embargo, sí que pueden causar molestias a la paciente al sentarse, acostarse o cambiar de postura. Cuando las almorranas se encuentran en gravedad de grado IV sí que producen dolor a la paciente.
  • Picazón o quemazón anal: estos suelen ser los síntomas más molestos, junto con el dolor. En ocasiones (sobre todo cuando las almorranas son internas), se desprende una mucosa que puede salir al exterior y provocar picazón o quemazón en el recto. Además, también puede manchar la ropa interior.
  • Sensación de que necesita evacuar: en ocasiones, el prurito o mucosa que sale al exterior o los bultos de las almorranas externas pueden dar la sensación de que no se ha evacuado por completo o da la sensación de que se tiene que evacuar urgentemente.

Estos suelen ser los síntomas que provocan las almorranas durante el embarazo, sin embargo, éstos se pueden evitar con las medidas que vamos a explicar a continuación.

Cómo evitar la aparición de las hemorroides (almorranas) en embarazadas

A continuación, comentamos algunas medidas y recomendaciones que deben seguir las mujeres embarazadas para evitar la aparición de las almorranas:

  • Evitar el estreñimiento: esta es una de las principales medidas que se deben tomar, puesto que a mayor estreñimiento, más dificultad a la hora de hacer las deposiciones y, por lo tanto, mayor presión e inflamación de las venas hemorroidales. Para evitarlo, se debe seguir una dieta rica en fibra y tomar muchos líquidos, entre otras medidas.
  • No permanecer de pie ni sentada durante mucho tiempo: si tu trabajo requiere que permanezcas sentada o de pie durante mucho tiempo, lo más recomendable es que, en intervalos de una hora aproximadamente, te levantes, te muevas durante unos minutos.
  • Evitar comer algún tipo de  alimentos: entre estos alimentos podemos encontrar la comida picante, el café, el alcohol, etc.
  • No aumentar mucho de peso: el riesgo de padecer almorranas es mayor cuando la mujer embarazada aumenta de peso más de lo normal, ya que esto hace que se haga presión en el recto. Debe consultar con su médico cuál es el peso ideal en que se debe mantener.
  • Evitar los alimentos sazonados: los alimentos con mucha sal o conservados en salazón favorecen el estreñimiento y, por tanto, la aparición de las almorranas.

Hemorroides, almorranas durante el embarazo

Tratamiento de las hemorroides (almorranas) en embarazadas

  • Ejercicios de Kegel: estos ejercicios hacen que mejore la circulación en la zona rectal, además pueden aliviar los síntomas de las almorranas e incluso evitar su aparición. Estos ejercicios son eficaces y se realizan sin ninguna dificultad de la siguiente manera: tensiona firmemente los músculos de la vagina y del ano (lo que hacemos comúnmente cuando reprimimos el deseo de orinar) lo máximo posible durante 10 segundos. A continuación, relaja lentamente la zona liberando poco a poco. Haz, al menos, veinticinco repeticiones de este ejercicio, a ser posible durante varias veces al día. Estos ejercicios, fortalecen además los músculos que se encuentran alrededor de la vagina y de la uretra, lo que es conveniente para el parto y el postparto.
  • Recuéstate sobre tu lado izquierdo: cuando permanezcas acostada, hazlo sobre el lado izquierdo, ya que así quitarás presión a las venas rectales.
  • Tomar una dieta rica en fibra: esta dieta facilitará la expulsión de las heces y éstas no causarán daños a las paredes del conducto anorrectal. Hay multitud de alimentos ricos en fibra que se pueden tomar: frutas, verduras, hortalizas, frutos secos, cereales, legumbres, comida integral, etc.
  • Tomar muchos líquidos: la ingesta de líquidos (lo recomendable es, mínimo, un litro y medio al día) ablanda las heces y facilita su expulsión.
  • Permanecer activa: simplemente el hecho de caminar o realizar otro tipo de ejercicios que no sean peligrosos durante unos 30 minutos al día, ya puede ayudar al sistema digestivo a funcionar mejor. Antes de realizar cualquier ejercicio, consúltalo con el especialista, ya que él recomendará lo mejor.
  • Tratamiento farmacológico: además del resto de medidas, el especialista también puede recomendar alguna pomada o tópico antihemorroidal para aplicar en la zona de las almorranas y evitar así alguno de los síntomas como la picazón, el dolor o la inflamación en caso de que se den.
  • Mantener la higiene en la zona: es recomendable que, tras cada deposición, se realicen baños de asiento para limpiar la zona. Estos baños deben realizarse en el bidé con agua fría o templada y jabón. A la hora de limpiarse con papel higiénico, lo recomendable es utilizar papel blanco y sin perfume, que irrita menos la zona que el de colores y perfumado. También se pueden utilizar toallitas húmedas.
  • Aplicar hielo: se puede aplicar hielo en la zona de las almorranas, aunque siempre envuelto en una toalla o similar, puesto que si no se hace así puede dañar más la zona. El hielo alivia la inflamación.

Estos tratamientos pueden funcionar en el caso de que las almorranas no sean muy graves, en caso contrario, pueden no hacer efecto y, en este caso sería recomendable otro tratamiento, como la intervención quirúrgica. Ésta solo está indicada cuando los síntomas no surten efecto y será el especialista el que recomiende unos tratamientos u otros para la eliminación de las almorranas.

Una vez explicados los tratamientos para aliviar los síntomas de las almorranas o evitarlas, hay que decir que las almorranas en embarazadas pueden desaparecer por sí solas tras el parto, pero pueden volver a aparecer con embarazos posteriores o incluso con la edad.

Hemorroides, almorranas durante el embarazo

Hemorroidectomía en embarazadas, no recomendada

La indicación hemorroidectomía en embarazadas tiene que ser realizada por el cirujano después de realizar una minuciosa valoración del estado de gestación y si realmente es estrictamente necesaria ya que se puede poner en riesgo la viabilidad del embarazo por lo que mejor no realizarla y esperar hasta haber dado a luz.

La hemorroidectomía consiste en la extirpación de las venas hemorroidales, que son las causantes de las hemorroides (almorranas). Una vez realizada la operación, ni almorranas ni sus síntomas suelen volver a aparecer lo que es una gran ventaja para quien las padece. La hemorroidectomía se puede realizar de dos maneras diferentes:

  • Hemorroidectomía abierta o de Milligan – Morgan, que consiste en la extracción del plexo vascular (el conjunto de venas) que da lugar a las almorranas. Se diseccionan las almorranas en su punto más alto y, por último, el cirujano deja la herida abierta. En los casos en que es difícil suturar la herida quirúrgica, el cirujano opta por dejarla abierta, lo que no supone ningún inconveniente para el paciente, puesto que se cura de igual forma que la cerrada. 
  • Hemorroidectomía cerrada o de Ferguson, que consiste en lo mismo que la hemorroidectomía abierta pero, en este caso, el cirujano sutura la herida. Esta es la única diferencia que podemos señalar. 

Ambos tipos de hemorroidectomía tienen la misma duración: 60 minutos, aunque pueden ser más o menos dependiendo de cada caso. Además, será el cirujano el que se decante por una técnica u otra para corregir el problema.

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Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 09-09-2015

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