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Dedos en garra, qué son, causas, síntomas y tratamiento

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29-10-2015
Dedos en garra, qué son, causas, síntomas y tratamiento
  • Publicado:
  • Escrito por Equipo de redacción de Operarme.es
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Los dedos en garra suelen producirse por una agravación de la desviación del hallux valgus.

Para solucionar los problemas de dedos en garra será necesario una intervención quirúrgica.

La recuperación tras la operación de hallux valgus y dedos en garra tiene una duración variable, dependiendo de la gravedad.

Los "dedos en garra" son una deformidad que se genera en los dedos (excepto en los pulgares) de las manos o de los pies, más frecuentemente en éstos, y provoca que la articulación metarso-falángica se estire de una forma excesiva, y que por su parte, las articulaciones de la parte media y extremo se flexionen. La combinación de esta deformidad hace que a la vista el pie se asemeje a la garra de un animal, de ahí su nombre. Los dedos que lo padecen suelen ser propensos a la formación de callosidades por el roce inadecuado del zapato.

Esta deformación suele estar precedida o acompañada de una anomalía llamada Hallux Valgus. Hallux Valgus es el nombre que recibe la desviación del dedo gordo del pie hacia el segundo dedo, lo que origina la dolorosa protuberancia que conocemos como juanete.

Existen además otras deformaciones similares, que también afectan sobre todo a los dedos de los pies, y reciben el nombre de dedos en martillo y dedos en mazo. La diferencia que existe entre estas deformaciones viene dada por el tipo de posición que adoptan las falanges afectadas.

Solicitar cita para la operación de hallux valgus y dedos en garra

Causas de aparición de los dedos en garra

Los dedos en garra pueden tener un origen congénito, aunque es muy raro que esto suceda. Normalmente, las causas que producen esta deformidad suelen estar relacionadas con el uso de un calzado inadecuado que genera presión en las puntas de los pies, como pueden ser los zapatos de tacón demasiado altos. El uso de unos zapatos que nos presionen la punta del pie provoca que los  tendones y músculos que mantienen rectos los dedos del pie se atrofien, y es entonces cuando comienza a producirse la deformación.

Otras causas que pueden provocar o favorecer la aparición de dedos en garra son los pies planos o pies cavos, trastornos neurológicos, lesiones en nervios o músculos que tengan que ver con las extremidades, artritis, enfermedades inflamatorias, cambios en los tejidos tras un accidente, parálisis cerebrales, etc.

Por lo general, los dedos en garra suelen afectar a personas de edad superior a los 40 años, y en mayor medida a mujeres, por la causa reseñada anteriormente en referencia al calzado.

Cirugía de hallux valgus y dedos en garra

Síntomas de los dedos en garra

Los síntomas derivados de los dedos en garra son diversos y pueden hacer que la enfermedad no sea detectada hasta que se encuentre en un nivel más avanzado.

Los dedos se suelen desviar de una manera lenta y progresiva, de manera que el paciente no se suele percatar hasta que no experimenta algún tipo de dolor o hasta que observando la estética de los pies percibe esta desviación de manera visual.  También es un síntoma de que se sufren dedos en garra cuando los zapatos suelen presionar en exceso la puntera del pie. Los dedos en garra están contraídos, por tanto tienen más altura y los zapatos normales suelen generar molestia por el roce que producen, generando los primeros callos.

El dolor proviene principalmente de la formación de callosidades sobre las falanges de los dedos afectados, dolor que se suele generalizar a toda la zona de la puntera del pie, haciendo bastante molesto el desarrollo de algunas actividades de la vida cotidiana, como puede ser el caminar por una calle descendente o conducir.

pie con hallux valgus y dedos en garra

Como es una deformación progresiva y gradual, pueden pasar años en los que el paciente puede sufrir la aparición repetida de callos en las mismas zonas, hasta que los dedos en garra se encuentren en una etapa avanzada y se queden prácticamente inmóviles o rígidos, pudiendo ocasionar en algunos casos que se pueda dislocar una falange, con el consecuente dolor que eso produce.

¿Cómo se diagnostican los dedos en garra?

Para diagnosticar los dedos en garra, el especialista toma como referencia las molestias aquejadas por el paciente y después procede a un examen médico.

En este examen médico observará las callosidades existentes, las zonas donde se localizan y la posición de los dedos. Esta observación debería indicar claramente si se padece pie de garra, pero para su confirmación absoluta se puede proceder a una radiografía de la mano o del pie afectado, para así también observar si alguna falange se ha dislocado produciendo una luxación.

¿Qué tratamientos hay para los dedos en garra?

Existen dos tratamientos posibles para corregir los dedos en garra, el tratamiento conservador y el quirúrgico. La elección entre un procedimiento u otro suele venir determinada por el estado de deformación en el que se encuentre el dedo o los dedos, y en muchos casos, después de un tratamiento conservador no se corrige del todo la desviación, y acaba siendo necesario someterse al quirúrgico si se quiere frenar de manera definitiva la desviación  y la constante aparición de los molestos y dolorosos callos.

Tratamiento conservador

El tratamiento conservador es la primera opción cuando el dedo en garra no se encuentra en  un estado muy avanzado. Este tratamiento consiste  en la ejecución de una serie de medidas preventivas con el fin de corregir o compensar de manera pasiva la incipiente deformación. Las medidas conservadoras más recomendadas son las siguientes:

Utilizar plantillas, férulas nocturnas, vendajes, separadores subdigitales, o cualquier otro dispositivo de este tipo recomendado para las desviaciones similares al dedo en garra.

Operación de hallux valgus y dedos en garra

Utilizar zapatos cómodos que alivien la presión de los dedos en la puntera. Si no se utilizan zapatos específicos para tal fin, los zapatos que tienen composición de cuero suave o relleno acolchado, o incluso las sandalias (si el tiempo lo permite) son soluciones eficaces para este problema.

La gimnasia y el ejercicio específico que ejercita los pies o las manos también es recomendable, pues ejercita los músculos que se han comenzado a atrofiar, produciendo el inicio de la deformación.

Realizar tratamientos de cuidado de los pies o manos, como la pedicura y manicura, para limar las callosidades y las durezas. Este tratamiento no evita la aparición de nuevas callosidades, pues  el motivo por el cual se producen sigue existiendo.

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Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico suele ser la solución en la mayoría de las ocasiones. Estas suelen darse cuando el tratamiento conservador no corrige el problema, o cuando el estado en el que se encuentran los dedos en garra es tan avanzado que se encuentran rígidos o atrofiados.

Con los avances quirúrgicos de los que se disponen hoy en día, la operación para corregir esta deformación es sencilla.

El procedimiento que lleva a cabo el cirujano es el retirar la cabeza de los huesos que se encuentran desviados, en los cuales ha aparecido el callo. La cirugía garantiza la eliminación permanente de los dedos en garra, pues corrige el problema en su base. Simplemente el cirujano debe llevar el cuidado de acortar lo suficiente  la parte del dedo propensa a la deformación para que esta no vuelva a aparecer. Tras la operación y el correcto postoperatorio, los dedos torcidos habrán retomado su posición correcta.

Postoperatorio de la cirugía de hallux valgus y dedos en garra

Hace unos años esta operación se realizaba con cirugía abierta, lo que suponía una recuperación y cicatrización más lenta, pero a día de hoy, a no ser que se trate de algún caso de dedo en garra extremo, esta deformidad se opera mediante Cirugía Percutánea.

Postoperatorio de la operación de dedos en garra

Tras la operación, es aconsejable inmovilizar la zona tratada mediante un vendaje dos o tres semanas para que cicatricen los dedos en la posición correcta, evitando que la zona afectada cargue peso. Los primeros días será necesario mantener el pie en alto para ayudar a la buena circulación sanguínea de la zona.

Esta operación es ambulatoria, lo que quiere decir que a las pocas horas de ella, el paciente es dado de alta y puede seguir la recuperación en casa.

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 29-10-2015

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