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Hiperplasia benigna de próstata, qué es, causas, síntomas y tratamiento

15-01-2016
Hiperplasia benigna de próstata, qué es, causas, síntomas y tratamiento
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La hiperplasia benigna de próstata no es lo mismo que el cáncer de próstata, ni tener HBP significa que éste se vaya a desarrollar.

Los síntomas de la HBP, como la disminución de la fuerza miccional o las molestias al orinar empeoran con el tiempo, por lo que se debe acudir al médico cuanto antes.

La HBP sólo se puede eliminar mediante cirugía, aunque existen tratamientos que permiten paliar los síntomas durante un tiempo.

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A partir de los 40 años, y en el caso de los hombres, la próstata empieza a crecer. Esto se debe a que es un proceso que depende de la producción de hormonas. El crecimiento de la próstata puede ser de dos tipos: benigno o maligno. En el caso de que sea benigno se le denomina hiperplasia y en el caso de que sea maligno se le denomina cáncer.

Es importante realizar un diagnóstico lo más pronto posible, ya que en el caso de que sea cáncer de próstata, puede curarse completamente. Es importante señalar que todos los hombres que vivan bastante desarrollarán una hiperplasia benigna de próstata microscópica, pero sólo un 50% de los hombres tendrá una hiperplasia macroscópica, es decir, que el tamaño de su próstata estará realmente aumentado. De estos últimos, aproximadamente un 50% tendrán problemas clínicos identificables.

En los casos de hiperplasia benigna de próstata sintomática lo más probable es que acabe siendo necesaria una cirugía para su alivio.

¿Qué es la próstata?

La próstata es un órgano que forma parte del sistema reproductor masculino. Pesa aproximadamente 30 gramos y, más concretamente, es una glándula, que está formada en un 30% por tejido muscular y un 70% por tejido glandular. Tiene forma de castaña y se sitúa debajo de la vejiga y por delante del recto. Al situarse por delante del recto, es fácil de tocar mediante un tacto rectal.

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La uretra atraviesa la próstata por el centro, por lo que la orina sale de la vejiga atravesando la próstata. Podemos diferenciar dos partes en la próstata: una parte periférica, donde pueden crecer los tumores de próstata y una parte central, que crece de manera benigna comprimiendo la uretra.

¿Cuál es la función de la próstata?

La función principal de la próstata es producir un líquido que, junto con el semen, mejora la calidad de los espermatozoides y aumenta la fertilidad. Esto no tiene nada que ver con el deseo sexual o con la falta de erección.

El líquido producido por la próstata, junto con los espermatozoides producidos en los testículos, el líquido procedente de la vesícula seminal y las secreciones de la glándula bulbouretral (situada debajo de la próstata), conforman el semen. El líquido producido por la próstata conforma el 30% del volumen del líquido seminal eyaculado y es el que le da su apariencia lechosa. Hay que añadir que la secreción prostática es importante para el buen funcionamiento de los espermatozoides y, por consecuente, para la fertilidad del hombre. La próstata tiene la función de válvula, lo que impide que la orina pase al sistema reproductor y, durante el coito, permite el paso de los espermatozoides e impide el paso de la orina.

¿Cuáles son las causas de la hiperplasia benigna de próstata?

Las causas más comunes por las que se produce la hiperplasia benigna de próstata son el envejecimiento y la presencia de hormonas sexuales masculinas.

Hiperplasia benigna de próstata

¿Tener hiperplasia benigna de próstata significa un mayor riesgo de tener cáncer de próstata? La respuesta es no. La hiperplasia benigna de próstata no es cáncer de próstata y tener hiperplasia benigna de próstata no significa que se tenga más o menos posibilidades de contraer cáncer de próstata. Podemos diferenciar dos enfermedades referentes a la próstata:

  1. Cáncer de próstata: comienza en la zona periférica externa de la próstata y crece hacia afuera, invadiendo el tejido circundante.
  2. Hiperplasia benigna de próstata: comienza en una zona interior de la próstata, llamada zona de transición, que es un anillo de tejido que forma un círculo alrededor de la uretra. En este caso, el crecimiento es hacia adentro, hacia el núcleo de la próstata, comprimiendo constantemente la uretra e interfiriendo con la micción. Este es uno de los motivos por los que en ocasiones la hiperplasia benigna produce unos síntomas tan molestos y difíciles de ignorar, al contrario que el cáncer de próstata, que a menudo es silencioso y sus síntomas tardan más en aparecer.

Por estos motivos es recomendable que los hombres mayores de 50 años revisen su próstata una vez al año para descartar la presencia de un cáncer de próstata.

¿Qué síntomas produce la hiperplasia benigna de próstata?

El agrandamiento de la próstata puede causar algunos síntomas al paciente:

Síntomas irritativos

  • Orinar con más frecuencia (poliaquiuria).
  • Levantarse por la noche a orinar (nicturia).
  • Tener que ir rápidamente al servicio cuando se tienen ganas de orinar (urgencia miccional).
  • Dolor o molestias al orinar (disuria).

Hiperplasia benigna de próstata

Síntomas obstructivos

  • Disminución de la fuerza miccional
  • Dificultad para comenzar la micción
  • Goteo al terminar la micción
  • Sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga
  • Retención de orina ocasional (incapacidad para orinar)

Estos síntomas suelen ir asociados y van empeorando con el tiempo. En algunos pacientes puede ocurrir que la orina quede retenida en la vejiga, lo que puede causar una distensión de la vejiga y una afectación posterior de las vías urinarias (uréteres) y del riñón, que puede desembocar en una insuficiencia renal.

Esta orina, que queda retenida, facilita el crecimiento de las bacterias en las vías urinarias, que pueden causar infecciones. También es frecuente en pacientes con hiperplasia benigna de próstata la sangre en la orina (llamada hematuria), esto se debe a que los vasos sanguíneos rotos debido a venas desgarradas o ampliadas en la superficie interna de la próstata. También puede deberse al estiramiento de la pared de la vejiga.

¿Cuáles son los grados de la hipertrofia prostática benigna?

El tamaño normal de la próstata de 2x3 cm., con un volumen de 20 cm. cúbicos y la forma de una castaña. El urólogo puede saber el grado de hipertrofia prostática mediante un tacto rectal. Dependiendo del tamaño que haya sufrido la próstata, podemos diferenciar tres grados:

  • Hiperplasia prostática de grado 1: en este caso el tamaño de la próstata es el doble, es decir, que llega hasta los 40 cc. En esta fase de la enfermedad es posible que los síntomas del paciente puedan tratarse con fármacos.
  • Hiperplasia prostática de grado 2: en este caso el tamaño de la próstata alcanza el triple de su tamaño normal.
  • Hiperplasia prostática de grado 3: cuando el tamaño de la próstata es cuatro veces mayor al habitual.
  • Hiperplasia prostática de grado 4: cuando el médico no puede determinar los límites de la próstata del paciente.

Hiperplasia benigna de próstata

¿Cómo se diagnostica la hiperplasia benigna de próstata?

Para realizar un diagnóstico correctamente, el especialista realizará una serie de pruebas diagnósticas:

  • Una exploración física de los riñones, la vejiga, los testículos y, sobre todo, la próstata. El tacto rectal permite al doctor valorar el tamaño, la forma y la consistencia de la próstata y le permite detectar si existen nódulos duros sugestivos de cáncer.
  • Un análisis de orina ayuda al especialista a saber si existe algún tipo de infección de orina.
  • Una ecografía sirve para medir la cantidad de orina acumulada en la vejiga.
  • Una citoscopia, que consiste en que un tubo ligero es introducido a través del pene hasta la vejiga.
  • Otras pruebas específicas para evaluar los músculos y los nervios de la vejiga, especialmente si el paciente padece pérdidas de orina.

La revisión básica de la próstata debe incluir un análisis de sangre, determinando PSA. Si existe alguna sospecha clara de cáncer de próstata (nódulo muy sugestivo de malignidad, PSA muy elevado) es recomendable la realización de una biopsia de próstata para evaluar las células del tejido prostático.

¿Qué es el PSA?

El PSA es el antígeno prostático específico. Es una proteína producida por las células de la próstata, además de ser un indicador de enfermedad prostática. El análisis de esta proteína se realiza mediante un análisis de sangre. El PSA se eleva en la hiperplasia benigna de próstata, en las prostatitis y en el cáncer de próstata. A pesar de los baremos que encontrarás a continuación, no quiere decir que tener un PSA en un determinado valor implique cáncer. El PSA aumenta con el aumento del tamaño de la próstata, pudiendo ser benigno o por una infección (prostatitis).

  • PSA menor de 2,5= Bajo riesgo de cáncer.
  • PSA entre 2,5 y 10= Riesgo intermedio de cáncer.
  • PSA mayor de 10= Alto riesgo de cáncer.
  • PSA mayor de 20= Muy alto riesgo de cáncer y elevadas probabilidades de enfermedad con metástasis.

Los pacientes con PSA bajo raramente tienen cáncer. Cuando el valor del PSA es intermedio, lo más probable es que el paciente padezca hiperplasia benigna de próstata, aunque el cáncer no puede ser descartado. PSA alto indica alto riesgo de cáncer, pero también es posible que sea prostatitis o incluso hiperplasia benigna de próstata. Los niveles de PSA mayores de 20 surgen prácticamente en los casos de cáncer o en algunos casos de prostatitis. Con los resultados de una prueba de PSA no se puede diagnosticar el cáncer de próstata, sino que si el nivel de PSA es alto, es necesario realizar una biopsia de la próstata.

Hiperplasia benigna de próstata

¿Cómo se realiza una biopsia de próstata?

La biopsia de la próstata se realiza retirando una pequeña muestra de tejido de la próstata para evaluarlo posteriormente en el laboratorio con un microscopio en busca de las células tumorales.

El paciente tiene que permanecer acostado de lado y con las rodillas y la cadera flexionadas. El especialista introduce la sonda del ecógrafo por el recto o periné del paciente para tomar de 12 a 18 pequeños fragmentos de diferentes zonas de la próstata. Este examen se suele realizar con anestesia porque, a pesar de no ser doloroso, puede causar molestias o incomodidad al paciente.

Después de la biopsia el paciente puede irse a casa, aunque se sugiere evitar actividades físicas, incluyendo actividad sexual, hasta el día siguiente. Después de la biopsia de próstata, es normal que haya un poco de dolor en la región pélvica y una pequeña pérdida de sangre por el ano o una pequeña cantidad de sangre en la orina y en el esperma durante algunos días. También es normal el cambio de color del esperma durante algunas semanas. En el caso de que el sangrado rectal sea intenso y persistente durante más de tres días, se debe acudir al médico. Si después de la biopsia el paciente tuviese ganas de orinar, sin conseguirlo, debe contactar con el urólogo. En el caso de que el dolor se agrave con el paso de los días o que haya presencia de fiebre, también se debe acudir al especialista.

¿Cómo se trata la hiperplasia benigna de próstata?

Actualmente existen diversas formas de tratar esta enfermedad.

Lo primero que debe hacer un paciente que padezca hiperplasia benigna de próstata será cambiar de hábitos diarios. El objetivo del cambio de hábitos diarios será disminuir la congestión pelviana. Algunos de estos nuevos hábitos que debe adquirir el paciente son: evitar el sedentarismo, evitar las comidas copiosas, evitar el consumo de alcohol, de estimulantes, de anticolinérgicos o neurolépticos. También debe beber líquido de forma regular durante todo el día, aunque sin ingerir grandes cantidades en poco tiempo y orinar siempre que se tenga necesidad, es decir, no retener innecesariamente. Es importante tener paciencia si no se puede iniciar la micción y se debe hacer una presión progresiva de los músculos abdominales, pero se ha de evitar hacer presión de forma brusca o excesiva.

Otra forma de tratar la hiperplasia benigna de próstata es mediante unos extractos de plantas, lo cual es una práctica muy extendida entre los pacientes que la padecen. La planta más utilizada es la Serenoa repens o sabal. Esta planta impide la transformación de la testosterona en dihidrotestosterona, lo que evita el crecimiento de la próstata.

Otro tratamiento es el farmacológico, que se basa en la administración de bloqueadores alfa y ayudan a relajar los músculos en la base de la vejiga y aumentan la capacidad del hombre para orinar.

Hiperplasia benigna de próstata

La mayoría de los hombres con hiperplasia benigna de próstata experimentan una mejora de los síntomas a partir de unos días o semanas tras haber comenzado a consumir estos medicamentos. Los bloqueadores alfa pueden causar al paciente mareos, fatiga o hipotensión. Los fármacos que bloquean la testosterona pueden reducir el tamaño de la próstata e incrementar el flujo de la orina.

Las desventajas de estos fármacos son que su efecto se desarrolla muy lentamente, es decir, puede tardar de tres a seis meses en comenzar a actuar y pueden causar impotencia en aproximadamente el 4% de los hombres que los toman. También son comúnmente prescritos los bloqueadores de testosterona, también conocidos como inhibidores de la 5-alfa reductasa. La combinación de ambos fármacos (bloqueadores alfa y bloqueadores de testosterona) puede dar mejores resultados que la ingesta de los fármacos por separado.

En el caso de que los síntomas de la HBP no puedan ser paliados mediante el tratamiento farmacológico, la única solución posible es la reducción de la próstata mediante una intervención quirúrgica.

Para aliviar los síntomas de la hiperplasia benigna de próstata existen varias técnicas quirúrgicas: las convencionales, que son la resección transuretral de próstata y la prostatectomía abierta y las técnicas mínimamente invasivas, que son la liberación uretral con sistema urolift (que permite una cirugía ambulatoria en próstatas de un tamaño determinado) y las cirugías prostáticas con láser de tulio o láser holmium. Estas cirugías son de mínima invasión, lo que permite al paciente una recuperación mucho más rápida gracias a la minimización del sangrado.

Las indicaciones para pasar a realizar el tratamiento quirúrgico son las siguientes:

  • Retención urinaria aguda.
  • Infecciones urinarias repetidas.
  • Macrohematuria (presencia visible de sangre en la orina) de origen prostático recurrente.
  • Cálculo vesical.
  • Incontinencia urinaria de rebosamiento.
  • Deterioro progresivo de la función renal.
  • Dilatación de la vía urinaria superior.
  • Síntomas del tracto urinario inferior, que produzcan un deterioro significativo de la calidad de vida del paciente.

¿Qué tipos de intervenciones quirúrgicas existen?

Como ya hemos dicho, existen varios tipos de intervenciones quirúrgicas, las cuales vamos a comentar a continuación:

Ablación o vaporización prostática mediante el láser de holmium o láser de tulio.

Consiste en la vaporización del tejido prostático obstructivo mediante el empleo de un láser de alta energía introducido a través de la uretra.

Algunas de las ventajas de esta técnica quirúrgica es que el sangrado en el paciente es mínimo y el paciente puede irse a casa el segundo día tras la intervención. Debido a esto principalmente y, debido a que apenas presentan efectos secundarios en el paciente, estas técnicas están sustituyendo a las convencionales. Sin embargo, hay que destacar que la eficacia de esta técnica es menor cuanto mayor es el tamaño de la próstata.

Hiperplasia benigna de próstata

Resección transuretral de próstata

La RTU es la técnica quirúrgica más utilizada de la historia para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata, aunque hoy en día hay otras técnicas como el láser que la van supliendo poco a poco. Esta técnica es apta para pacientes cuyo tamaño de la próstata sea menos de 60 u 80 centímetros cúbicos.

Una vez el paciente se encuentra anestesiado, el cirujano introduce en la uretra, a través del pene, un instrumento llamado rectoscopio. Utilizando la corriente eléctrica, el cirujano realiza numerosos cortes en la próstata, extirpando así el tejido prostático que causa la obstrucción. Este tejido prostático es analizado posteriormente en el laboratorio. Tras la cirugía, el paciente permanece durante varios días con una sonda en la vejiga.

Una vez finalizada la cirugía, es necesaria la realización de lavados vesicales a través de la sonda, para controlar el sangrado prostático y evitar que se formen coágulos en la vejiga. Tras la cirugía, la mayoría de los pacientes presenta una gran y rápida mejoría de los síntomas.

En cuanto a las complicaciones que puede haber durante la intervención, son muy poco probables, aunque, en el caso de que las haya, estarán relacionadas con el tamaño de la próstata y la duración del procedimiento, siendo más frecuentes cuanto mayor es la próstata.

Adenomectomía prostática abierta

Se realiza en los casos en los que la próstata es demasiado grande para poder ser extirpada a través de la uretra. Otra de las razones por las que se puede realizar la adenomectomía prostática abierta es por la presencia de grandes divertículos vesicales, la presencia de piedras en la vesícula de gran tamaño, la imposibilidad física del paciente de mantener las piernas abiertas durante la cirugía y la imposibilidad de realizar el procedimiento a través de la uretra.

Normalmente, se realiza en pacientes que presentan próstatas de gran tamaño (>80-100 cc.) y en los que presentan de forma asociada piedras o divertículos vesicales de gran tamaño.

Para llevar a cabo la operación, se realiza una incisión en la pared abdominal desde debajo del ombligo hasta el pubis, a través de la cual se extirpa el crecimiento prostático. No se extirpa toda la próstata, sino el adenoma. Éste se puede extirpar de dos formas: a través de una incisión sobre la cápsula fibrosa que rodea la próstata (adenomectomía retropúbica) o a través de una incisión hecha en la vejiga (adenomectomía suprapública.

Hiperplasia benigna de próstata

Tras la cirugía, los pacientes permanecen con una sonda vesical y realizándose lavados vesicales durante 4-5 días tras la intervención. Suelen permanecer en el hospital durante una semana aproximadamente.

En cuanto a las complicaciones que puede haber durante o después de la intervención, son mayores que en la resección transuretral. Puede haber sangrado durante y después de la cirugía y, como consecuencia, la necesidad de transfundir sangre al paciente, también puede haber dolor por obstrucción de la sonda vesical por coágulos o la presencia de una infección de la herida quirúrgica. Debido a esto principalmente, esta técnica es la menos utilizada.

Enucleación prostática mediante Láser de Holmium

Es una de las técnicas quirúrgicas más novedosas para tratar la hiperplasia benigna de próstata. Se usa sobre todo en pacientes cuyo tamaño de próstata es mayor de 30-40 cc. El tamaño de la próstata, sin embargo, no es una limitación para el láser holmium, ya que se puede utilizar casi con cualquier tamaño de próstata.

Para llevar a cabo la intervención, el paciente es anestesiado y el cirujano procede a introducir el denominado resectoscopio en la uretra. Utilizando la energía del láser holmium, el cirujano separa el adenoma prostático de la cápsula que lo rodea y, mediante el empleo de un morcelador de tejidos, tritura el tejido prostático y lo extrae a través de la uretra. El tejido prostático extirpado es analizado posteriormente. La energía láser es capaz de coagular los vasos sanguíneos, haciendo que el sangrado durante la cirugía sea mínimo. Debido a esto, la permanencia de los lavados vesicales y de la sonda es menor que en otras técnicas.

En cuanto a los resultados de esta técnica, son menores las posibles complicaciones durante y después de la intervención son menores que en las dos técnicas anteriores, ya que se disminuye el sangrado y, además, se reduce la duración del ingreso y de la permanencia de la sonda vesical. La mayoría de los pacientes salen del hospital dos días después de la intervención y sin sonda. Hay que destacar que el láser holmium es capaz de eliminar las piedras de la vejiga evitando la cirugía abierta.

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Liberación Uretral (Sistema Urolift)

Esta técnica permite solucionar los problemas de hiperplasia benigna de próstata de manera ambulatoria, es decir, sin que el paciente esté expuesto a las temidas complicaciones postoperatorias, como la eyaculación precoz, la incontinencia urinaria o la disfunción eréctil. Otra ventaja de esta técnica es que no requiere de anestesia general, por lo que es apta para pacientes que no pueden ser operados mediante cirugía convencional debido a algún problema asociado, como problemas cardíacos, sangrado, etc.

Esta técnica quirúrgica es apta para personas con tamaños de próstata no superiores a los 60 gramos. Permite aliviar los síntomas sin dañar los tejidos. Además, el paciente abandona el hospital a las pocas horas de la cirugía con un alivio inmediato de los síntomas, consiguiendo una mejoría total a las dos semanas, momento en el que podrá reanudar su actividad sexual sin problemas.

Esta técnica consiste en la introducción del Dispositivo Urolift de manera transuretral con ayuda de un endoscopio lubricado. Una vez dentro, se colocan entre 2 y 4 implantes a ambos lados del conducto uretral, apartando el tejido prostático y liberando el conducto, lo que aliviará los síntomas del paciente. La duración de esta intervención es de unos 15-20 minutos y el paciente se encuentra sedado durante la intervención, por lo que no se requiere hospitalización.

Conoce todo lo que necesitas saber sobre la operación de próstata con Sistema Urolift a través de este entrevista con el Dr. Fernández Arjona, el mayor Especialista en esta técnica de España:

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 15-01-2016

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