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Síntomas de la rotura del ligamento cruzado anterior

18-01-2016
Síntomas de la rotura del ligamento cruzado anterior
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El ligamento cruzado anterior es uno de los ligamentos de la rodilla que más lesiones sufre, sobre todo cuando se trata de deportistas de élite

Los síntomas del paciente con rotura de LCA dependerán del grado de la lesión, cuanto mayor es el grado de lesión, mayores serán los síntomas.

Para tratar la rotura del ligamento cruzado anterior se podrá llevar a cabo un tratamiento conservador o un tratamiento quirúrgico, dependiendo de las características del paciente.

Si alguna vez sientes molestias en la rodilla, como inestabilidad o incluso una sensación de que no aguanta apoyada en el suelo, como si se desencajara y, ello va unido a dificultad para apoyar la pierna lesionada, a inflamación y al dolor, es posible que te hayas roto el ligamento cruzado anterior ya que estos son síntomas habituales de esta lesión.

En el caso de que te resulte difícil doblar y estirar la rodilla, también es posible que presentes una lesión de menisco, por lo que es importante que acudas a un médico para que valore tu caso.

¿Cuál es la función de los ligamentos cruzados?

Los ligamentos cruzados de la rodilla son dos estructuras ligamentosas localizadas dentro de la articulación. Su función principal es unir el fémur y la tibia, sobre todo en la dirección anteroposterior de un hueso sobre el otro. Estas dos estructuras son:

  • El ligamento cruzado anterior (LCA): une la parte posterior del fémur con la parte externa de la tibia, pasando por detrás de la rótula. Cruza también por delante del ligamento cruzado posterior.
  • El ligamento cruzado posterior (LCP): se encuentra en dirección contraria al LCA, ya que va desde la parte delantera del fémur hasta la región posterior de la tibia.

Solicitar cita para la operación de ligamentos cruzados

De los ligamentos más importantes de la rodilla, el ligamento cruzado anterior es el más susceptible de sufrir lesiones.

¿Cómo se producen las lesiones de los ligamentos cruzados?

El ligamento cruzado anterior (LCA) es uno de los que se lesiona con más frecuencia, como ya hemos comentado, por lo que es una lesión bastante temidas por los deportistas de élite. El motivo principal es que se requiere cirugía para su reparación, además de un periodo relativamente largo para una recuperación completa del paciente. Los ligamentos cruzados son fundamentales para el correcto funcionamiento de la rodilla, por lo que se debe tratar su lesión cuanto antes.

Es común que el ligamento cruzado anterior se lesione debido a torceduras de rodilla, provocadas debido a la práctica de algún deporte que implique giros con el pie apoyado en el suelo, como fútbol, baloncesto, balonmano, esquí, etc. También se puede lesionar debido a un apoyo brusco del pie en el suelo en deportes como judo, etc.

Otras de las formas en las que se puede producir la rotura del ligamento cruzado anterior pueden ser: cuando se realiza un cambio brusco en la dirección de la rodilla al decelerar bruscamente (un ejemplo puede ser al dar un salto y caer apoyando mal la extremidad), al pararse bruscamente (después de correr, por ejemplo), al ir corriendo y cambiar de dirección bruscamente (por ejemplo, cuando alguien corre a una velocidad importante y, de repente, realiza un giro lateral bruscamente cambiando de dirección, lo que hace que el pie quede clavado en el suelo y el cuerpo gire junto con la rodilla, produciéndose así la rotura del ligamento cruzado anterior).

Síntomas de rotura de ligamentos cruzados

La rotura del ligamento cruzado anterior suele producirse más en mujeres que en hombres, debido principalmente a sus características anatómicas, como pueden ser una mayor laxitud articular, una pelvis más ancha, que condiciona una rotación externa de la tibia, además del lugar donde se sitúa el ligamento cruzado anterior en la rodilla (llamado escotadura), que es más pequeño que en los hombres.

En la mayoría de los casos, se producen roturas completas de los ligamentos, que pierden la función de estabilizar la rodilla en ciertos movimientos. En algunas ocasiones, la rotura del ligamento cruzado anterior va acompañada de lesiones del ligamento lateral interno, aunque casi siempre son esguince sin rotura completa, de lesiones meniscales y de contusiones óseas en la zona externa del fémur y la tibia.

¿Cuáles son los síntomas y signos de la rotura del ligamento cruzado anterior?

El principal síntoma es el dolor intenso que siente el paciente en la rodilla, que hace que no pueda seguir con el ejercicio que estaba realizando, además de que le da una gran inseguridad al caminar, ya que puede ocurrir que la rodilla se doble de forma involuntaria. En ocasiones, el paciente puede escuchar una especie de chasquido o sentir como que algo se rompe por dentro, además de la posterior inflamación de la rodilla y del dolor repentino.

En ocasiones, especialmente cuando se produce inflamación y derrame articular, el médico debe pinchar al paciente para sacar el líquido acumulado, que en este caso será sangre en su gran mayoría. Lo que se debe hacer al principio es inmovilizar la rodilla, aplicar frío para disminuir la inflamación, tomar algún medicamento analgésico o antiinflamatorio y, sobre todo, reposar.

La intensidad de los síntomas dependerá del grado de severidad de la lesión. Los distintos grados de lesión del LCA pueden ser:

  • Esguince de grado 1: se trata de una lesión leve. En este caso, aunque el ligamento esté afectado, podrá mantener su función de estabilización de la rodilla.
  • Esguince de grado 2: en este caso, el ligamento se rompe parcialmente.
  • Esguince de grado 3: en este caso, el ligamento se rompe por completo, lo que causa la desestabilización de la rodilla.

Síntomas de rotura de ligamentos cruzados

Las roturas de grado dos, es decir, las roturas parciales, no suelen ser frecuentes, siendo más frecuentes las lesiones de grado tres, es decir, las roturas completas de LCA.

Cuando el ligamento cruzado anterior está roto, la rodilla sufre inestabilidad, como ya hemos dicho. Esta inestabilidad es uno de los síntomas más importantes de la rotura del ligamento cruzado anterior. El paciente tiene la sensación de que la rodilla se “desencaja”. Esta inestabilidad puede producirse durante la realización de deporte e incluso realizando actividades de la vida diaria. Además, puede producir dolor e inflamación al paciente y puede aumentar el desgaste prematuro de la rodilla.

Otro problema que puede causar la rotura del ligamento cruzado anterior, es la rotura del menisco, ya que, como la rodilla se encuentra desestabilizada, los meniscos tomarán el papel de los ligamentos para dar estabilidad a la rodilla, lo que puede ocasionar la rotura de éstos, ya que no están diseñados para eso. Pueden eliminar la amortiguación de la rodilla, aumentando las cargas y llevándole al desgaste prematuro.

¿Cómo se diagnostica una rotura de ligamento cruzado anterior?

Para comprobar la estabilidad de la rodilla del paciente, el especialista puede realizar varias pruebas, las cuales comentamos a continuación:

Prueba del cajón anterior

Es la prueba más habitual para identificar una lesión en el ligamento cruzado anterior. Consiste en lo siguiente: el paciente se sitúa acostado hacia arriba con la rodilla y la cadera flexionadas y con el pie apoyado en la mesa de exploración con rotación neutra. Para realizar la exploración, el especialista colocará ambos pulgares sobre la superficie anterior de la tibia en su extremidad cefálica y el resto de los dedos en el hueco poplíteo. El especialista debe tirar de la tibia hacia adelante, observando si se desliza por debajo del fémur. Si se produce un tope duro al final de la maniobra significará que el ligamento no está dañado, por el contrario, si se produce un tope blando y sin resistencia, existirá lesión del ligamento cruzado anterior.

Síntomas de rotura de ligamentos cruzados

Si con la realización de esta prueba, el especialista demuestra que existe lesión, puede realizar posteriormente dos pruebas más para identificar las lesiones de la cápsula articular:

  • Prueba del cajón anterior en rotación externa: es igual que la anterior, pero se realiza con una rotación de 30° de la tibia, lo que demostrará la existencia de la rotura del LCA y el punto posterointerno de la cápsula.
  • Prueba del cajón anterior en rotación interna: es igual que las dos anteriores, pero en este caso, la tibia se encuentra en rotación interna, de manera que se puede identificar la lesión del ligamento cruzado anterior y el punto del ángulo posteroexterno de la cápsula.

Prueba de Lachman

Esta prueba consiste en que el paciente se coloca en decúbito supino (acostado boca arriba) con la pierna relajada y la rodilla flexionada a 20°. El médico sujeta con una mano el extremo distal y con la otra el extremo proximal de la tibia a nivel del hueco poplíteo. Con esta última mano, el especialista empuja hacia adelante y, si encuentra resistencia, quiere decir que el ligamento se encuentra íntegra o parcialmente roto, por el contrario, si no encuentra resistencia, quiere decir que el ligamento está completamente roto.

Esta prueba se realiza en decúbito prono (el paciente se coloca tumbado hacia abajo con la cabeza de lado) en el caso de que el especialista tenga las manos muy pequeñas o el paciente tenga las piernas muy voluminosas. El paciente flexiona la rodilla a 30° y el especialista coloca ambas manos sobre la porción craneal de la tibia colocando los pulgares sobre el hueco poplíteo y los otros dedos en la cara anterior. En este caso el resultado de la prueba es igual que en el caso anterior.

Prueba de Jerk

El paciente se sitúa en decúbito supino (acostado hacia arriba) con la cadera flexionada 45° y la rodilla 90°. El especialista coge el pie y realiza una rotación interna, mientras la otra mano la mantiene en la cara externa del extremo proximal de la tibia y el peroné. Se extiende la rodilla mientras el médico desvía la pierna hacia afuera manteniendo la rotación. La prueba es positiva si se produce el desplazamiento de la articulación hacia adelante sobre el fémur a los 30°, que desaparecerá cuando termina la extensión de la rodilla.

Maniobra de Pivot Shift

Se realiza igual que la anterior, pero en sentido inverso, es decir, desde la extensión hacia la flexión.

Test de recurvatum en rotación externa

El paciente se sitúa en decúbito supino (acostado hacia arriba) con las piernas extendidas y relajadas. El especialista coge al paciente de los dedos gordos de los pies y levantándole las piernas, compara ambas, prestando especial atención a la prominencia de los huesos. Si el especialista observa un exceso de recuvatum (posición de hiperextensión de la rodilla) en alguna de las piernas, reflejará una deficiencia en el LCA.

Maniobra de Slocum

Esta prueba sirve para demostrar la inestabilidad del LCA. El paciente se coloca en decúbito lateral (acostado sobre uno de los lados) opuesto a la pierna por examinar y la rodilla flexionada 20°. Una de las manos del especialista fija la epífisis distal del fémur (se llama epífisis a uno de los extremos del hueso) y con la otra toma el macizo tibial (la extremidad superior de la tibia). Desplaza el pulgar suavemente hacia adelante y, en el caso de que encuentre un resalto o presencia de dolor, la maniobra se considera positiva.

Síntomas de rotura de ligamentos cruzados

Resonancia magnética

Se realiza con el objetivo de confirmar el aspecto del ligamento y valorar bien otras lesiones en meniscos o cartílago superior.

¿Cómo se trata la rotura del LCA?

Tratamiento conservador

En el caso de que el paciente no sea deportista habitual, es decir, que lleve una vida más bien sedentaria y que tenga más de 35 años y si no existen otras lesiones (de menisco, cartílago o  hueso), el tratamiento conservador puede ser una opción, puesto que la rotura del LCA no produce dolor al paciente y permite una recuperación en unas semanas.

Se deberá fortalecer la pierna del paciente mediante rehabilitación, además deberá evitar la realización de deportes que puedan poner en peligro la recuperación de la lesión, como aquellos en los que se requiera de movimientos de giro o frenadas bruscas, algunos de estos deportes son: fútbol, baloncesto, balonmano, esquí, judo, motocross,… En resumen, se puede decir que un paciente se puede recuperar la lesión del ligamento cruzado anterior sin operarse, lo que no le impedirá llevar una vida normal.

El tratamiento conservador consiste en lo siguiente:

  • Reposo absoluto.
  • Aplicación de hielo durante los 3 primeros días (entre 10 y 15 minutos cada dos horas).
  • Colocación de un vendaje para comprimir la rodilla.
  • Mantener la pierna elevada por encima del corazón.
  • Utilizar apoyos al andar en la medida de lo posible (muleta o bastón) durante la primera semana.
  • Realizar ejercicios de rehabilitación para fortalecer la musculatura alrededor de la rodilla.

Tratamiento quirúrgico

En el caso de pacientes jóvenes y activos, el tratamiento para reparar una lesión de ligamento cruzado anterior es quirúrgico, que consiste en una reconstrucción del mismo. La técnica utilizada es la artroscopia.

El ligamento se repara mediante injerto de tendones propios del paciente (autoinjerto) o con tendones de un donante (aloinjerto). Pueden usarse tendones de la pata de ganso (isquiotibiales) o el tercio central del tendón rotuliano. En el caso de que el injerto sea de un banco de huesos, suele utilizarse también tendón rotuliano (HTH) o tendón de Aquiles. Los pacientes operados con este tipo de injertos se recuperan antes, ya que no se ha tenido que obtener el injerto de ninguna zona propia del paciente, que en las primeras semanas puede causarle dolor o inflamación.

Solicitar cita para la operación de ligamentos cruzados

Uno de los inconvenientes es la disponibilidad de injertos, ya que en los bancos es limitada, además, otra inconveniente puede ser la transmisión de alguna enfermedad vírica, aunque esto es muy difícil, debido al control al que están sometidos los tejidos.

Lo más importante es la colocación correcta del nuevo ligamento, ya que los diferentes injertos pueden colocarse de distintas maneras, tanto en el fémur como en la tibia: mediante tornillos de interferencia, grapas, pines cruzados, sistemas de suspensión,… Lo importante es contar con un cirujano con experiencia, ya que será él el que decidirá, según el caso de cada paciente, cuál utilizar.

La intervención quirúrgica tiene una duración aproximada de una hora y se realiza bajo anestesia raquídea (pinchando al paciente en la espalda). Tras la cirugía, el paciente suele pasar una noche ingresado en el hospital y se puede ir a casa al día siguiente, aunque con muletas y una rodillera articulada, que durante dos semanas debe llevarse bloqueada en extensión.

El paciente podrá apoyar la pierna durante el primer momento en el caso de que no existan lesiones concomitantes del cartílago. Los puntos se retirarán en unos 10 días, por lo que es recomendable que una vez retirados se comience la rehabilitación de la rodilla. La rehabilitación debe durar tanto como sea necesario para alcanzar la actividad deseada.

Posibles complicaciones tras la cirugía

Algunas de las complicaciones más habituales de la intervención son la rigidez articular, las infecciones y el tromboembolismo.

En cuanto a la vuelta a las actividades cotidianas, no se aconseja correr antes de los 3-4 meses y los deportes de riesgo después de los 6 meses. Cabe destacar que, hasta que ha transcurrido un año desde la intervención, el injerto no se integra totalmente ni tiene la misma tensión que el ligamento original.

En cuanto a los resultados, son similares con las diferentes técnicas.

Por último, con respecto a las complicaciones que puede haber, existe un pequeño porcentaje de los casos en los que debe realizarse una intervención para revisar la rodilla, especialmente cuando hay dolor, falta de extensión completa, molestias, etc. En el caso de que se produzca una rotura en el nuevo ligamento, se debe realizar la intervención de nuevo, valorando el especialista cuál ha sido la causa, etc.

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 18-01-2016

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