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Ligamento cruzado anterior (LCA), lesión, diagnóstico y tratamiento

17-06-2016
Ligamento cruzado anterior (LCA), lesión, diagnóstico y tratamiento
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La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las más habituales en el mundo del deporte.

En la mayoría de casos, será necesaria la cirugía de reconstrucción de ligamento cruzado anterior (LCA), aunque hay algunos casos en que no.

En este artículo encontrarás todo lo que necesitas saber sobre la lesión del ligamento cruzado anterior (LCA).

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¿Para qué sirve el ligamento cruzado anterior (LCA)?

La función principal de los ligamentos cruzados, el ligamento cruzado anterior y el posterior en su conjunto, es la de controlar el desplazamiento de la tibia sobre el fémur, tanto hacia delante como al girar. De este modo, el ligamento evita que el fémur se desplace por delante de la tibia y estabiliza la rodilla cuando se produce un giro de la misma.

El ligamento cruzado anterior se denomina así por su posición en la rodilla, ya que se encuentra por delante del ligamento cruzado posterior y, visto de frente, se perciben ambos formando una X.

El ligamento cruzado anterior (LCA) es vital en la práctica deportiva, siendo su reconstrucción necesaria en el caso de que el paciente que sufre la rotura esté habituado a la realización de actividad física regular, razón por la que también es el ligamento que más sufre durante la práctica deportiva y que con más frecuencia se lesiona.

Una curiosidad sobre el ligamento cruzado anterior (LCA) es que su lesión es más habitual en mujeres que en hombre, debiéndose principalmente a cuestiones anatómicas como por ejemplo la amplitud de la pelvis. Además, según datos de la Asociación Española de Artroscopia se realizan alrededor de 17.000 reconstrucciones de ligamento cruzado (LCA) al año.

En el siguiente apartado te explicaremos cuáles son los mecanismos de lesión del ligamento cruzado anterior (LCA), produciéndose principalmente durante la práctica deportiva aunque también siendo posible su lesión durante otras actividades.

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Principales causas de lesión en el ligamento cruzado anterior (LCA)

La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) se produce principalmente durante la práctica deportiva. Si bien es posible que esta lesión vaya acompañada de un contacto físico con otro deportista, como sería una entrada de fútbol, es muy habitual que se produzca la autolesión, es decir, que el paciente se lesione el ligamento cruzado anterior (LCA) por sí mismo. A continuación explicamos las diferentes formas de lesionarse el ligamento cruzado anterior:

  • Autolesión del ligamento cruzado anterior: Como comentábamos, es habitual que un paciente se lesione el ligamento, por ejemplo, al frenar de golpe en una carrera, girar bruscamente en movimiento, al caer tras un salto e incluso, al chutar un balón, fallar y darle al aire. Es por ello que deportes como el fútbol, el baloncesto, rugby, etc. Tienen una incidencia de lesión mayor que otros deportes menos explosivos.
  • Debido a un traumatismo: Otra de las causas de lesión más habituales es el traumatismo en la rodilla cuando el pie está apoyado en el suelo. El ejemplo más claro es cuando en un partido de fútbol un contrario le hace una entrada a otro jugador y al golpearle la pierna de apoyo, esta se dobla, tanto hacia el interior como hacia el exterior. Este mismo mecanismo de lesión se puede producir también en atropellos leves (obviamente los graves tienen otros problemas más importantes) como los de bicicleta o vehículos a baja velocidad.

En un gran número de casos, la lesión del ligamento cruzado anterior va asociada a otras lesiones, como pueden ser la fractura del menisco o daños en el hueso. Todo ello será valorado por el médico cuando realice la exploración y las pruebas complementarias para determinar el alcance de la lesión.

A continuación te comentamos brevemente los síntomas de la lesión del LCA.

Síntomas de la lesión del ligamento cruzado anterior

Cuando se produce una rotura del ligamento cruzado anterior (LCA), el principal síntoma es el dolor, impidiendo al paciente retomar la actividad que estaba realizando, aunque hay otros síntomas que permiten percibir que se trata de una rotura de ligamento cruzado anterior:

  • En el momento de la rotura, el paciente percibe un chasquido en la rodilla, pudiendo llegar a ser percibido por las personas que tiene a su alrededor.
  • Dolor intenso en la zona afectada, es decir, la rodilla.
  • Problemas para apoyar la pierna, siendo incluso imposible desplazarse.
  • Inestabilidad articular. El afectado percibe que la rodilla no se encuentra tan sujeta como antes.
  • La aparición de un hematoma es habitual en la mayoría de casos, sobre todo durante el día siguiente a la lesión.

Es importante realizar la exploración de la rodilla en el momento de la lesión o al poco tiempo, ya que es cuando el profesional médico podrá percibir con mayor facilidad si se trata de una lesión del ligamento o no, ya que si pasan varios días la inflamación y la inmovilidad de la rodilla limitan la extensión necesaria para realizar la exploración física.

De todos modos, a continuación te explicamos brevemente algunas de las pruebas, tanto físicas como complementarias, para determinar si existe realmente lesión en el ligamento cruzado anterior (LCA).

Lesión de ligamento cruzado anterior (LCA), síntomas, diagnóstico y tratamientos

Diagnóstico de lesiones en el ligamento cruzado anterior (LCA)

Para determinar que la causa de los síntomas mencionados es una rotura de ligamento cruzado anterior, es necesaria la realización de una serie de pruebas diagnósticas. Estas podemos dividirlas en dos grupos, la exploración física, en la que el médico revisa la articulación mediante pruebas de movilidad; y las pruebas de imagen, con las que el especialista podrá ver si se hay más lesiones asociadas:

Diagnóstico mediante exploración clínica

Esta exploración es la más valiosa de todas, ya que en muchos casos, sobre todo si han pasado varios meses desde la lesión, las pruebas de imagen pueden dar falso negativo.

  • Prueba del cajón anterior: Esta prueba consiste en situar al paciente acostado hacia arriba con la rodilla y la cadera flexionadas y el pie apoyado en la mesa con rotación neutra. Para realizar la exploración, el especialista colocará ambos pulgares sobre la superficie anterior de la tibia en la parte superior y el resto de dedos en el hueco poplípteo (la parte de detrás de la rodilla). El médico debe tirar de la tibia hacia delante, observando si se desliza por debajo del fémur. Si se produce un tope duro al final de la maniobra significa que no hay lesión del ligamento, mientras que si el tope es blando y no hay resistencia, sí que existe lesión del ligamento.
  • Además de la prueba del cajón, existen otras pruebas, como la de Lachman, Jerk, Pivot Shift, Test de recurvatum en rotación externa, o la Maniobra de Slocum, de las cuáles puedes conocer más en este artículo: Diagnóstico de ligamento cruzado anterior (LCA)

Diagnóstico mediante pruebas de imagen

Las pruebas de imagen tienen como principal objetivo determinar el alcance de la lesión del ligamento cruzado anterior o conocer si existe alguna lesión asociada como podría ser una fractura de menisco o daños en el hueso, algo bastante habitual sobre todo si está asociada a traumatismos.

Las pruebas de diagnóstico por imagen más habituales son:

  • Resonancia magnética: El objetivo es confirmar el tipo de rotura del ligamento cruzado y a su vez ver si hay lesión en alguno de los meniscos o en el cartílago superior.
  • Artroscopia diagnóstica: Además de para realizar la intervención de reconstrucción, la artroscopia diagnóstica permite ver directamente el interior de la rodilla a través de una pequeña cámara de alta definición conectada a un monitor en tiempo real.

Una vez determinado el alcance de la lesión, el paciente junto con el especialista en traumatología y cirugía ortopédica decidirá si quiere someterse a la operación de reconstrucción de ligamento cruzado anterior. En el caso de que el paciente sea activo físicamente o practique deporte, lo recomendable es la cirugía. De todos modos, existe la posibilidad de no operarse y llevar a cabo un tratamiento conservador, aunque esto tan sólo es en los casos más puntuales.

Lesión de ligamento cruzado anterior (LCA), síntomas, diagnóstico y tratamientos

Tratamiento de lesión del ligamento cruzado anterior (LCA)

Como mencionábamos previamente, el tratamiento de una lesión de ligamento cruzado anterior puede ser conservador o quirúrgico, dependiendo del paciente y del tipo de rotura, las cuáles pueden diferenciarse en:

  • Esguince de grado 1: se trata de una lesión leve. En este caso, aunque el ligamento esté afectado, podrá mantener su función de estabilización de la rodilla.
  • Esguince de grado 2: en este caso, el ligamento se rompe parcialmente. Este tipo de rotura es muy poco habitual.
  • Esguince de grado 3: en este caso, el ligamento se rompe por completo, lo que causa la desestabilización de la rodilla. Se trata de la rotura del ligamento más habitual.

Tratamiento conservador

En los casos de esguince grado 1 y 2, el tratamiento conservador es posible, pudiendo reiniciar la actividad deportiva en los siguientes meses. Si bien es más probable que acabe por romperse si se castiga demasiado la rodilla, a no ser que lo indique el especialista, no tiene por qué ser operada.

En el caso de que se trate de una rotura completa del ligamento cruzado, también es posible el tratamiento conservador, aunque en este caso el paciente deberá evitar los deportes que requieran esfuerzos importantes en la rodilla.

Hay que entender que la indicación del tratamiento conservador se realizará dependiendo de la actividad física y la profesión que realice el paciente en su día a día, siendo siempre el médico según su criterio el que decida si es viable o no.

En el caso de que se opte por este tratamiento conservador este consiste en lo siguiente:

  • Reposo absoluto
  • Aplicación de hielo durante los 3 primeros días (entre 10 y 15 minutos cada dos horas).
  • Colocación de un vendaje para comprimir la rodilla
  • Mantener la pierna elevada por encima del corazón.
  • Utilizar apoyos al andar en la medida de lo posible (muleta o bastón) durante la primera semana.
  • Realizar ejercicios de rehabilitación para fortalecer la musculatura alrededor de la rodilla.

A pesar de eso, lo normal es que en pacientes menores de 40 años o personas activas físicamente o que realizan algún deporte, se les realice una reconstrucción del ligamento cruzado anterior para que puedan volver a hacer ejercicio sin miedo.

Lesión de ligamento cruzado anterior (LCA), síntomas, diagnóstico y tratamientos

¿Qué se utiliza para reconstruir el ligamento cruzado anterior (LCA)?

Lo más habitual y lo que da mejores resultados es utilizar un tendón del propio paciente para sustituir el ligamento afectado. Esto permite que el tejido, al ser propio del paciente, no sea rechazado.

El tendón que se utiliza suele extraerse de la parte superior de la rodilla o de la parte inferior, razón por la que es habitual que exista dolor en estas zonas tras la cirugía, ya que se está regenerando.

Para que conozcas un poco mejor cómo se realiza la operación de ligamento cruzado anterior (LCA) a continuación te lo explicamos:

Cirugía de reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA)

Una vez el paciente, junto al especialista, decide operarse de ligamento cruzado anterior, se inicia todo el proceso quirúrgico.

Preoperatorio:

Para realizar la intervención con la máxima seguridad será necesario realizar una serie de pruebas preoperatorias, entre las cuáles están:

  • Analítica completa: Este prueba permite conocer si existen infecciones o problemas de coagulación.
  • Electrocardiograma: Con esta prueba se sabe exactamente la salud del corazón del paciente.
  • Placa de tórax: Esta prueba permitirá conocer si puede haber algún indicio de infección que no apareciese en la analítica, así como saber si la tráquea está bien colocada por si fuera necesario la intubación.

Consulta con el anestesista:

Esta visita puede realizarse o no dependiendo de cada caso y de los resultados de las pruebas preoperatorias. Durante esta consulta, el anestesista solicitará información relacionada con los hábitos de vida del paciente, como por ejemplo fumar, además de revisar el historial médico del paciente. De este modo podrá conocer exactamente cuál es la anestesia exacta que deberá utilizar durante la cirugía.

Lesión de ligamento cruzado anterior (LCA), síntomas, diagnóstico y tratamientos

Ingreso y cirugía de ligamento cruzado anterior (LCA)

El día de la cirugía, el paciente acudirá al hospital con la documentación pertinente y la entregará en admisión. Tras ello, se le acompañará directamente a su habitación o a una sala de espera donde esperará hasta que se le avise para la cirugía.

Antes de entrar a quirófano, se le hará pasar por una sala pre-quirúrgica donde se le entregará la ropa de quirófano y se le colocará la vía para la medicación anestésica. Tras ello, se le acompañará al quirófano, donde le estarán esperando el traumatólogo que realizará la cirugía (puedes conocer a nuestros traumatólogos pinchando aquí) el anestesista y uno o dos miembros del equipo de enfermería.

Ya en quirófano, el paciente deberá colocarse tal y como el cirujano le indique, que normalmente es en la misma postura que las mujeres al dar a luz ya que así la rodilla es más accesible.

  • En primer lugar se eliminará el vello de la zona si fuera necesario, para facilitar el abordaje quirúrgico.
  • Se procederá a administrar la anestesia al paciente, que en este caso será raquídea (de cintura para abajo) y la sedación, la cual permitirá al paciente estar relajado e incluso dormido durante la intervención, pasándosele muy rápido. Respecto a la anestesia, el anestesista mantendrá el control de las constantes vitales del paciente en todo momento, asegurándose de que todo sale bien.
  • Una vez la anestesia hace efecto, se procede a realizar las incisiones que permitirán al cirujano acceder a la zona mediante el artroscopio.
  • El especialista realiza 2 pequeñas incisiones a los lados de la rodilla, que son los lugares por donde introducirá el artroscopio y demás herramientas quirúrgicas. A través de ellos introduce el artroscopio y localizan el ligamento fracturado.
  • Tras ello, procede a extraer de la zona tibial o femoral, el tendón que se utilizará posteriormente para sustituir el ligamento.
  • El siguiente paso, es extirpar el ligamento roto y preparar la tibia y el fémur para la colocación del tendón. Para ello, se perforarará directamente un túnel en el hueso donde a continuación se introducirá el tendón fijándolo con un tornillo y una placa en el hueso.
  • Una vez colocado el tendón y comprobado que la rodilla tiene la movilidad adecuada, se coloca el tornillo en el túnel tibial, se suturan las incisiones y se da por finalizada la cirugía.

Al finalizar la cirugía de reconstrucción del ligamento cruzado anterior, se iniciará el despertar del paciente en el mismo quirófano, llevándole seguidamente a la sala de recuperación donde acabará de reponerse de la anestesia y podrá irse a casa o en algunos casos pasar una noche en el hospital.

La duración de la operación de ligamento cruzado anterior (LCA) es de entre 30 y 90 minutos, dependiendo del caso.

En lo que respecta a la recuperación después de la cirugía, puedes conocer más sobre el tema visitando nuestro artículo sobre la rehabilitación de la cirugía de ligamentos cruzados.

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Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 17-06-2016

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