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Varices, qué son, causas, síntomas y tratamientos

04-10-2016
Varices, qué son, causas, síntomas y tratamientos
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Las varices se forman debido a problemas circulatorios en las venas que causan la acumulación de sangre en algunas zonas del cuerpo, especialmente las piernas.

La aparición de las varices es más habitual en mujeres que en hombres, sobre todo debido al embarazo y cambios hormonales, aunque hay muchos factores que influyen.

En los casos más graves de varices, la única solución definitiva para aliviar los síntomas y las molestias es la cirugía de varices.

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¿Qué son las varices?

Las varices se producen debido a problemas de circulación en las piernas, llamado habitualmente insuficiencia venosa crónica, lo que provoca que esta circulación sea deficiente y la sangre se acumule en las venas de algunas zonas del cuerpo, siendo el lugar más habitual las piernas, donde las venas se dilatan y se vuelven visibles a través de la piel. En los casos graves en que los síntomas son muy molestos e interfieren en el día a día del paciente, se suele plantear la operación de varices por safenectomía.

Las venas tienen como función devolver la sangre desde los músculos y órganos del cuerpo de nuevo hasta el corazón. Para ello, cuentan con unas válvulas que impiden que la sangre vuelva hacia abajo ya que suben en contra de la gravedad y esto requiere mucho trabajo. Además, en este proceso también colaboran los músculos, pues su contracción favorece esta circulación, y las almohadillas plantares, que ejercen presión en el sistema circulatorio al caminar, siendo por ello clave evitar el sedentarismo para prevenir las varices.

En el caso de que las venas se hayan dilatado, la fuerza con la que sube la sangre disminuye y se produce la acumulación de sangre, pudiendo llegar a causar los edemas e hinchazón que percibimos como varices.

Solicitar una consulta con un especialista en varices

A pesar de que las varices están típicamente asociadas con las piernas, también pueden aparecer en otras partes del cuerpo aunque en estos casos se utiliza una terminología diferente. Por ejemplo las hemorroides consisten en la inflamación varicosa de las venas del plexo hemorroidal y el varicocele consiste en la inflamación del plexo venoso que nutre de sangre el testículo.

La aparición de las varices es paulatina en el tiempo y es más común en mujeres que en hombres, aunque no es exclusivo, siendo más habitual en mujeres mayores de 45-50 años. Existen algunas recomendaciones que permiten prevenir la aparición de las varices, aunque no siempre se puedan evitar ya que suelen deberse a herencia genética en muchos casos. Del mismo modo, además del hecho visual de presentar varices, éstas son una patología compleja que puede derivar en complicaciones más graves. En los siguientes apartados explicamos estas complicaciones y el resto de aspectos relacionados con las varices.

Causas de la aparición de las varices

Tal y como hemos mencionado, las varices son una patología muy común, siendo mucho más habitual en mujeres que en hombres. Esto puede deberse en un gran número de casos al embarazo, ya que se trata de uno de los factores que pueden favorecer la aparición de las varices.

A pesar de ello, la principal causa de aparición de las varices es la misma que en muchas patologías, la predisposición genética y la vida sedentaria. A continuación enumeramos los diferentes factores que predisponen la aparición de las varices:

  • Obesidad: El exceso de peso provoca un aumento de presión en las venas de las extremidades inferiores, favoreciendo la dilatación de éstas. Este proceso sigue las mismas directrices que el embarazo.
  • Estar de pie mucho tiempo: La posición en bipedestación estática puede aumentar la presión de las venas y dificultar el retorno de la sangre al corazón. Es por ello que muchas personas que trabajan de pie acaban sufriendo varices.
  • Herencia genética: Es más probable que una persona sufra varices si en su familia hay personas que las hayan sufrido.
  • La edad: Las varices son más habituales en personas mayores de 45-50 años que en personas más jóvenes.
  • Género: Como hemos comentado, la incidencia de las varices es mayor en mujeres que en hombres.
  • Embarazo: La aparición de las varices es común durante el embarazo, relacionándose con los cambios hormonales, la presión del útero que ejerce en las venas y, por supuesto, el aumento de peso.
  • Sedentarismo: La falta de ejercicio provoca que los músculos no aporten su granito de arena en la circulación de la sangre y por lo tanto, favorece la aparición de las varices.
  • Tipo de trabajo: En los trabajos que el paciente deba permanecer mucho tiempo de pie, como comentábamos, las posibilidades de sufrir varices aumentan.

Es importante destacar que ninguno de los factores mencionados implica que obligatoriamente vayan a aparecer las varices, aunque sí que son factores de riesgo que favorecen su aparición. A continuación indicamos los síntomas generales que presentan las varices.

Varices, qué son, causas, síntomas y tratamiento

¿Qué síntomas presentan las varices?

El principal síntoma de las varices es de carácter estético y se trata de la percepción visual de las venas en la superficie de la piel. Además de este síntoma, que suele ser el más común hay otros que aparecen en ocasiones, siendo más graves o menos graves según las molestias que causen al paciente. Aquí te los indicamos:

  • Visibilidad de las venas desde el exterior: El primer síntoma de las varices es la posibilidad de verlas en la parte de detrás de las rodillas y en la interna de los muslos. En estos casos todavía no aparecen otros síntomas.
  • Cansancio y pesadez en las piernas: Esto se produce principalmente cuando se está mucho tiempo sin moverse. En estos casos, la sangre empieza a acumularse en las venas de las piernas y para mejorar estos síntomas lo más recomendable es andar, hacer ejercicio y mantener las piernas en alto.
  • Dolor: Se produce en la zona donde se puede observar la vena dilatada y a lo largo de su trayecto, principalmente en la zona del tobillo y el gemelo. Estos dolores se producen debido a un roce o golpe de pequeña intensidad.
  • Calambres durante la noche: Son bastante habituales.
  • Hormigueos al permanecer en la misma posición: Sobre todo en los casos en que uno viaja sentado o permanece en dicha posición mucho tiempo.
  • Calor, picor o escozor: Suele producirse en las zonas más bajas de las extremidades, en los tobillos o pies, debiendo evitarse el rascado ya que estas zonas afectadas son más propensas a sufrir heridas  y tienden a infectarse con más facilidad.
  • Hinchazón en pies y tobillos: A medida que la patología avanza es posible que el hinchazón suba a lo largo de la pierna. En los primeros estadios disminuye con reposo, elevando las piernas y sobre todo por la mañana al levantarse, volviéndose más persistente con el tiempo, llegando a ser permanente en muchos casos.
  • Coloración de la piel: Debido a la salida de sangre alrededor de las venas afectadas, ésta se acumula bajo la superficie y puede causar deterioro en piel y grasa, provocando endurecimiento, dolor y eccemas, así como reacciones inflamatorias.
  • Venas dilatadas y retorcidas: Al dilatarse y alargarse las venas, éstas deben curvarse para amoldarse al espacio disponible.

Además de estos síntomas de las varices, que son habituales y comunes, hay algunas complicaciones de las varices que hay que reseñar, ya que en muchos casos se opta por la operación de varices para solucionarlas o evitarlas.

Complicaciones de las varices

Además de la apariencia antiestética que todos conocemos de las varices en las piernas, existen una serie de complicaciones que pueden provocar mayores molestias y problemas al paciente. A continuación hablamos de estas complicaciones:

Varicotrombosis

Se trata de coágulos que se forman en las venas de las piernas provocando dificultades en el correcto fluir de la sangre. Su aparición se suele producir en varices de gran tamaño en el que la sangre fluye lentamente y acaba acumulándose en la zona.

Este problema tiene una serie de síntomas característicos:

  • Enrojecimiento de la zona donde se encuentran las varices
  • Dolor a lo largo de la zona donde se encuentra, y se percibe a simple vista, la vena varicosa.
  • Hinchazón en la zona afectada.

No hay que confundir la varicotrombosis con la trombosis venosa profunda, ya que los coágulos que se forman debido a la varicotrombosis son muy pequeños y se mantienen en la zona superficial de las varices, lo cual no los convierte en potencialmente mortales a diferencia de la trombosis venosa profunda que requiere de un tratamiento urgente.

El tratamiento de esta complicación de las varices puede realizarse con el uso de medias de compresión y analgésicos para las molestias y dolores, pudiendo así programar una cirugía de varices que solucione el problema, sobre todo si los coágulos son de tamaño considerable o hay algún indicio de infección.

Varices, qué son, causas, síntomas y tratamiento

Flebitis

La flebitis es la inflamación de la vena dilatada que conforma la variz. Se puede considerar una complicación de la varicotrombosis y ésta puede ser superficial, siempre que se produzca en una vena de la superficie o profunda si se trata de una vena que se encuentra en los tejidos de debajo de la piel:

  • Tromboflebitis venosa profunda: Se trata de una complicación grave que debe ser tratada de forma inmediata. Consiste en la formación de un coágulo en las venas profundas y debe de ser tratado rápidamente.
  • Trombosis superficial: En este caso se produce en las venas más superficiales y el pronóstico es favorable. De todos modos, los problemas de varices deben ser diagnosticados por especialistas y es habitual la necesidad de una prueba complementaria denominada Eco-Doppler.

Por otro lado, la flebitis puede causar síntomas o no. En el caso de que se produzcan, estos síntomas pueden ser:

  • Dolor en la zona.
  • Enrojecimiento de la zona.
  • Percepción de abultamiento de la vena afectada.
  • Exceso de sensibilidad.

Hemorragias de las varices (varicorragia)

La varicorragia consiste en el sangrado de las varices cercanas a la piel, es decir, las que se perciben como bultitos en la zona superficial de la pierna. Esta hemorragia se produce debido a un golpe o rozadura en la zona que rompe la piel y causa un sangrado importante, aunque no excesivamente grave, que puede asustar bastante al paciente y sus allegados.

En estos casos, con detener la hemorragia presionando el lugar de sangrado y colocar una media es suficiente, aunque lo mejor es acudir a un especialista a que revise el caso.

Úlceras venosas

Se trata de la complicación más impopular en lo que respecta a las varices. Las úlceras venosas aparecen alrededor de los tobillos y presentan un cuadro sintomático bastante molesto, principalmente por el dolor, además de que se infectan de forma habitual.

Si bien es una complicación importante y muy visual, es poco común que tanto la vida como la pierna del paciente estén en peligro. En el caso de que se perciba un líquido de color claro saliendo de la piel de la zona, es importante acudir al médico para iniciar un tratamiento precoz y evitar complicaciones.

Varices, qué son, causas, síntomas y tratamiento

¿Qué tipos de varices existen?

Según la gravedad de las varices, podemos diferenciar 4 tipos, basándonos principalmente en la sintomatología de las mismas. A continuación explicamos los diferentes grados de varices:

  • Varices grado 1: En los primeros estadios de la patología aparecen lo que llamamos varículas o arañas vasculares, que son principalmente un problema estético aunque en ocasiones pueden provocar pesadez y cansancio en las piernas. No requieren de un tratamiento quirúrgico, pero sería interesante iniciar un tratamiento de cambio de hábitos para impedir que se agrave.
  • Varices grado 2: Este tipo de varices son más graves que las de grado 1 y, aunque el tratamiento quirúrgico no está recomendado, es importante que se inicie un tratamiento para evitar que se agraven. En este caso, la sintomatología es muy habitual y la visibilidad de las mismas es mayor, así como la derivación en las complicaciones anteriormente mencionadas.
  • Varices grado 3: Es el siguiente paso y se producen cuando las varices de grado 1 y 2 han permanecido mucho tiempo sin tratar. En este caso las venas están mucho más dilatadas y poco a poco van apareciendo problemas como la hinchazón, cambios de coloración de la piel y edemas. En estos casos puede llegar a plantearse la cirugía de varices como única solución.
  • Varices grado 4: Es el estadio más grave de las varices y su solución es quirúrgica de forma prácticamente obligatoria. Es en estos casos en los que aparecen las complicaciones más graves como las úlceras, que son difíciles de tratar y se infectan fácilmente. Es importante evitar que la patología llegue a estos extremos ya que su tratamiento deberá ser más agresivo.

El diagnóstico de las varices y su nivel de gravedad debe ser realizado por un médico especialista. De todos modos, a continuación hablamos del diagnóstico de las varices, ya que en ocasiones es necesaria alguna prueba complementaria.

¿Cómo se diagnostican las varices?

El primer diagnóstico suele ser realizado por el o la paciente, ya que las varices se observan a primera vista. De todos modos, si se tienen síntomas como cansancio o pesadez, o se observan las varices de un tamaño considerable, decidiéndose a ir a una consulta con el especialista, el médico realizará el diagnóstico del siguiente modo:

  • Exploración física: Además de apreciarlo a primera vista, el diagnóstico de las varices se realizará con el paciente de pie, ya que así se favorece la visibilidad de las varices. Con ello, el médico podrá observar el alcance del problema y determinar si existe o no algún indicio de las complicaciones asociadas a las varices como los cambios de coloración, lesiones o edemas. Además de esto, es posible que el médico necesite alguna prueba complementaria para determinar el alcance del problema.
  • Eco-Doppler: Se trata de la principal prueba utilizada para el diagnóstico de las varices. Esta técnica combina la ecografía con el efecto doppler, lo que permite al médico observar las venas y arterias en su trayecto y así comprobar las alteraciones que pueda haber.
  • Flebografía: Sólo se utiliza en casos muy puntuales y consiste en inyectar en la vena un contraste para a continuación efectuar una radiografía.

Una vez el médico ha diagnosticado las varices y determinando su gravedad, proporcionará al paciente la recomendación más adecuada para su caso. Los tratamientos pueden ser conservadores en los grados 1 y 2, efectuando cambios de hábitos y demás recomendaciones que explicaremos a continuación, o de carácter quirúrgico en los casos más graves.

Varices, qué son, causas, síntomas y tratamiento

Tratamiento de las varices

El tratamiento de las varices dependerá directamente de la gravedad de cada caso. Tal y como hemos mencionado a lo largo del texto, los casos más leves y en los que la sintomatología no existe o es poca, se puede optar por un tratamiento no quirúrgico, mientras que en los casos graves se suele optar por la cirugía de safenectomía (fleboextracción completa) para que el paciente pueda recuperar su calidad de vida.

Tratamiento conservador de varices

El tratamiento conservador de las varices consiste en paliar los síntomas y retrasar el progreso de la enfermedad, aunque en muchos casos se consigue solucionar definitivamente, sobre todo si se trata en los primeros grados.

La decisión de seguir un tratamiento u otro debe realizarse junto con un especialista que le ayude a decidir la mejor opción para su caso en concreto. En lo que respecta al tratamiento conservador de las varices encontramos:

Medidas físico-higiénicas

Estas medidas permiten mejorar los síntomas y evitar el desarrollo de las complicaciones. Principalmente consisten en evitar los factores de riesgo:

  • Evitar el sobrepeso y el sedentarismo: Es vitar para reducir las posibilidades de cualquier patología.
  • Hidratar la piel a diario.
  • Fortalecer la musculatura de las piernas: Ya que el ejercicio favorece la circulación de la sangre de vuelta al corazón.
  • Utilizar medias de compresión elástica: Este tipo de medias favorece la circulación ascendente de la sangre. Sólo deben utilizarse bajo prescripción médica.
  • Evitar la sobreexposición al sol sin moverse: Sobre todo durante las horas de más calor, ya que las altas temperaturas pueden favorecer la dilatación de las venas.
  • Duchas de agua fría: El frío favorece la contracción de las venas, reduciendo el proceso dilatador que conduce a la formación de las varices.

Varices, qué son, causas, síntomas y tratamiento

Fármacos para las varices

Existe la posibilidad de que, en los casos menos graves (grados 1 y 2), se puedan utilizar algún tipo de medicamente que favorezcan el tono de las venas y la fortaleza y firmeza de las paredes de las mismas. Entre los fármacos que se encuentran con este objetivo son mencionables los flavonoides, la escina, el extracto de centella asiática, el extracto de castaño de indias, la troxerutina y el extracto de ginkgo biloba. Todo ello reduciendo la posibilidad de que se produzcan los edemas.

Por otro lado, también encontramos los anticoagulantes de uso tópico además de otros fármacos cuya función es la de tratar las complicaciones y sus síntomas asociados, reduciendo la posibilidad de formación de trombos y mejorando la circulación:

  • Analgésicos: Permiten aliviar los dolores asociados a las varices.
  • Antibióticos: Son utilizados cuando se produce una infección, especialmente con la formación de úlceras.
  • Anticoagulantes: Se utilizan de forma tópica, pero en los casos graves se puede administrar por otras vías.
  • Antiinflamatorios: Tal y como su nombre indica, sirven para reducir la inflamación causada por edemas y demás complicaciones.
  • Cicatrizantes: En este caso, se hace uso de ellos para tratar las úlceras, que son las que causan principalmente la herida.
  • Corticoides: Esto se requiere si hay alteraciones cutáneas o eccemas.
  • Medicamentos diuréticos: Estos se usan para disminuir la hinchazón y eliminar líquidos.

A pesar de todo lo mencionado, en los casos graves de varices la opción más recomendada suele ser la cirugía de varices, siendo la operación convencional la de safenectomía. A continuación encontrarás el paso a paso de la operación de varices:

Tratamiento quirúrgico de las varices

La cirugía más habitual para el tratamiento de las varices más graves es la safenectomía o fleboextracción completa. Esta intervención consiste en la extirpación de las venas safenas internas o externas, debido a que son las venas en las cuáles se forman las varices habitualmente. En el caso de que se intervengan varices de menor tamaño, se pueden utilizar otras técnicas.

Antes de la realización de la cirugía de varices, es necesario llevar a cabo un preoperatorio completo en el que se determina la viabilidad de la cirugía y el tipo de anestesia que debe ser utilizada. En el caso de que esté indicada la cirugía y que no haya ningún problema con el preoperatorio, se procede a realizar la intervención.

Solicitar una consulta con un especialista en varices

El día de la intervención el paciente acude al Hospital donde entregará la documentación correspondiente en admisiones para a continuación ser acompañado a una sala pre quirúrgica donde se le indicará que se coloque la ropa de quirófano. Tras ello, pasará a la sala quirúrgica y se iniciará la intervención.

  • Ya dentro del quirófano y tras administrarle la anestesia, se inicia la cirugía.
  • El cirujano desinfectará la zona a intervenir, habiéndola rasurado previamente de ser necesario.
  • Para la realización de la safenectomía, el especialista realiza una incisión en la ingles y otra en la parte inferior de la pierna, ya sea en la rodilla o en el tobillo.
  • La vena dañada se liga mediante el corte de la ingle, lo que permite evitar el sangrado.
  • Después de ello, se procede a introducir un cable delgado y flexible en la vena para extirpar por la incisión inferior la vena afectada.
  • Se trata de una cirugía ligeramente agresiva, pero permite eliminar la variz por completo y reduce la posibilidad de que se produzcan de nuevo.
  • Tras la extirpación, se suturan las incisiones y se procede al despertar del paciente.

La duración de la operación de varices por safenectomía es de aproximadamente 60 ó 90 minutos, dependiendo de la gravedad de cada caso.

La estancia hospitalaria es de 1 día, siendo la recuperación total de entre 10 y 15 días aproximadamente.

Si quieres saber más sobre las varices, su recuperación y la cirugía, pincha a continuación:

Operación de varices, fleboextracción completa

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 04-10-2016

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