Instalamos cookies propias y de terceros para optimizar la navegación, realizar estudios estadísticos para mejorar la funcionalidad de los servicios ofrecidos y ofrecer publicidad relacionada con las preferencias de sus usuarios en función de sus patrones de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su instalación en su navegador. Ahora bien, puede cambiar la configuración y obtener más información aquí.

ACEPTAR

Sangrado al defecar, qué es, causas y tratamiento

4.6 (92%) 747 votos
10-04-2019
Sangrado al defecar, qué es, causas y tratamiento
  • Publicado: | Actualizado:
  • Escrito por Equipo de redacción de Operarme.es
Valora esta Noticia:

El sangrado al defecar es un síntoma frecuente, y aunque causa bastante alarma, la mayoría de las veces suele ser debido a una afección leve.

La sangre en las heces no debe desestimarse ya que, aunque no es lo habitual, puede ser un síntoma de una afección más grave.

El color de la sangre en las heces, clara u oscura, nos indicará el origen de la lesión, parte inferior o parte superior del aparato digestivo y el origen del sangrado.

¿Qué es el sangrado al defecar?

Cuando hablamos de sangrado al defecar o hemorragia fecal nos referimos a las manchitas de sangre en el papel higiénico después de expulsar las heces, o bien, en la ropa interior. Normalmente, también se aprecia sangre en las heces, por lo que en algunos casos el agua de la taza se tiñe de un característico color rojo, propio de la sangre.

Cuando la pérdida de sangre sea roja o fresca, de forma aislada, hablamos de rectorragia. El origen suele estar en el colon descendente o en el recto. Habitualmente se debe a alguna lesión anal o a hemorroides

La hematoquecia es un sangrado rectal de color rojo brillante mezclado con las heces que sugiere que su causa procede del intestino grueso o el recto.

Cuando las heces presentan un color oscuro, casi negro, brillante y adherente hablamos de melena, causada por lesiones del tramo digestivo superior

Según el color de la sangre en las heces, indicará en qué zona del aparato digestivo se está produciendo la hemorragia.

Así pues, sí la sangre es de color oscuro, el sangrado puede que se esté desarrollando en la zona superior del aparato digestivo y, en el caso de que la sangre sea de color rojo claro, en la zona inferior.

Paciente con sangrado al defecar

El sangrado al defecar no se debe menospreciar, ya que puede ser un síntoma de una patología más grave, como el cáncer colorrectal, aunque no es lo más común. Se debe acudir al médico ante cualquier sangrado al defecar, para que el especialista determine su causa e indique el tratamiento adecuado.

El sangrado al defecar se puede producir por varias razones que a continuación explicamos:

Causas del sangrado al defecar

En la mayoría de casos, la presencia de sangre en las heces es un síntoma propio de patologías leves que pueden estar irritando la zona al evacuar. También puede ser consecuencia de empujar muy fuerte en la actividad defectaria, de una úlcera o tumor en los intestinos, de la aparición de hemorroides etc.

En cualquier caso, es importante señalar que defecar sangre líquida también puede indicar una patología más grave, por lo que es importante que sea el médico quien evalúe tu caso y determine la causa exacta del sangrado por el ano.

Así pues, origen del sangrado al defecar es muy variado, siendo las principales patologías que lo causan las siguientes:

Hemorroides

Las hemorroides se producen por la inflamación de las venas del recto (hemorroides internas) o el ano (hemorroides externas).

Las hemorroides provocan la presencia de sangre de color rojo y brillante en las heces, que suele aparecer después de la defecación.

La causa específica de esta lesión anal se desconoce pero, con frecuencia, está relacionada con el estreñimiento, la diarrea, la obesidad, el sobreesfuerzo, el embarazo, etc.

Cuando padecemos hemorroides el sangrado se suele observar en el papel higiénico al limpiarnos después de defecar, en las ligeras manchas de sangre que aparecen en la ropa interior, en pequeñas manchas de sangre mezcladas con las heces o por el color rojizo que observamos en el agua del inodoro tras defecar.

Según su gravedad se pueden clasificar en:

  • Hemorroides grado 1:Las hemorroides están en el canal anal y no salen al exterior. Producen pequeños sangrados al defecar.
  • Hemorroides grado 2:Las hemorroides pueden salir al exterior al defecar, pero vuelven espontáneamente al interior del canal anal. Causan sangre en las heces y picor.
  • Hemorroides grado 3:Las hemorroides salen al exterior y quedan atrapadas fuera, a veces se pueden reintroducir con un poco de papel higiénico con la mano. Originan el sangrado por el ano y mayor dolor que en los casos anteriores.
  • Hemorroides grado 4:Las hemorroides están en el exterior y no se pueden reintroducir manualmente. Producen graves molestias, siendo muy probable defecar sangre líquida.

Fisura anal

La fisura anal es el desgarro o rotura parcial de la mucosa que recubre el ano. Este tejido mucoso que rodea el ano es un tejido mucho más débil que la piel que lo rodea. Este tejido es de color rojo o violáceo y es fácilmente quebradizo.

La fisura anal produce un ligero sangrado al defecar y también causa dolor al defecar haces duras.

Esto es debido a la contracción del músculo del esfínter como respuesta defensiva del cuerpo al paso de las heces, lo que provoca que la grieta se agrande causando el dolor y el sangrado.

Sangre en las heces por fisura anal

Las fisuras anales se clasifican según cual sea su origen en:

Fisura anal primaria

Es una pequeña lesión o grupo de ellas en la mucosa del ano. Se pueden producir por:

  • Estreñimiento. Si se alarga en el tiempo origina daños en la mucosa que cubre el recto y el ano y causa la fisura.
  • Diarreas frecuentes. Su contenido puede quemar químicamente la mucosa anal y originar la fisura.
  • Sexo anal. Por los microtraumatismos que se producen en el sexo anal pueden originar una pequeña lesión en la mucosa y causar la fisura.

Fisura anal secundaria

Es consecuencia de padecer una enfermedad sistémica del aparato digestivo. Aunque son raras, estas enfermedades pueden ser:

  • Enfermedades inflamatorias intestinales (EII) como la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa
  • Tuberculosis intestinal
  • Enfermedades de Transmisión Sexual, comúnmente la sífilis. En estas enfermedades la mucosa intestinal se hace más frágil y puede causar la fisura anal.

Absceso anal

En el canal anal existen unas glándulas interiores que lubrican las heces para facilitar su salida cuando defecamos. Estas glándulas se pueden obstruir por exceso de mucosidad y con la presencia de gérmenes producir una infección. La bolsita de pus que se forma es lo que se llama absceso anal.

El absceso anal produce una gran molestia al defecar y causa un leve sangrado en las heces por la presión de las mismas sobre el absceso.

Los abscesos anales profundos se pueden originar por enfermedades de tipo intestinal como la Enfermedad de Crohn y la diverticulitis.

A veces los abscesos anales se pueden presentar en bebes y niño que usan pañales y presentan previamente alguna fisura anal, que se infecta por estar a menudo en contacto con las heces y la orina.

En un tercio de los casos, los abscesos anales dan lugar a las fístulas anales.

Fístula anal

Una fístula es la comunicación que existe entre un orificio externo, en la piel del ano, y un orificio interno, dentro del ano o recto. El conducto de conexión es conocido como el trayecto fistuloso.

Fístula anal

Este tipo de patología anal se origina por la infección de la glándula anal localizada en el ano.

En el 90 % de los casos, la fístula anal se produce por la infección de las glándulas anales y su posterior formación en un absceso anal con pus.

La fístulas anales que se producen a causa de un absceso anal son fístulas primarias. No obstante, existen otros fístulas (el 10%) cuyo origen pueden ser la enfermedad de Crohn, enfermedades de transmisión sexual, sexo anal, cáncer, diabetes, secuelas de tratamientos de radioterapia, divertículos, en estos casos hablaremos de fístulas secundarias.

Las fístulas anales secundarias suelen ser más habituales en hombres de 30 - 50 años.

Diverticulosis

La diverticulosis son pequeñas bolsas en las paredes del colón o del intestino grueso. Esta patología anal es bastante común (50%) en las personas de más de 60 años.

Aunque se desconoce la causa exacta, la diverticulosis está asociada con una dieta baja en fibra que origina estreñimiento y heces duras.

En la mayoría de casos, las personas que padecen de diverticulosis no presentan ningún síntoma. En caso contrario, los más habituales son cólicos leves, hinchazón abdominal o estreñimiento.

Al realizar esfuerzos en la defecación aumenta la presión en el colón o en el intestino pudiéndose formar las bolsas en sus paredes.

En el peor de los casos, la diverticulosis provocará sangrado al defecar.

Normalmente, es una enfermedad que se puede tratar con antibióticos y analgésicos, así como con una dieta líquida. No obstante, en los casos más graves podrá requerir hospitalización y/o cirugía.

Enfermedad inflamatoria intestinal (EII)

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es una enfermedad crónica, debida a la inflamación de alguna parte del aparato digestivo.

Entre las enfermedades inflamatorias intestinales, encontramos dos tipos: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Aunque hay muchas similitudes entre ellas, existen diferencias importantes, como:

Enfermedad de Crohn

La enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier parte del tracto digestivo, desde la boca hasta el ano.

La enfermedad de Crohn causa diarreas, que pueden tener presencia de sangre o moco en las heces.

Además, con este tipo de enfermedad existe un alto riesgo de tener fístulas, cálculos en el riñón y la vesícula que originen cólicos.

Colitis ulcerosa

La colitis ulcerosa es una inflamación que ocurre en el intestino grueso, y además, provoca úlceras que afectan en la pared interior del colón.

Los síntomas iniciales de la colitis ulcerosa son dolor abdominal y diarreas con presencia de sangre en las heces.

Ulceras

Las úlceras son heridas en la pared del estómago, o del duodeno, causadas por los ácidos que facilitan la digestión de los alimentos y dañan la mucosa del intestino o duodeno.

El síntoma más característico es el dolor abdominal, o ardor de estómago.

Cuando el sangrado es a causa de una úlcera, las heces pueden presentar un color oscuro, como el alquitrán, debido a la degradación de la sangre en el trayecto digestivo.

Pólipos / Cáncer colorrectal

Los pólipos son tumores benignos que se pueden encontrar a lo largo de todo el trayecto digestivo, aunque son más comunes en el colon. También se les llama adenomas.

Existen varios tipos de pólipos:

  • Pólipo tubular: que sobresale hacia la luz del colon
  • Adenoma velloso: plano y propenso a malignizarse
  • Pólipo hiperplásico: que pocas veces o nunca se transforman en cáncer
  • Pólipo serrado: menos común, pero que se puede convertir en cáncer con el tiempo

Generalmente los pólipos son benignos, aunque los que son mayores de 1cm presentan mayor riesgo de cáncer pudiendo dar lugar al cáncer colorrectal.

Los pólipos son más frecuentes en personas mayores con antecedentes familiares de cáncer de colón.

Los pólipos no suelen presentar síntomas pero cuando estos se manifiestan es habitual la sangre en las heces y la modificación en las mismas.

Una vez vistas todas las patologías anales que pueden producir sangrado al defecar, es importante señalar el origen de la sangre. Así pues, según el color que tiene la sangre al defecar, será indicativo de un tipo de patología anal u otra:

Tipos de sangrado al defecar

El sangrado al defecar se descubre normalmente por la aparición de manchas de sangre en la ropa interior, al defecar sangre líquida y, en consecuencia, al observar el color rojo en el papel de baño después de la defecación.

Además, según el color de la sangre esta patología puede resultar muy reveladora. La tonalidad podrá indicar el origen y la procedencia de la misma, y así, desvelar la causa por la que se está sangrando al defecar.

Color de la sangre en las heces

No obstante, será el médico quien determine la enfermedad o la causa por la que se está desarrollando el sangrado en las heces.

Así pues, el color de la sangre puede indicar dónde está ocurriendo la hemorragia.

  • Defecar sangre líquida de color rojo intenso solo en el papel higiénico: Este es el tipo de sangrado del ano más leve. Normalmente, indica que el sangrado ocurre en la abertura del recto (el ano).

Las dos causas más comunes de este tipo de sangrado en las heces son las hemorroides y las fisuras anales.

  • Defecar sangre líquida de color rojo intenso en la superficie de las heces: Esto indica que el sangrado de las heces ocurre en el ano o cerca del mismo. Esto puede ser a causa de hemorroides o fisuras anales.
  • Defecar sangre líquida que se mezcla con heces: Este tipo de sangrado al defecar, puede significar que existe una enfermedad o problema en el recto, o en el intertino delgado, como cáncer, pólipos en el colon, diverticulosis o colitis ulcerosa.

No obstante, y como te venimos indicando en todo el artículo, será un médico quien determine la causa del sangrado en las heces.

  • Defecar sangre líquida mezclada con diarrea:Esto puede ser señal de una infección más grave en el colon.
  • Heces negras o muy oscuras: Este tipo de heces puede ser un indicativo de un sangrado más grave en el estómago o el esófago.

Cuando la sangre pasa por todo el intestino hasta el recto, puede dar a las heces una coloración negruzca o alquitranada. Los ácidos del estómago descomponen la sangre y la vuelven negra.

La gravedad del sangrado rectal se clasifica de la siguiente forma:

  • Gotas, manchas, rayas:sangre en el papel higiénico o algunas gotas en el inodoro; rayas o gotas de sangre en la superficie de las heces
  • Leve: más que unas gotas o rayas de sangre en las heces y el papel higiénico.
  • Moderado: defecar sangre líquida, encontrar pequeños coágulos, o incluso, expulsar sangre sin heces que, en cualquier caso, hacen que el agua del inodoro se tiña de rojo.
  • Grave: coágulos grandes, sangrado intermitente o constante.

¿Cómo solucionar el sangrado al defecar?

El sangrado al defecar es un síntoma de una determinada patología anal. Como has podido leer, según el color de la sangre podremos determinar el origen de la misma, así como la manera que tiene de presentarse, nos indicará el motivo por el que puede estar produciéndose.

En la mayoría de casos, para evitar el sangrado al defecar se debe llevar una vida saludable, incluyendo tanto la dieta, los hábitos de vida y la actividad física. Sin embargo, cuando el causante de la sangre en las heces es una patología más grave, es necesario intervenir con la cirugía. No obstante, será el médico quien determine la gravedad de la enfermedad, así como el tratamiento adecuado para ponerle solución.

Tratamiento para el sangrado al defecar

De forma más particular, a continuación encontrarás las posibles indicaciones que existen para las diferentes patologías mencionadas anteriormente:

Hemorroides

La mejor actuación para las hemorroides es la prevención, pero en caso de sufrirlas su solución dependerá del grado en que se padezcan.

A continuación veremos los tratamientos posibles:

Tratamiento conservador

Se aplica generalmente en los casos de padecer hemorroides en grado I y grado II, consiste en:

  • Dieta rica en fibra (rica en frutas y verduras), que facilita las deposiciones y disminuye la presión sobre las venas hemorroidales.
  • Ingesta de abundantes líquidos mejorando la fluidez de las heces.
  • Uso de toallitas húmedas para la limpieza después de defecar que disminuye el roce con las hemorroides.
  • Hacer baños de asiento en la ducha o en el bidet con agua templada, sobre todo después de la deposición.
  • Llevar una vida activa así se favorece el tránsito intestinal y la circulación sanguínea.
  • Ungüentos / Pomadas existentes en las farmacias que disminuyen el picor y la inflamación de las hemorroides.

Tratamiento quirúrgico

Cuando el dolor y el sangrado no se pueden paliar con el tratamiento conservador se debe recurrir al tratamiento quirúrgico. Esta es una operación sencilla y bastante habitual con resultados muy buenos.

La operación de hemorroides se lleva a cabo tras la consulta a un médico especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo y la aprobación del paciente.

La técnica quirúrgica vendrá determinada por el criterio del cirujano en cada caso. Esta intervención dura entre 90 o 120 minutos según el caso.

Según el tipo de técnica que se utilice, el paciente deberá permanecer una noche en el hospital o incluso puede ser dado de alta el mismo día.

En cualquier caso, la operación de hemorroides la recuperación total no excederá de los 10 - 15 días.

Si estás pensando en solucionar tu problema de hemorroides con el tratamiento quirúrgico, tienes que saber que Operarme.es te ofrece una consulta de valoración quirúrgica de manera gratuita con uno de nuestros especialistas.

Fisura anal

El tratamiento para reparar la fisura anal, dependerá de la causa que la haya provocado, es decir, de si se trata de una fisura anal primeria o secundaria.

Los tratamientos usados son:

Tratamiento conservador

Las fisuras anales más frecuentes en individuos sanos son las primarias, y para ellas se suele usar el tratamiento conservador. Consiste en minimizar los traumatismos en el canal anal lesionado por el paso de heces, siguiendo las indicaciones dadas por el médico como:

  • Dieta rica en fibra que fluidifica las heces mejorando su paso y disminuyendo el roce a su por el ano. De esta manera, tampoco roza la fisura y así esta se cierra por sí sola.
  • Baños de asiento con agua templada. Con esto se relaja la contracción del esfínter interno, evitando el estreñimiento que empeora la fisura.
  • Uso de pomadas que contienen antiinflamatorios y anestésicos locales, esto lubrica la fisura y disminuye los traumatismos.

Tratamiento quirúrgico: Esfinterotomía

Si el tratamiento conservador no se logra la mejoría deseada, la otra opción posible es la cirugía de fisura anal.

Esta operación trata de relajar la hipertonía de los esfínteres para que la fisura se recupere sola.

La intervención del tratamiento para la fisura anal dura de 15 a 20 minutos y la hospitalización suele ser de unas 24 horas.

Esta es una cirugía segura y eficaz. De hecho, tras su realización la recurrencia de las fisuras es baja.

Absceso anal

Los abscesos anales se producen por acumulo de pus en la zona del recto o el ano. Las glándulas encargadas de la lubricación del canal anal pueden obstruirse debido a un exceso de mucosidad en la zona, dando lugar a la acumulación de gérmenes en la misma, su infección y la posterior formación del absceso anal.

Para su tratamiento pocas veces es suficiente con la toma de antibióticos.

El tratamiento definitivo es la cirugía para conseguir el vaciado total de pus que hay en el absceso.

Detectar el absceso anal y vaciarlo, puede evitar la formación de fístulas anales, en el 50 % de los casos.

La cirugía consiste en abrir el absceso y drenar el pus que contiene. Se realiza bajo anestesia local y sedación consciente.

La cirugía habitualmente es ambulatoria, por lo que el paciente se va el mismo día a casa. Solo en caso de que el absceso sea muy profundo el paciente estará un poco más tiempo hospitalizado hasta que se elimine totalmente el pus.

Después de la operación se deben hacer baños de asiento con agua templada que reducen el dolor y la inflamación, facilitando el drenado del absceso.

Como te señalábamos, cuando el paciente tarda en someterse al tratamiento puede complicarse con la formación de una fístula.

Fístula anal

Una vez diagnosticada y estudiada la fístula y el trayecto fistuloso el médico especialista en cirugía general y coloproctología indicará el tratamiento a seguir.

Cirujano operando para el sangrado al defecar

El único tratamiento definitivo para la eliminación de las fístulas es la cirugía. Pero como en todas las operaciones quirúrgicas hay que asegurarse de que no hay infección, en caso de existir infección el paciente deberá recibir tratamiento antibiótico para eliminarla, antes de la intervención.

Los procesos quirúrgicos usados son:

  • Fistulotomía. Se realiza en las fístulas más simples, que suelen ser las más comunes. Consiste en cortar la piel y parte del músculo del esfínter consiguiendo un surco abierto, curando la fístula desde dentro hacia fuera.
  • Fistulectomía. Utilizada cuando las fístulas son más complejas. En estos casos a veces puede ser necesario restaurar los esfínteres. Esta intervención implica la resección total del trayecto fistuloso.
La operación de fístula anal dura entre 30 y 90 min., dependiendo del tipo de intervención.

Diverticulosis

La mayoría de las veces, la diverticulosis no presenta síntomas, pero en ocasiones se pueden sufrir cólicos en la parte inferior del abdomen.

Una vez diagnosticada por el médico se recomendará el tratamiento que puede seguirse en casa. En líneas generales consiste en reposo, dieta líquida unos días e ir aumentando su consistencia poco a poco, toma de analgésicos para calmar el dolor y antibióticos en caso de infección.

Una vez recuperado de la diverticulosis, es importante tener una dieta rica en fibras para no recaer en la enfermedad.

Cuando se complica por inflamación e infección de los divertículos los síntomas suelen ser más graves, se pueden manifestar con fiebre, náuseas o vómitos, gases, sensibilidad en el abdomen en la parte inferior izquierda. En algunos casos es necesaria la cirugía.

Enfermedad inflamatoria intestinal (EII)

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) una enfermedad crónica cuyos síntomas aparecen y desaparecen en el tiempo, y pueden ser leves o intensos. Esto sucede en los dos tipos más frecuentes: la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa.

El tratamiento tratará de suprimir la inflamación que causa los síntomas.

Según los síntomas y su intensidad el médico recomendará el tipo de medicación a seguir basada en antiinflamatorios, antibióticos, analgésicos, etc.

Lo más indicado para aliviar los síntomas es tener hábitos de vida saludable:

  • Limitar o evitar la cafeína, el alcohol, las bebidas carbonatadas
  • Hacer ejercicio regular
  • Evitar el estrés

Solo en casos graves se requiere hospitalización para la administración intravenosa de líquidos o cirugía.

Úlceras

La causa más común de las úlceras es la infección por la bacteria Helicobacter pylori y también el uso frecuente de aspirina e ibuprofeno.

  • El tratamiento se basa en la ingesta de medicamentos para disminuir los ácidos en el estómago o con antibióticos para eliminar el Helicobecter pylori.
  • Los antiácidos y la leche suelen aliviar los síntomas temporalmente.
El estrés y comidas con picante empeoran las úlceras.
  • Se debe evitar el alcohol y el tabaco.
  • Si no se realiza tratamiento la úlcera empeora.
  • Solo cuando la úlcera no sana con tratamiento se recurre a la cirugía.

Pólipos / Cáncer colorrectal

Otra de las causas del sangrado al defecar, son los pólipos colorrectales. Con estos, se ha de llevar un control exhaustivo ya que suponen un riesgo mayor de traducirse en otra enfermedad más grave, como es el cáncer de colon.

Los pólipos colorrectales se deben eliminar debido al riesgo de malignización.
  • Comúnmente los pólipos se eliminan en una colonoscopía.
  • Su riesgo de reaparición, hacen necesaria la realización colonoscopía de control repetidas a lo largo del tiempo.
  • Cuando los pólipos se vuelven cancerosos o son muy grandes el médico suele aconsejar una colectomía, que consiste en eliminar la zona del colon con pólipos.

Respecto a su tratamiento preventivo, para evitar la formación de pólipos se recomienda:

  • Dieta baja en grasas y rica en fruta, verduras
  • No fumar ni beber alcohol en exceso
  • Mantener peso corporal
  • Hacer ejercicio regular

Es posible que padezcas de sangrado al defecar por lo que, de ser así, te aconsejamos que dejes tu caso en manos de un buen especialista para que determine la gravedad de tu caso y te aconseje el tratamiento adecuado.

Ponte en contacto con nosotros en el 902 90 75 45 y nuestro Equipo de Atención al Paciente te informará de las consultas y los doctores disponibles en tu ciudad, para que puedas reservarla de manera inmediata.

También puedes dejarnos tus datos de contacto en el siguiente formulario web y un miembro de nuestro Equipo se pondrá en contacto contigo a la mayor brevedad posible.

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 7 de noviembre, 2016

Fecha de modificación: 10 de abril, 2019

Aviso médico: Los contenidos publicados en Operarme.es tienen como objetivo la divulgación, a un público general, de información médica de confianza y están revisados por profesionales sanitarios. En ningún caso, debe ser utilizada para realizar un diagnóstico, indicar un tratamiento o sustituir la opinión médica de un profesional en consulta presencial. Más información en los enlaces a continuación:

comments powered by Disqus

La publicación de comentarios a través de DISQUS es un servicio que gestiona Disqus Inc. sita en EEUU, por lo que con la aceptación de su Política de Privacidad y la publicación de comentarios, Usted consiente expresamente la transferencia internacional de datos a dicho país con las finalidades descritas por Disqus y al tratamiento de sus datos por esta entidad. Operarme.es se limitará a responder su comentario y no tratará los datos para ninguna otra finalidad ni los cederá a terceros.

Cirugía general Cirugía general
Hemorroides (extirpación)

Hemorroides (extirpación)

PRECIO CERRADO
(Todo incluido) 1.950 €
Financiación 
desde 95 €/mes
Solicitar Cita
Consulta gratuita, inmediata
y sin compromiso

Do you want to be assisted in english?

Hi, I’m Stéphanie, Patient Care assistant.

If you need to be assisted in english, you can contact us through the following ways:

Email: estefaniaperez@operarme.es

Calling +34 678 00 58 61

Or, if you prefer, you can write your name and telephone number, and we will call you back as soon as posible,

Thank you.