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Operación de histerectomía laparoscópica (extirpación de útero) Operación de histerectomía laparoscópica (extirpación de útero)

Operación de histerectomía laparoscópica (extirpación de útero)

Operación de histerectomía laparoscópica (extirpación de útero)

La operación de histerectomía laparoscópica para la extirpación del útero permite llevarlo a cabo sin dejar cicatrices visibles en la paciente. Con esta técnica se puede tratar tanto crecimientos malignos como benignos, siendo su principal ventaja la reducción de la estancia hospitalaria a tan sólo 2 días y la reducción de los días de postoperatorio. El abordaje de esta técnica quirúrgica se realiza a través de 3 pequeñas incisiones en el abdomen y en algunos casos, una incisión de apoyo en el fondo de la vagina.

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Técnica quirúrgica de mínima invasión para la extirpación del útero

Toda la información sobre la Operación de
histerectomía laparoscópica
(extirpación de útero)

La operación de histerectomía consiste en la extirpación del útero debido a enfermedades asociadas a éste. Estas patologías pueden ser de carácter maligno o benigno, siendo la técnica quirúrgica laparoscópica la menos invasiva. Esta intervención tiene varias ventajas respecto a su homónima convencional (la operación de histerectomía abdominal) como son la reducción de los tiempos de recuperación y del tiempo de hospitalización.

En este texto encontrarás todo lo que tienes que saber sobre la operación de histerectomía laparoscópica.


¿Qué es una histerectomía por laparoscópica?

La intervención quirúrgica que permite la extirpación parcial o total del útero y/o algunos de sus anejos o componentes de los órganos reproductores femeninos se denomina histerectomía. Dentro de la extirpación del útero existen varias posibilidades y clasificaciones ateniéndonos a la técnica de la intervención quirúrgica, a la porción del útero que se extrae y de algunos de sus componentes secundarios.

Los órganos que forman parte del aparato reproductor se pueden dividir en dos:

  • Órganos genitales internos: vagina, útero, trompas de Falopio y ovarios
  • Órganos genitales externos: monte de Venus, labos mayores, labios menores, clítoris, meato urinario, himen, horquilla vulvar y perineo.
Operación de histerectomía por laparoscopia (extirpación de útero)

El útero es un órgano en forma de pera, musculoso y de aproximadamente 8 cm de largo por 4 cm de ancho. Está compuesto estructuralmente por dos porciones que llamaremos cuello del útero o cérvix y cuerpo del útero. El cuello del útero se encuentra en la porción inferior del mismo y comunica el cuerpo del útero con la vagina. Esta porción del útero es más estrecha que el cuerpo y presenta forma de pequeño embudo.

El cuerpo del útero ocupa más de las 2/3 partes del tamaño del útero total y su composición se divide en una capa superficial de peritoneo (capa visceral de componente seroso que rodea el resto de vísceras abdominales), seguido de una capa de músculo liso o miometrio y terminando en su porción más interior de una capa mucosa denominada endometrio que es la que prolifera durante el desarrollo del ciclo menstrual y que permite que el cigoto formado por la unión de un óvulo y un espermatozoide, se asiente o anide en su superficie consintiendo el desarrollo del feto durante el embarazo.

Desde un punto de vista de posicionamiento o localización del útero en el interior del abdomen y de la cavidad pélvica, el útero se encuentra entre la vejiga, que está más cercana a la pared abdominal, y el recto, porción distal del intestino grueso que aboca en el ano. Esta localización entre estos dos componentes hace que la intervención quirúrgica que conocemos como histerectomía pueda presentar alteraciones y disfunciones urinarias y coloproctológicas durante el desarrollo de la operación.

Operación de histerectomía por laparoscopia (extirpación de útero)

Si clasificamos la intervención de extirpación del útero según la técnica realizada encontramos una tipología específica:

  • Histerectomía abdominal: extracción del útero y de sus anejos de forma completa o subtotal mediante una incisión de la pared abdominal que permitirá el acceso a la cavidad abdominal y la extracción del mismo.
  • Histerectomía vaginal: la extracción de forma completa del útero mediante el acceso a la cavidad pélvico a través de la cúpula o porción superior de la vagina.
  • Histerectomía laparoscópica.

En este texto vamos a hablar de la cirugía denominada histerectomía laparoscópica (extirpación de útero). El cirujano ginecólogo que realizó la primera intervención laparoscópica para la extirpación del útero fue Reich en 1989. Desde entonces se ha ido implantando de manera muy lenta en las posibilidades terapéuticas para la extracción del útero y/o sus anejos. La histerectomía por laparoscopia puede ser de varios tipos si tenemos en cuenta los diferentes objetivos de la misma y sus vías de abordaje:

  • Laparoscopia ginecológica diagnóstica con histerectomía vaginal: es una técnica que se beneficia del acceso a la cavidad abdominal y pelviana mediante la laparoscopia con el fin de averiguar si la paciente puede beneficiarse de la intervención por vía vaginal.
  • Histerectomía vaginal asistida por laparoscopia: en este tipo de intervención la operación se lleva a cabo en un 90% por la vía laparoscópica y se ayuda de una acceso al útero a través de una incisión en la cúpula de la vagina para la extirpación o ligadura de las arterias que irrigan al útero.
  • Histerectomía laparoscópica: se denomina de esta manera a la ligadura de las arterias uterinas mediante la técnica laparoscópica de manera que el resto de la intervención pueda realizarse por alguna de las otras dos vías o continuar mediante la técnica iniciada.
  • Histerectomía laparoscópica total: en la cual toda la intervención se realiza por la vía laparoscópica.
  • Histerectomía laparoscópica supracervical: intervención quirúrgica en la que se extirpa el cuerpo del útero manteniendo íntegra la porción más inferior que, tal y como hemos comentado con anterioridad, llamamos cuello del útero.

Razones para una histerectomía laparoscópica

La cirugía laparoscópica es una técnica que permite la visión de la cavidad abdomino-pélvica a través del laparoscopio, un instrumento que se introduce por una pequeña incisión y que consta de una fuente de luz transmitida por una fibra óptica, y una cámara que se conecta a un monitor de televisión. A través de otra serie de incisiones, los cirujanos introducen instrumentos quirúrgicos que permiten realizar todas las incisiones y operaciones necesarias para cada intervención.

La operación de histerectomía laparoscópica (extirpación de útero) requiere de tan sólo 2 días de estancia hospitalaria

Las mejoras que ofrece la técnica laparoscópica desde un punto de vista general respecto a los abordajes abdominales y vaginales, es el menor tiempo de hospitalización, el menor sangrado intraoperatorio, el menor dolor postoperatorio y una menor y mejor recuperación posterior.

El principal inconveniente a la hora de poder realizar este tipo de intervenciones es que la técnica necesaria para poder alcanzar un manejo que mejore las otras técnicas disponibles requiere de una gran curva de aprendizaje por parte del cirujano, es decir, la experiencia y calidad del especialista en ginecología debe ser amplia, sobre todo para evitar complicaciones en el aparato urinario y digestivo derivadas de un error médico.

En España solamente un 10% de las intervenciones para la extirpación del útero se realizan mediante una técnica 100% laparoscópica. El 60% de las histerectomías son por abordaje abdominal y alrededor del 20- 30% aproximadamente por vía vaginal, ya sea con ayuda laparoscópica o sin ella.

Operación de histerectomía por laparoscopia (extirpación de útero)

Las principales indicaciones para la realización de una histerectomía laparoscópica (extirpación de útero) suelen ser una patología de origen benigno como la miomatosis uterina en todas sus clasificaciones, endometriosis localizada, hemorragia uterina anormal, masas anexiales u ováricas benignas, dolor pélvico crónico en relación con adherencias postquirúrgicas previas, enfermedad inflamatoria pélvica, etc.

En los últimos años, la laparoscopia ginecológica está siendo considerado para cáncer de endometrio, de ovario y de cérvix estadio 1 así como cuando la histerectomía vaginal está contraindicada.

Operación de histerectomía por laparoscopia (extirpación de útero)

De todas ellas, la miomatosis uterina sintomática es la indicación más frecuente de histerectomía laparoscópica. La extracción del útero se realiza por vía vaginal, morcelándolo cuando es grande. El concepto morcelación se refiere a la técnica que usan en determinadas patologías los médicos especialistas en ginecología, consistente, hablando de forma general, en la partición de una masa intrabdominal mediante un instrumento con una cuchilla giratoria incorporada para poder ser extraída de forma más sencilla a través de una incisión más pequeña.

El tamaño y peso uterino son indicadores importantes de la factibilidad de la histerectomía laparoscópica. Siempre que sea posible, la vía debe ser vaginal, especialmente cuando es un útero pequeño y móvil. Se considera que el volumen correspondiente a una gestación de doce semanas debe ser el límite para una histerectomía vaginal; tamaños mayores deben ser realizados por laparoscopia o por vía abdominal, de acuerdo a la experiencia del ginecólogo.

La operación de histerectomía laparoscópica (extirpación de útero)

La utilización de la laparoscopia respecto a la técnica abierta o abdominal parece ofrecer suficiente evidencia para ser recomendada sobre todo en patología benigna y poco extensa. La tasa de complicaciones, control del dolor y tiempo de recuperación es favorable en el uso de la técnica laparoscópica con respecto a la cirugía tradicional abdominal. Sin embargo, en la mayoría de casos se recomienda la histerectomía vaginal como la principal técnica de referencia siempre que sea posible su abordaje. Esto dependerá de las características de la paciente, de su patología y de la opinión profesional del ginecólogo que llevará a cabo la intervención.

Operación de histerectomía por laparoscopia (extirpación de útero)

La histerectomía laparoscópica, a través de sus posibilidades antes relatadas, se considera una cirugía mayor aunque presente, respecto a las demás técnicas, una menor estancia hospitalaria, un mejor control del dolor y una menor tasa de complicaciones. La anestesia requerida suele ser anestesia general con el fin de poder facilitar el trabajo en el interior de la cavidad abdominal al cirujano y asegurar la correcta monitorización del estado de los pacientes segundo a segundo.

Para llevar a cabo de la forma más precisa y segura para la paciente la correcta indicación de la técnica quirúrgica es necesario que la paciente y el cirujano ginecólogo que le va a atender en la misma, tengan una entrevista clínica previa en la cual la paciente aporte todas las pruebas diagnósticas que se le han realizado hasta la fecha.

Operación de histerectomía por laparoscopia (extirpación de útero)

Asimismo, la realización de un estudio básico preoperatorio es necesario e imprescindible para poder elegir el tipo de anestesia y los fármacos que pueden o deben prescribirse para este fin. Las pruebas preoperatorias consisten en la realización de un electrocardiograma, una radiografía de tórax y un estudio sanguíneo básico en el que debe constar un hemograma y una coagulación no superior a dos meses de la intervención.

Consulta con el especialista en ginecología

La paciente antes de que llegue el día de la operación, debe de pasar una cita previa con el médico especialista en ginecología. En el transcurso de este acto médico, la paciente debe aportar, tal y como hemos dicho con anterioridad, todas las pruebas que le han sido realizadas durante el proceso médico que les ha llevado a su diagnóstico definitivo.

Solicitar consulta para la operación de histerectomía por laparoscopia (extirpación de útero)

Durante el desarrollo de la misma, el médico especialista en ginecología realizará una anamnesis de los procesos que acontecen al paciente, le preguntará sobre otras posibles enfermedades concomitantes y cual es el tratamiento que lleva a cabo, ya sea de curso crónico o agudo en el momento actual. Es posible que el ginecólogo que está al cargo de la cita médica pueda pedir una serie de pruebas complementarias si las que aporta la paciente no aclaran con la suficiente evidencia científica el diagnóstico inicial. En todo momento los pacientes pueden ponerse en contacto con el departamento de atención al paciente para solicitar un presupuesto de las mismas.

El médico especialista en ginecología le explicará al paciente como se realiza la histerectomía laparoscópica (extirpación del útero), cuáles son sus ventajas y como se producirá el normal desarrollo de la operación. También le explicará la posibilidad de tener que convertir el procedimiento laparoscópico en un procedimiento abierto habitual si el equipo médico observa alteraciones suficientes que recomiendan esta trasformación durante la intervención quirúrgica. Esto siempre se realiza por la seguridad de la paciente.

Es necesario e imprescindible que la paciente pregunte y aclare todas las dudas acerca de su patología, su tratamiento quirúrgico y los resultados a corto y largo plazo. Es este el momento en el cual la paciente debe esclarecer con el médico especialista todas sus inquietudes. De este modo, la paciente podrá tomar una decisión informada sobre si someterse a la intervención o no.

Si el diagnóstico inicial es confirmado por el ginecólogo y se acuerda la realización de una intervención quirúrgica para la resolución de la patología actual, se procederá al concierto de una cita para la intervención, para la realización de las pruebas preoperatorias y para la consulta con el anestesista y su equipo.

Preoperatorio para la histerectomía laparoscópica (extirpación del útero)

El preoperatorio de la histerectomía laparoscópica es un momento importante dentro del proceso de enfrentarse a una intervención quirúrgica. La paciente debe acudir al hospital la fecha en la cual se le ha asignado para la realización de las pruebas complementarias del preoperatorio.

Por un lado la realización de una analítica sanguínea completa, compuesta por un hemograma, una coagulación y una bioquímica. Con este tipo de prueba preoperatoria, el anestesista puede objetivar el número de plaquetas, si la paciente presenta un problema en la coagulación de la sangre, si existe o no anemia, si hay signos de infección y si los electrolitos sanguíneos como el sodio y el potasio se encuentran en una concentración adecuada en la sangre. Todos estos datos son importantes para asegurar que la técnica anestésica se va a realizar en las mejores condiciones clínicas para la paciente.

En segundo lugar, la realización de un electrocardiograma. El ECG (electrocardiograma) nos da información sobre el funcionamiento del corazón en cuanto a ritmo, alteraciones estructurales y conducción. Verificar la normalidad de la actividad cardiaca es fundamental para evitar sorpresas en el transcurso de la anestesia.

Por último la realización de una radiografía de tórax o de pecho. En esta prueba diagnóstica el anestesista puede observar si la paciente presenta alguna alteración ósea en el tórax o pecho, si la tráquea se encuentra correctamente alineada y para descartar cualquier otra alteración o signos incipientes de infección.

Anestesia en la histerectomía laparoscópica (extirpación del útero)

Tras la realización de las pruebas preoperatorias comentadas en el apartado anterior, se producirá ese mismo día u otro, según el consenso alcanzado entre la paciente y el anestesista, la consulta de anestesia antes de la intervención quirúrgica.

En la entrevista clínica realizada entre la paciente y el anestesista, se comentarán los resultados de las pruebas preoperatorias y la conveniencia o no de la histerectomía laparoscópica según los datos obtenidos en las mismas. Durante el desarrollo de esta entrevista, el médico anestesista preguntará al paciente sobre enfermedades presentes en el momento actual y su tratamiento, tanto de carácter crónico como de carácter agudo.

Es importante que la paciente resalte la presencia o no de alergias medicamentosas o de otro tipo. Explicar al médico anestesista la existencia de reacciones alérgicas tras la administración de determinados medicamentos puede ser fundamental a la hora de la elección de los fármacos anestésicos apropiados.

En el desarrollo de este acto médico, el médico anestesista explicará qué tipo de anestesia recibirá la paciente para que se pueda llevar a cabo el acto quirúrgico, sus ventajas respecto a otros tipos de anestesias y responderá a las dudas que puedan generarse en la paciente.

La operación de histerectomía laparoscópica (extirpación del útero)

La paciente acudirá al hospital de referencia el cual haya optado en su acceso a la cita el día y a la hora acordada con el cirujano para la intervención quirúrgica. Normalmente eso ocurrirá el día de antes de la intervención. En ese momento, se acercará al servicio de información de la clínica u hospital con toda la documentación necesaria para el ingreso.

En ese mismo instante se le asignará una habitación individual con 2 camas y se le acompañará hasta la misma a la espera de la intervención. Normalmente se le proporcionará la información de las actividades o medidas que debe realizar esa noche y los tiempos de ayuno previos a la intervención.

  • Habitualmente no debe ingerirse ni alimentos ni líquidos al menos 8 horas antes del momento de la operación con el fin de asegurar que el estómago permanezca vacío en el momento de la inducción de la anestesia.
  • En ocasiones y dependiendo del tipo de patología por la cual se procede a la intervención quirúrgica, es posible que los pacientes requieran una preparación intestinal previa y/o la colocación de un sondaje vesical intraoperatorio que puede mantenerse 24 o 48 horas después de la intervención.
  • Generalmente el uso de antibióticos de forma profiláctica el mismo día de la intervención o el día previo suele ser una norma general, aunque todo dependerá de la patología por la cual se realiza la operación. El uso de terapia antitrombótica con la administración de fármacos preventivos de trombosis es también una práctica aconsejable el mismo día de la operación o el día anterior.
  • Es posible que esa misma noche se le administren sustancia anticoagulantes en forma de pinchazo con una jeringa precargada en el abdomen, esta medidas antitrombóticas son muy habituales para prevenir la aparición de coágulos, sobre todo si se prevé una inmovilización en cama prolongada.
  • En ocasiones, es posible la administración de fármacos procinéticos intestinales que provoquen la limpieza del tubo digestivo en las horas previas a la intervención. Esta medida se utiliza como protección durante la intervención quirúrgica para prevenir movimientos intestinales y disminuir el tamaño del intestino delgado y grueso para minimizar daños a estos órganos. Este tipo de medidas no es obligatoria, dependerá del tipo de intervención a realizar.

Al día siguiente, por la mañana, según el horario previsto para el inicio de la intervención se procederá a conducir al paciente a la sala quirúrgica donde le esperan el anestesista, el cirujano ginecólogo y uno o dos componentes del equipo de enfermería. En ese momento se encontrará con el anestesista que le asistió en la consulta de preanestesia, el cual objetivará la normalidad de las constantes vitales de la paciente y procederá a canalizarle una vía venosa periférica a través de la cual se procederá a la administración de los fármacos anestésicos y a la dosis de antibiótico si fuera necesaria. A partir de ese momento el anestesista no se separará de la paciente durante toda la intervención asegurándose de la perfecta monitorización de las constantes vitales del mismo.

Cuando la paciente ha sido conducido al interior del área quirúrgica se procederá a la limpieza de la pared abdominal con sustancias antisépticas. Previamente se habrá introducido un catéter venoso periférico para la administración de fármacos por vía venosa periférica y se procederá, si fuera necesario, a la rasuración de ciertas partes del cuerpo.

Una vez la paciente se encuentra totalmente preparado para la intervención quirúrgica se procederá al inicio de la misma. De forma general podemos describir la técnica laparoscópica en los siguientes pasos:

  • Previo a la inducción anestésica, las pacientes deben ser colocadas en posición de decúbito supino (mirando hacia el techo), con las piernas abiertas flexionadas a nivel de la articulación de la rodilla, haciendo que la pared abdominal y la cadera permanezcan al mismo nivel. A continuación se procederá a la inducción anestésica, la monitorización de la paciente desde un punto de vista cardiológico, respiratorio y de conciencia y se procederá a la colocación de los paños estériles que permitirán al equipo de cirujanos ginecólogos actuar con la mayor asepsia posible.
  • Una vez preparado el campo operatorio, se cateteriza la vejiga con una sonda Foley y se coloca un manipulador intrauterino que permitirá la movilización del útero desde el exterior para poder ayudar al cirujano a la hora de extirparlo.
  • A continuación se procederá al inicio de la preparación del campo intrabdominal para poder incluir en la cavidad pélvica los instrumentos de la laparoscopia que permitirán la realización de la intervención quirúrgica. Para ello, se realizará una incisión en la pared abdominal con disección de las diferentes capas que la componen hasta la llegada al peritoneo. En ese momento se inserta uno de los trocares y se realiza la infiltración de aire en la cavidad abdominal, creándose una cavidad abdominal aumentada de tamaño en la que se ha generado un espacio virtual lleno de aire llamado neumoperitoneo. Posteriormente se harán dos incisiones más con el fin de poder incluir otros dos trocares con sus correspondientes instrumentos quirúrgicos que ayudarán y permitirán al cirujano ginecológico poder manipular con exactitud las vísceras abdominales.
  • Una vez creado el neumoperitoneo adecuado y después de realizar un detallado reconocimiento de los órganos abdominales,se colocará a la paciente en posición de Trendelemburg, es decir con la cabeza levemente descendida sobre el resto del cuerpo a aproximadamente 35º de la línea horizontal. Esta posición pretende facilitar el reconocimiento de los órganos pélvicos y la colocación de los mismos, consiguiendo una mejor visión de todos los componentes de la cavidad abdominal y pélvica.
  • El siguiente paso, con pequeñas variaciones de acuerdo a cada caso, es una técnica muy parecida a la histerectomía abdominal,aunque en vez de pinzar, cortar y ligar el útero se suele realizar mediante la coagulación de las estructuras de alrededor mediante la pinza bipolar que forma parte de los componentes de la técnica laparoscópica. De forma secuencial se suele proceder en el siguiente orden:
    1. Ligamentos redondos
    2. Apertura de peritoneo anterior y posterior
    3. Infundíbulos pélvicos
    4. Vasos uterinos.
  • Posteriormente, con un gancho cargado con capacidad de coagulación en otro de los componentes quirúrgicos laparoscópicos se seccionan o abren los fondos de saco por encima de los ligamentos uterosacros, conservando la fascia endocervical completa y permitiendo la liberación del útero prácticamente en su totalidad, es decir, se separa el útero de cualquier estructura cercana.
  • Después de este paso, viene el paso vaginal en el que se procede a la extracción del útero por la cúpula vaginal. En úteros mayores de 300 gramos o aquellos que su paso a través de la vagina es dificultoso, es posible que sea necesario la “morcelación” (término que hemos explicado con anterioridad) para facilitar su salida.
  • El cierre de la vagina se realiza con sutura generalmente de origen sintético de grosor amplio y suele realizarse por vía vaginal mediante una sutura continua y si es por vía laparoscópica mediante puntos separados o con sutura continua.
  • La revisión de hemostasia final, observando la cavidad abdominal y la presencia o no de sangrado una vez se han realizado todas las suturas es una de las ventajas de la técnica laparoscópica sobre la técnica por vía vaginal.

La operación de histerectomía laparoscópica tiene una duración aproximada de entre 60 y 80 minutos, dependiendo de las características de la paciente y de la patología asociada.

Postoperatorio de la histerectomía laparoscópica (extirpación del útero)

Detalles de la operación de histerectomía por laparoscopia

En el momento en el que el cirujano ginecólogo coloca la última sutura en la piel del abdomen tras la retirada de todo el material laparoscópico y el cierre de la cúpula vaginal es completado, se considera que la cirugía ha terminado y comienza el periodo en el que el anestesista procede al despertar de la paciente. No se abandona el quirófano hasta que la paciente recupera la conciencia y es capaz de moverse y hablar de forma espontánea. En ese momento se procede a derivar a la mujer, a la cual se le ha sometido a la intervención quirúrgica, a la sala de reanimación.

En esta sala de reanimación, la paciente se irá recuperando poco a poco del efecto de la anestesia y se empezará a administrar la medicación analgésica necesaria. Este periodo de tiempo en la sala de reanimación puede durar unas cuantas horas. En el momento en el que la paciente ya se encuentra totalmente recuperada de la anestesia y sus constantes vitales se reestablecen de forma espontánea es conducida a la habitación que se le había asignado.

Durante las primeras horas después de la intervención, la paciente mantendrá una dieta absoluta siendo nutrida e hidratada por medio de goteros a través de la vía periférica. Tras las primeras 6 horas se comenzará a progresar en la dieta comenzando a probar con una tolerancia a líquidos. Si la ingesta de líquidos es correcta, es posible que a partir de las primeras 12 horas se comience con una dieta semilíquida que progrese a otra dieta blanda hasta recuperar la función digestiva por completo en torno a 24-48 horas.

Operación de histerectomía por laparoscopia (extirpación de útero)

La sonda vesical que se le ha colocado en los minutos previos al comienzo de la intervención se suele mantener al menos 24 horas, retirándose en ese plazo a la espera de objetivar una micción espontánea.

La movilización precoz de las pacientes que se han sometido a una cirugía mayor como es la histerectomía laparoscópica (extirpación de útero) es muy importante para acelerar los plazos de recuperación y permitir instaurar el ritmo normal de actividades diarias en el menor plazo de tiempo posible. Generalmente y al haberse realizado una intervención mínimamente invasiva, es posible la movilización de la paciente dentro de las primeras 12 horas a partir de la intervención.

Al final de la intervención, aún en el quirófano, se coloca un apósito en el interior de la vagina para que ejerza un efecto de tapón en la sutura de cierre del cuello del útero. Este proceso es necesario para evitar un sangrado del cuello del útero que ha sido suturado tras la retirada del útero. En las siguientes 24 horas, si no se ha producido un sangrado vaginal, es posible retirar el taponamiento y sustituirlo por una compresa vaginal.

La paciente suele permanecer en el hospital entre 1 y 2 días después de la intervención, se considera apropiada la salida del hospital por parte de la paciente cuando se produce una dieta normal, una micción espontánea, no ha habido fiebre durante la estancia en planta, el dolor abdominal que puede quedar es controlado con analgésicos habituales y no se ha producido un sangrado vaginal. La recuperación total de la paciente tras la realización de una histerectomía laparoscópica suele ser completa entre 1 y 2 semanas después de la intervención, aunque es posible que la paciente pueda realizar actividades diarias que no requieran de un esfuerzo abdominal severo en unos 2 o 3 días posteriores a la misma.

Desde el momento que la paciente se da de alta del hospital, el tiempo que transcurre hasta la primera revisión suele ser de alrededor de 15 días, en ese periodo de tiempo, la paciente debe tener cuidado con la realización de esfuerzos abdominales intensos y debe tener una precaución especial en la cura de la incisión abdominal para evitar una infección de la herida quirúrgica o para detectarla si está empezando a suceder. Normalmente en la primera visita con el especialista se suele realizar una exploración ginecológica para verificar la sutura vaginal y las incisiones abdominales de la laparoscopia y se comienzan a retirar los puntos si el aspecto de la herida quirúrgica es el correcto. La siguiente revisión por parte del ginecólogo suele ser al mes de la operación.

Ventajas y complicaciones de la histerectomía laparoscópica (extirpación del útero)

La histerectomía laparoscópica permite una serie de ventajas evidentes, sobre todo si nos centramos en determinados aspectos de todo el proceso quirúrgico que comprende la extirpación del útero. Una intervención como la histerectomía laparoscópica permite una recuperación mucho más precoz sobre todo si la comparamos con la alternativa por vía abdominal, menor dolor en el postoperatorio y un resultado estético mucho más aceptado por parte de las mujeres que se han sometido a este tipo de intervención. El riesgo de sangrado dentro del propio acto quirúrgico también es considerablemente menor.

Si comparamos la histerectomía laparoscópica con la histerectomía por vía vaginal las diferencias no son tan abiertas como cuando se realizan comparándolas con la vía abierta. De todas ellas, el control hemorrágico intraoperatorio mediante la revisión del interior abdominal una vez realizada la extracción y la sutura de los órganos extirpados es la que destaca por encima de las demás. Generalmente el resultado estético es similar entre ambas y la duración del postoperatorio parecida. Las limitaciones del acceso por vía vaginal para la histerectomía total hacen que en ocasiones la vía laparoscópica sea la principal alternativa.

Operación de histerectomía por laparoscopia (extirpación de útero)

Las complicaciones más importantes que podemos encontrar en la intervención quirúrgica de extirpación del útero por medio de la cirugía laparoscópica viene relacionada, tal y como hemos comentado anteriormente, por la dificultad en la curva de aprendizaje por parte de los médicos especialistas en ginecología. Una vez superado ese principal obstáculo, la tasa de complicaciones se iguala a la vía vaginal, siendo menores ambas que la histerectomía abdominal. Las complicaciones urológicas e intestinales por el riesgo de dañar alguna de las estructuras que lo forman durante la intervención son las más frecuentemente encontradas en la mayoría de los estudios recientes de la comunidad científica. Estas complicaciones asociadas se minimizan cuando las pacientes que padecen de patologías ginecológicas susceptibles de necesitar intervención quirúrgica son individualizadas y ajustadas según sus características personales, su patología actual y a la comorbilidad asociada a su caso concreto y particular.

En algunas ocasiones se ha podido observar un leve aumento de la aparición de hernia incisionales en las incisiones abdominales realizadas para la introducción de las trocares laparoscópicos. Esto se debe al paso necesario de los mismos a través de la pared muscular del abdomen. Generalmente suelen minimizarse suturando esa capa muscular y la aponeurosis que la envuelve impidiendo la aparición de las mismas en el mismo acto quirúrgico al término de la operación o intervención quirúrgica.

Consecuencias de la histerectomía laparoscópica

La histerectomía, sea por el abordaje que sea, tiene una serie de consecuencias para la mujer que se ha sometido a este tipo de intervención quirúrgica.

La principal y más evidente de todas ellas es la imposibilidad de poder concebir descendencia. Por esta razón, es importante que las pacientes en edad fértil y el equipo médico ginecológico acuerden la necesidad de la intervención y estudian la posibilidad, si la hubiera, de otras medidas terapéuticas.

Si la extirpación del útero mediante la realización de una histerectomía en cualquiera de sus modalidades viene acompaña de la escisión de las trompas de Falopio y/o de los ovarios se creará una menopausia iatrogénica secundaria a la falta de los órganos encargados de secretar las hormonas sexuales. Hoy en día las diferentes terapias farmacológicas con sustitutos hormonales permiten a las mujeres a las cuales se les ha practicado una histerectomía radical/total más doble anexectomía afrontar y manejar todos los factores derivados de esa deprivación hormonal.

Operación de histerectomía por laparoscopia (extirpación de útero)

Si la histerectomía se ha realizado mediante el uso de técnicas laparoscópicas el cuidado de las incisiones tras la operación es rápida, mínima y, generalmente, de muy buena evolución ya que se han minimizado las incisiones en la pared abdominal. La sutura de la cúpula vaginal necesaria para certificar la completa extracción del útero no tiene importantes repercusiones a medio y largo plazo. Generalmente se recomienda el aplazamiento de las primeras relaciones sexuales en torno a las 8 semanas para evitar y promover la correcta cicatrización de la sutura. Posteriormente a esta fecha, la vida sexual de la mujer sometida a una histerectomía por vía vaginal suele ser completamente normal. El útero no interviene nunca en la vida sexual de la mujer por lo que su extirpación no debería afectar a ésta en ningún caso. Del mismo modo, en algunos casos la cirugía mejora la vida sexual de la mujer porque los miomas a veces causan relaciones sexuales dolorosas.

Precio de la operación de histerectomía laparoscópica (extirpación del útero)

El precio de la operación de histerectomía laparoscópica es cerrado y con todo incluido, es decir, los pacientes conocen el precio final de la intervención desde el primer momento en el que entran en la página web, sin cuotas y sin sorpresas finales. En lo que respecta al todo incluido, quiere decir que se incluye todo, desde el preoperatorio hasta las visitas postoperatorias, pasando por el alquiler del quirófano, habitación individual con cama de acompañante, honorarios del médico, anestesista y equipo de enfermería, material quirúrgico, medicación necesaria, etc. Todo incluido.

En Operarme.es podemos proporcionar un precio tan ajustado con todo incluido gracias a que realizamos numerosas operaciones a diario, siendo nosotros los prestadores del servicio y no unos simples intermediarios.