El hidrocele testicular

Publicado: 23 de julio, 2014
Actualizado: 14 de febrero, 2024
Escrito por Equipo de redacción de Operarme.es

¿Qué es un hidrocele testicular?

  • El hidrocele testicular se presenta aproximadamente en el 10% de los hombres españoles y su tratamiento definitivo es la cirugía.
  • Existen tres tipos de hidrocele según la razón de su aparición, el hidrocele testicular congénito, el hidrocele testicular adquirido y el idiopático.
  • Hay varios tipos de tratamientos para solucionar un hidrocele testicular, siendo la operación quirúrgica la más utilizada.

Un hidrocele testicular es una acumulación de líquido seroso, que proviene del propio testículo o del peritoneo, entre dos de las muchas capas de tejido que envuelven a los testículos. El hidrocele testicular es una de las patología benignas más prevalentes desde el punto de vista urológico del ser humano y su tratamiento definitivo es necesariamente el quirúrgico.

Desde el punto de vista anatómico el testículo está rodeado de una gran cantidad de capas distintas que lo envuelven y lo protegen. Una de las capas más importantes es la llamada túnica vaginalis. Ésta capa es el último tejido que envuelve al testículo como tal y está formado por dos estructuras distintas: capa parietal y la capa vaginal. Es entre estas dos subestructuras donde se produce la acumulación de líquido seroso que formará más adelante el hidrocele.

El hidrocele testicular se presenta en torno al 10% de la población masculina española siendo la principal intervención quirúrgica de cirugía mayor ambulatoria desde el punto de vista urológico.

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¿Qué tipos de hidrocele testicular podemos encontrar?

Hay muchas maneras de clasificar al hidrocele testicular dentro de los muchos subtipos que presenta. Una de las formas más esclarecedoras es la clasificación según su origen. Para poder entender mejor este tipo de categorización es necesario explicar antes de nada una serie de conceptos. El conducto peritoneovaginal es una comunicación entre la túnica vaginal y su capa vaginal y el peritoneo (capa de tejido seroso que recubre la cavidad abdominal por encima de las vísceras abdominales), en el momento de nacer este conducto permanece abierto y comunicando una parte del cuerpo intraabdominal con otra parte extraabdominal, esta comunicación debe cerrarse de forma habitual antes del primer año de vida.

Si la comunicación más cercana a la pared abdominal permanece abierta es posible la formación de hernias en ese punto (definimos hernia a aquella salida de material intraabdominal ya sea grasa o intestinal a través del conducto abierto) y si son los dos orificio los que se cierran al mismo tiempo es posible la formación de un quiste de cordón (entidad benigna aunque mucho menos prevalente que el hidrocele testicular).

Teniendo en cuenta esta premisa, el hidrocele testicular se pude denominar de 3 maneras distintas: hidrocele testicular congénito (cuando no se produce la obliteración del conducto peritoneovaginal se tratará de un hidrocele comunicante congénito), hidrocele testicular adquirido (en este caso de hidrocele testicular el conducto peritoneovaginal si se encuentra obliterado de forma correcta, en este tipo de hidrocele la alteración se produce por una disfunción en la secreción y reabsorción de líquido seroso genera del testículo de forma natural para el correcto funcionamiento de la túnica vaginal) e hidrocele testicular idiopático (es el hidrocele testicular en el que se desconoce el origen del mismo).

En todo caso, en el hidrocele testicular es, en muchas ocasiones, sumamente complicado hallar de forma absoluta el origen del mismo, en cualquier caso, es muy importante descartar una causa secundaria como desencadenante del mismo. Los procesos que suelen ser causa de hidrocele testicular pueden ser cáncer testicular (se calcula que en torno al 10% de los cánceres testiculares pueden debutar como hidrocele), torsión testicular, epididimitis, procesos infecciosos e inflamatorios, etc.

¿Cuál es la clínica habitual de un hidrocele testicular?

El hidrocele testicular suele ser una entidad benigna que no suele provocar mucha sintomatología, más allá de molestias por el aumento del tamaño del testículo en los casos más graves (generalmente suelen ser molestos más allá de los 300 ml de volumen y ser de características graves si son mayores de 500 ml). En ocasiones muy puntuales puede ser doloroso, sobre todo si el tamaño del testículo alcanza proporciones importantes. Suele tratarse de una masa blanda que en ocasiones puede estar lobulada, translúcida a un rayo de luz y no dolorosa a la palpación.

Generalmente los hidroceles se suele diagnosticar en la consulta del especialista en urología o en la consulta de atención primaria cuando el paciente acude porque ha notado el crecimiento de un testículo respecto al contralateral. Generalmente el diagnóstico de un hidrocele testicular suele bastar con una correcta anamnesis y una adecuada exploración física.

¿Cómo se diagnostica un hidrocele testicular?

Un hidrocele testicular se diagnostica a través de una exploración física completa. La forma de reconocer un hidrocele testicular suele ser fácil y rápida en aquellas personas con la adecuada formación para ello. Un hidrocele suele ser una colección de líquido que puede variar de tamaño y que agranda el tamaño del testículo afecto en relación con el testículo contrario. No es doloroso a la palpación y suele dejar pasar la luz cuando se le proyecta a través de él. En ocasiones, sobre todo si el hidrocele es crónico o si sospechamos que puede estar infectado es posible que la translucencia del hidrocele testicular no sea tan clara como lo habitual.

El diagnóstico de hidrocele, por tanto, suele ser claro. Sin embargo, averiguar su origen no suele ser tan sencillo. En ocasiones, el especialista tendrá que solicitar o realizar él mismo una ecografía testicular. En esa ecografía testicular podremos diferenciar claramente un varicocele de un hidrocele, un cáncer de testículo de un hidrocele e incluso una hernia escrotal de un hidrocele (generalmente durante la exploración física habitual el especialista ya ha descartado la presencia de una hernia escrotal pidiéndole al paciente que realice maniobras de Valsalva con las cuales la hernia escrotal se moviliza diferenciándose del hidrocele testicular).

¿Cuáles son las posibilidades terapéuticas para reparar un hidrocele testicular?

Para solucionar la presencia de un hidrocele testicular la urología moderna nos ofrece 3 posibilidades terapéuticas hablando desde un punto de vista general. Es posible solucionar parcialmente un hidrocele testicular mediante una punción aspiradora, mediante una esclerosis de las capas de la túnica vaginal y mediante una intervención quirúrgica.

La aspiración del líquido del hidrocele testicular mediante una punción aspirativa es una técnica sumamente sencilla y barata. Generalmente se reserva para aquellos tipos de pacientes que por sus características de morbimortalidad no son candidatos a ningún tipo de intervención quirúrgica por muy inocua y sencilla que ésta sea. Este tipo de opción no resuelve la patología del hidrocele testicular y la recidiva del hidorcele testicular es la tónica habitual asociada a este tipo de arma terapéutica. No obstante, y pese a su sencillez, no está exenta de complicaciones como las infecciones testiculares y la formación de hematomas escrotales.

La escleroterapia que no es más que la infiltración de sustancias que esclerosan o deforman las capas de la túnica vaginal, es una alternativa que durante muchos años se ha considerado inferior a la intervención quirúrgica pero que en los últimos tiempos ha ido creciendo en popularidad y eficacia con las nuevas sustancias que se utilizan. Este tipo de intervención basta con inyectar entre ambas capas, parietal y vaginal, de la túnica vaginal sustancias tales como el polidocanol o la etanolamina con el objetivo de deformar y agrandar esas capas para poder impedir la acumulación de líquido entre ellas.

El principal problema que se obtiene de esta técnica es que por lo general no basta con una sola instilación de estos agentes esclerosantes para ser efectivas, estableciéndose una relación proporcional entre el tamaño del hidrocele testicular y el número de inyecciones necesarias para que sea realmente efectivo.

La intervención quirúrgica sigue siendo al técnica elegida por su mejor efectividad y su menor tasa de complicaciones para la resolución del hidrocele testicular. Este tipo de técnica se engloba dentro del plan de Cirugía Mayor Ambulatoria del listado de intervenciones quirúrgicas de cualquier programa de Urología.

Este concepto engloba una serie de patologías que es posible que sean realizadas de forma ambulatoria gracias al desarrollo de técnicas anestésicas más eficaces y con menor duración y menor invasividad. De esta manera es posible que con tan solo una estancia de 4-5 horas en una sala de recuperación o de reanimación tras la intervención el paciente pueda ser dado de alta y continuar con el postoperatorio en su domicilio.

¿Cuál es la recuperación tras la intervención de un hidrocele testicular?

La recuperación inmediata tras la intervención de un hidrocele testicular es de pocas horas. Si toda la intervención ha ido de forma correcta es posible que le paciente pueda abandonar el hospital o la clínica tras 4 o 5 horas en una estancia en una sala de recuperación o reanimación.

Los cuidados de la incisión son mínimos donde destacan el mantener la herida seca y con curas diarias con soluciones desinfectantes. El uso de un suspensorio durante los primeros días hace que la cicatrización de los puntos de sutura sea más rápida y correcta.

La retirada de los puntos puede variar entre 10 y 15 días. La reintroducción a hábitos de vida habituales evitando los ejercicios bruscos es posible en 4-5 días.

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