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Fisuras anales: tipos, diagnóstico, síntomas y tratamiento

10-07-2014
Fisuras anales: tipos, diagnóstico, síntomas y tratamiento
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Las fisuras anales pueden ser de dos tipos, primarias o secundarias, y dependen de la causa que las provoca.

Los síntomas de las fisuras anales son muy característicos y dolorosos, mientras que su diagnóstico debe ser realizado por un especialista en una consulta.

Los tratamientos conservadores pueden funcionar en algunos casos, pero la tratamiento definitivo para las fisuras anales es la cirugía.

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¿Qué es una fisura anal?

Llamamos fisura anal al desgarro o rotura parcial de parte del tejido circundante al orificio externo del aparato digestivo que denominamos ano. El tejido que rodea al ano es un tejido mucoso, mucho más débil que la piel que lo rodea, es de color rojo o violáceo y es fácilmente quebradizo.

¿Dónde se localizan habitualmente las fisuras anales?

Las fisuras anales suelen aparecer en la parte posterior del ano tanto en hombres como en mujeres. Esto es debido a la naturaleza del tejido del que esta formado el ano, al canal anal y a la propia anatomía y fisiopatología de esta zona. Esta suele ser la zona que tiene que soportar una mayor presión durante la evacuación de las heces y la que soporta mayor tensión cuando alguno de los esfínteres que cierran y abren el canal anal se contraen y se relajan.

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¿Cuántos tipos de fisura anal existen?

Las fisuras anales se pueden clasificar de 2 formas distintas. Una de ellas es por la forma de aparición de la fisura anal, si la aparición de la misma es inferior a 6 semanas y nunca antes habíamos padecido de una fisura anal, al menos en los últimos 2 años, se considerará esta patología como aguda. Sin embargo, si padecemos habitualmente de fisuras anales siempre en la misma localización o ésta dura más de 6 semanas pese al tratamiento médico conservador, podemos hablar de fisuras anales crónicas.

Otra forma de clasificarlas es teniendo en cuenta el origen de las fisuras anales. Si el origen se debe a factores mecánicos o desconocemos su causa será una fisura anal primaria o idiopática; si, por el contrario, padecemos alguna enfermedad sistémica cuya consecuencia de la misma sea la aparición de las fisuras anales, entonces hablaremos de una fisura anal secundaria.

¿Cuál es el mecanismo de acción si padecemos una fisura anal primaria?

Generalmente, tal y como hemos comentado anteriormente, las fisuras anales primarias se producen en individuos sanos sin patología sistémicas importantes. En estos casos generalmente es un pequeño traumatismo o la conjunción de muchos de ellos los que acaban por dañar la mucosa anal y producir el desgarro. En un paciente que sufre de estreñimiento se produce un daño repetitivo en la mucosa anal que puede provocar este tipo de fisuras anales. Es posible que, en el caso contrario, un proceso de diarrea abundante y frecuente pueda provocar una quemadura química, por la frecuencia y contenido de las heces líquidas, que acabe causando un debilitamiento de la mucosa anal y en consecuencia, provocar este tipo de desgarro o rotura de la integridad de la misma.

Fisura anal, tipos, tipos, diagnóstico, síntomas y tratamiento

¿Cuál es el mecanismo de acción con el que se produce una fisura anal secundaria?

Cuando hablamos de fisuras anales secundarias hablamos de pacientes que padecen alguna enfermedad sistémica y que suelen afectar al aparato digestivo, más concretamente a la mucosa intestinal. En estas enfermedades suele ser frecuente la aparición de fisuras anales (normalmente tendrán un carácter crónico ya que el origen de las mismas no es un proceso concreto sino una enfermedad sistémica crónica que actuará en forma de brotes). Las enfermedades de este tipo más importantes suelen ser las Enfermedades Inflamatorias Intestinales, como la enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa, la tuberculosis intestinal, enfermedades de transmisión sexual como la sífilis, etc.

¿Cuál es la clínica que suelen padecer los pacientes que presentan fisuras anales?

Los síntomas más frecuentes que suelen padecer todos los pacientes que padecen de fisuras anales, ya sean crónicas o agudas, son el dolor, la contractura del esfínter y el sangrado anorrectal.

El dolor es muy característico, se suele iniciar con el principio de la defecación y se produce al estirar las fibras que rodean la fisura anal mientras transitan las heces por el canal anal. Es de características lancinantes, es decir, los pacientes notan como si les cortasen con un cuchillo. El dolor suele durar unos minutos y transformarse posteriormente en una sensación de calor o quemazón en la misma zona de la fisura anal.

Proctólogo en cirugía de fisura anal

La contractura del esfínter se manifiesta durante todo el día y es la sensación de peso o molestia que tienen todos los pacientes que padecen de fisuras anales agudas o crónicas. Esta contractura es origen y destino de la cronicidad de las fisuras anales. Como consecuencia del dolor el esfínter se contrae para impedir la defecación ya que suele ser ésta el origen del dolor, el resultado será que el paciente presenta estreñimiento endureciendo con ello las heces y empeorando de manera clara la clínica de la fisura anal en un círculo crónico que perpetúa la patología.

El sangrado anorrectal se produce por la fricción de una mucosa anal ulcerada y rota con el paso del contenido intestinal durante la defecación. Generalmente es de poca cantidad y de color rojo intenso, dato que permite diferenciar, entre otros signos, un sangrado reciente o bajo de un sangrado más crónico y de origen intestinal más alto.

¿Cómo se diagnostica una fisura anal?

El principal síntoma que se debe tener en cuenta para sospechar una fisura anal y que sirve para diferenciar a las fisuras de otros procesos patológicos que se producen en el marco de la porción intestinal más distal, es el dolor. La presencia de dolor tan agudo y de características tan específicas tal y como hemos descrito anteriormente, suele ser característico de las fisuras anales.

El siguiente paso tras sospechar la presencia de fisuras anales es la inspección. En esta travesía, el paciente debe colocarse en posición genupectoral preferentemente o bien de lado izquierdo y en posición fetal en la camilla del especialista o médico de cabecera que le vaya a inspeccionar. El médico, únicamente debe separar cada glúteo para poder ver la fisura anal en la porción posterior del ano, localización, tal y como hemos dicho anteriormente, más frecuente. En un 90% de los casos únicamente con la inspección es posible diagnosticar una fisura anal aunque será necesaria la palpación mediante un tacto rectal para asegurarse que la fisura no continúe hacia el interior y poder diferenciar claramente su trayecto dentro del glúteo y del canal anal.

Paciente con fisura anal

En otras ocasiones y si el tratamiento médico no ha resultado satisfactorio, tal y como vamos a comentar en el apartado siguiente, puede ser necesario plantearse la resolución completa de las fisuras anales mediante la realización de una esfinterotomía del esfínter interno. En ese caso puede ser necesario asegurarse de que dicho esfínter está efectivamente contraído. Para ello será necesario la realización de una manometría (técnica con la que medimos la contracción del esfínter interno) o la realización de una ecografía anal para delimitar con mayor exactitud la intervención quirúrgica.

¿Cuál es el tratamiento médico habitual o de base de una fisura anal?

En la mayoría de los casos las fisuras anales son primarias y en pacientes sanos, mayoritariamente agudas (< semanas) y suelen funcionar muy bien con tratamiento médico conservador. Este se basa en la idea de minimizar los traumatismos sobre la fisura anal y disminuir la contracción del esfínter interno del ano.

Para ello y como principal arma terapéutica, es muy importante empezar una dieta muy rica en fibra. El objetivo de esta dieta rica en fibra es el de fragmentar las heces de manera que se vuelvan más finas y pequeñas y minimizar el traumatismo de las mismas sobre la fisura ya abierta y la mucosa circundante.

Los baños de asiento con agua templada son otra recomendación obligatoria como primer paso en el tratamiento médico conservador. Con esta medida intentamos relajar la contracción del esfínter interno que se produce en todas las fisuras anales.

Como tercera indicación terapéutica tenemos la aplicación de pomadas con anestésico. Estas pomadas suelen ser ricas en anestésicos locales y fármacos antiinflamatorios (como por ejemplo hidrocortisona). El objetivo es lubricar la herida o desgarro propio de la fisura anal para protegerla de nuevas agresiones traumáticas y disminuir la inflamación asociada a este tipo de patología.

Tratamiento quirúrgico de fisura anal

¿Si el tratamiento médico inicial no funciona que otras alternativas hay para la resolución de las fisuras anales?

La siguiente alternativa real previa a la intervención quirúrgica es la administración de toxina botulínica en el esfínter interno para conseguir por medio de esta sustancia una relajación del mismo y, por consiguiente, una mejoría del cuadro de dolor que impida el estreñimiento y que mejore el pronóstico de la enfermedad.

Esto se consigue con la administración de anestésico local mediante una infiltración que permita la exploración anal y la inserción de un dilatador anal que permita la visualización de la mucosa interna del canal anal para poder dirigir la inyección de la toxina botulínica en el lugar preciso. Generalmente este tipo de intervención suele empezar a hacer efecto en unas 4-8 semanas y suele durar unos 6-7 meses tiempo en el cual hemos debido de resolver la fisura anal.

¿Cuándo se debe operar a un paciente con una fisura anal?

Todo paciente con una fisura anal aguda o crónica, primaria o secundaria que no responda a tratamiento médico o que no consiga resolverse por completo debe ser intervenida para asegurarse de una correcta y completa resolución.

La técnica que se suele usar normalmente es la esfinterotomía lateral interna. En esta técnica el cirujano que suele intervenir quirúrgicamente a los pacientes debe cortar parcial o totalmente el esfínter anal interno del midmo lado de la fisura. En esta técnica hay diversos medios de acceder al esfínter aunque globalmente se suele hacer bajo anestesia local o regional a través del canal anal en el interior de un quirófano. La operación dura unos pocos minutos, en torno a 30-45 minutos, y el paciente suele irse a casa tras la misma. El dolor desaparece poco a poco consiguiendo en un 90% de los casos la desaparición total del dolor en torno a 2 semanas.

¿Qué complicaciones derivan de la intervención quirúrgica de una fisura anal?

Tras la intervención de una fisura anal se suelen dar pocas complicaciones (menos de un 10% de los casos) entre ellas las más frecuentes son infección de la herida quirúrgica, sangrado de la misma, aparición de abscesos o incontinencia fecal (urgencia e incapacidad de contener durante mucho tiempo la defecación) en este último caso en menos de un 1% de los casos.

La resolución de las fisuras anales mediante intervención quirúrgica suele ser definitivo con una tasa de recidiva o de volver a padecer la misma fisura menor a un 5% de los casos. La pericia y experiencia del cirujano que realiza la intervención es un factor fundamental para minimizar la presencia de estas complicaciones.

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Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 10-07-2014

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