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Fisuras anales: tipos, diagnóstico, síntomas y tratamiento

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05-04-2019
Fisuras anales: tipos, diagnóstico, síntomas y tratamiento
  • Publicado: | Actualizado:
  • Escrito por Equipo de redacción de Operarme.es
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Las fisuras anales pueden ser de dos tipos, primarias o secundarias, dependiendo de la causa que las provoca.

Los síntomas de las fisuras anales son muy característicos y dolorosos, mientras que su diagnóstico debe ser realizado por un especialista en una consulta.

Los tratamientos conservadores pueden funcionar en algunos casos, pero en otros, el tratamiento definitivo es la cirugía.

¿Qué es una fisura anal?

Llamamos fisura anal al desgarro o rotura parcial de parte del tejido circundante al orificio externo del aparato digestivo denominado ano. El tejido que rodea al ano es un tejido mucoso, mucho más débil que la piel que lo rodea, es de color rojo o violáceo y es fácilmente quebradizo.

La fisura anal aparece en la parte posterior del ano debido a que el tejido que la forma es más débil, que la piel que lo envuelve, y fácilmente rompible.

Las fisuras anales suelen aparecer en la parte posterior del ano tanto en hombres como en mujeres. Esto es debido a la naturaleza del tejido del que está formado el ano, al canal anal y a la propia anatomía y fisiopatología de esta zona. Esta suele ser la zona que tiene que soportar una mayor presión durante la evacuación de las heces y la que soporta mayor tensión cuando alguno de los esfínteres que cierran y abren el canal anal se contra o se relajan.

Operación de fisura anal con Operarme.es

Para que puedas comprender mejor este daño del tejido, la fisura anal, a continuación te explicamos los diferentes tipos de fisura que existen y sus características.

Tipos de fisura anal

Las fisuras anales se pueden clasificar de dos formas distintas. Por un lado, teniendo en cuenta su tiempo de evolución:

  • Fisura anal aguda, si la aparición de la misma es inferior a 6 semanas y nunca antes habíamos padecido de una fisura anal, al menos en los últimos 2 años.
  • Fisura anal crónica, si padecemos habitualmente de fisuras anales siempre en la misma localización o ésta dura más de 6 semanas pese al tratamiento médico conservador.
Las fisuras anales pueden diferenciarse teniendo en cuenta su causa y su tiempo de evolución.

Otra forma de clasificarlas es teniendo en cuenta el origen de las fisuras anales. Si el origen se debe a factores mecánicos o desconocemos su causa será una fisura anal primaria o idiopática; si, por el contrario, padecemos alguna enfermedad sistémica cuya consecuencia de la misma sea la aparición de las fisuras anales, entonces hablaremos de una fisura anal secundaria.

Fisura anal primaria

Generalmente, tal y como hemos comentado anteriormente, las fisuras anales primarias se producen en individuos sanos sin patología sistémicas importantes. En estos casos generalmente es un pequeño traumatismo o la conjunción de muchos de ellos los que acaban por dañar la mucosa anal y producir el desgarro. En un paciente que sufre de estreñimiento se produce un daño repetitivo en la mucosa anal que puede provocar este tipo de fisuras anales.

Es posible que, en el caso contrario, un proceso de diarrea abundante y frecuente pueda provocar una quemadura química, por la frecuencia y contenido de las heces líquidas, que acabe causando un debilitamiento de la mucosa anal y en consecuencia, provocar este tipo de desgarro o rotura de la integridad de la misma.

Operación de fisura anal con Operarme.es

Fisura anal secundaria

Cuando hablamos de fisuras anales secundarias hablamos de pacientes que padecen alguna enfermedad sistémica y que suelen afectar al aparato digestivo, más concretamente a la mucosa intestinal.

En estas enfermedades suele ser frecuente la aparición de fisuras anales (normalmente tendrán un carácter crónico ya que el origen de las mismas no es un proceso concreto sino una enfermedad sistémica crónica que actuará en forma de brotes). Las enfermedades de este tipo más importantes suelen ser las Enfermedades Inflamatorias Intestinales, como:

  • Enfermedad de Crohn
  • Colitis Ulcerosa
  • Tuberculosis intestinal
  • Enfermedades de transmisión sexual como la sífilis, etc.

Bien, ahora que sabemos qué es un fisura anal y diferenciar sus tipos ¿Cómo podemos detectar que padecemos esta afección? Te invitamos a continuar leyendo para conocer los síntomas propios de este problema.

Síntomas de las fisuras anales

Los síntomas más frecuentes que suelen padecer todos los pacientes que sufren de fisuras anales, ya sean crónicas o agudas, son el dolor, la contractura del esfínter y el sangrado anorrectal.

  • El dolor es muy característico, se suele iniciar con el principio de la defecación y se produce al estirar las fibras que rodean la fisura anal mientras transitan las heces por el canal anal. Es de características lancinantes, es decir, los pacientes notan como si les cortasen con un cuchillo. El dolor suele durar unos minutos y transformarse posteriormente en una sensación de calor o quemazón en la misma zona de la fisura anal.
  • La contractura del esfínter se manifiesta durante todo el día y es la sensación de peso o molestia que tienen todos los pacientes que padecen de fisuras anales agudas o crónicas. Esta contractura es origen y destino de la cronicidad de las fisuras anales. Como consecuencia del dolor el esfínter se contrae para impedir la defecación ya que suele ser ésta el origen del dolor, el resultado será que el paciente presenta estreñimiento endureciendo con ello las heces y empeorando de manera clara la clínica de la fisura anal en un círculo crónico que perpetúa la patología.
  • El sangrado anorrectal se produce por la fricción de una mucosa anal ulcerada y rota con el paso del contenido intestinal durante la defecación. Generalmente es de poca cantidad y de color rojo intenso, dato que permite diferenciar, entre otros signos, un sangrado reciente o bajo de un sangrado más crónico y de origen intestinal más alto.
Los síntomas de una fisura anal se caracterizan por ser incomodos y molestos que se agravan con el tiempo.

Tal y como veníamos diciendo, la sintomatología de una fisura anal es notablemente molesta y suele agravarse con el paso del tiempo, más si no acudes al especialista, por ello si alguno de estos signos te resulta familiar, lo más recomendable es que consultes con tu médico de cabecera o bien, un especialista para poder acabar con el problema y sus síntomas cuanto antes.

A continuación, te explicamos cómo se realiza el diagnóstico de una fisura anal y cuáles son sus tratamientos para solucionarla.

¿Cómo se diagnostica una fisura anal?

El principal síntoma que se debe tener en cuenta para sospechar una fisura anal y que sirve para diferenciar a las fisuras de otros procesos patológicos que se producen en el marco de la porción intestinal más distal, es el dolor. La presencia de dolor tan agudo y de características tan específicas tal y como hemos descrito anteriormente, suele ser característico de las fisuras anales.

Operación de fisura anal con Operarme.es

El siguiente paso tras sospechar la presencia de fisuras anales es la inspección. Esta fase se realiza de la siguiente forma:

  1. En primer lugar, el paciente debe colocarse en posición genupectoral preferentemente o bien de lado izquierdo y en posición fetal en la camilla del especialista o médico de cabecera que le vaya a inspeccionar.
  2. A continuación, el médico, únicamente debe separar cada glúteo para poder ver la fisura anal en la porción posterior del ano, localización, tal y como hemos dicho anteriormente, más frecuente.
  3. Seguidamente, el especialista realizará un tacto rectal para asegurarse que la fisura no continúe hacia el interior y poder diferenciar claramente su trayecto dentro del glúteo y del canal anal.
En un 90% de los casos únicamente con la inspección es posible diagnosticar una fisura anal aunque será necesaria la palpación mediante un tacto rectal.

En otras ocasiones y si el tratamiento médico no ha resultado satisfactorio, tal y como vamos a comentar en el apartado siguiente, puede ser necesario plantearse la resolución completa de las fisuras anales mediante la realización de una esfinterotomía del esfínter interno.

Si se da el caso anteriormente comentado,  puede ser necesario asegurarse de que dicho esfínter está efectivamente contraído. Para ello será necesario la realización de una manometría (técnica con la que medimos la contracción del esfínter interno) o la realización de una ecografía anal para delimitar con mayor exactitud la intervención quirúrgica.

Tratamiento médico habitual o de base de una fisura anal

Las fisuras anales en una gran mayoría, son procesos primarios y agudos en pacientes sanos, que evolucionan  bien con el tratamiento médico conservador.  Este se basa en la idea de minimizar los traumatismos sobre la fisura anal y disminuir la contracción del esfínter interno del ano.

Tras el diagnóstico de una fisura anal primaria y aguda, en primer lugar, se recure el tratamiento médico no quirúrgico.

Para ello y como principal arma terapéutica, es muy importante seguir las siguientes pautas:

  • Dieta: empezar una dieta muy rica en fibra para disminuir el estreñimiento. El objetivo de esta dieta rica en fibra es el de fragmentar las heces de manera que se vuelvan más finas y pequeñas y minimizar el traumatismo de las mismas sobre la fisura ya abierta y la mucosa circundante.
  • Baños de asiento: con agua templada son otra recomendación obligatoria como primer paso en el tratamiento médico conservador. Con esta medida intentamos relajar la contracción del esfínter interno que se produce en todas las fisuras anales.
  • Fármacos: La aplicación de ungüentos de óxido de cinc protectores o de supositorios blandos (p. ej., glicerina) que lubrican la parte inferior del recto y ablandan las heces ayuda a la curación;  la aplicación de pomadas con anestésico. Estas pomadas suelen ser ricas en anestésicos locales y fármacos antiinflamatorios (como por ejemplo hidrocortisona). El objetivo es disminuir el dolor y reducir  la inflamación asociada a este tipo de patología.

Si este tratamiento no resulta efectivo o los síntomas de la fisura continúan agravándose, tu médico te recomendará el tratamiento no quirúrgico de fisura anal, te explicamos detalladamente en el siguiente punto.

¿Si el tratamiento médico inicial no funciona que otras alternativas hay para la resolución de las fisuras anales?

La siguiente alternativa real previa a la intervención quirúrgica es la administración de toxina botulínica en el esfínter interno para conseguir por medio de esta sustancia una relajación del mismo y, por consiguiente, una mejoría del cuadro de dolor que impida el estreñimiento y que mejore el pronóstico de la enfermedad.

El tratamiento con fármacos consta de pomadas anestésicas y fármacos antiinflamatorios.

Esto se consigue con la administración de anestésico local mediante una infiltración que permita la exploración anal y la inserción de un dilatador anal que permita la visualización de la mucosa interna del canal anal para poder dirigir la inyección de la toxina botulínica en el lugar preciso.

En cuanto al tiempo que se tarda en aparecer los resultados de mejora, generalmente, este tipo de intervención suele empezar a hacer efecto en unas 4 - 8 semanas y suele durar unos 6 - 7 meses, tiempo en el cual hemos debido de resolver la fisura anal.

¿Cuándo se debe operar a un paciente con una fisura anal?

Todo paciente con una fisura anal aguda o crónica, primaria o secundaria que no responda a tratamiento médico o que no consiga resolverse por completo debe ser intervenido para asegurarse de una correcta y completa resolución.

Operación de fisura anal con Operarme.es

La técnica quirúrgica se denomina esfinterotomía lateral interna. Esta intervención, consta de los siguientes pasos:

  • En el quirófano te aplicarán una anestesia raquídea y sedación.
  • Tras hacer efecto la anestesia, el cirujano dilatará el ano haciendo uso de un separador anal bivalvo, lo que permitirá observar la fisura desde el exterior.
  • A continuación, tras localizar el surco que divide la porción interna y externa del esfínter, realizará una incisión en la zona lateral interna de poco más de 2 - 4 mm con un bisturí o bisturí eléctrico.
  • El procedimiento finalizará aplicando puntos de sutura sobre la incisión realizada.

La operación dura unos pocos minutos, en torno a 30 - 45 minutos, y el paciente suele irse a casa tras la misma.

El dolor desaparece poco a poco consiguiendo en un 90% de los casos la desaparición total del dolor en torno a 2 semanas.

¿Qué complicaciones derivan de la intervención quirúrgica de una fisura anal?

Tras la intervención de una fisura anal se suelen dar pocas complicaciones (menos de un 10% de los casos) entre ellas las más frecuentes son infección de la herida quirúrgica, sangrado de la misma, aparición de abscesos o incontinencia fecal (urgencia e incapacidad de contener durante mucho tiempo la defecación) en este último caso en menos de un 1% de los casos.

La resolución de las fisuras anales mediante intervención quirúrgica suele ser definitiva con una tasa de recidiva o de volver a padecer la misma fisura menor a un 5% de los casos. La pericia y experiencia del cirujano que realiza la intervención es un factor fundamental para minimizar la presencia de estas complicaciones.

Solicitar consulta de valoración quirúrgica para la operación de fisura anal

Si presentas problemas propios de una fisura anal y buscas solucionarlos cuanto antes, puedes contactar con el departamentos de atención al paciente de Operarme.es para concretar una cita con nuestros especialistas en Cirugía General y del Aparato Digestivo de tu ciudad llamando al 902 90 75 45 o rellenando el formulario de contacto para que nosotros nos pongamos en contacto contigo. También puedes solicitar la cita a través de nuestra página web en sencillos pasos clicando en la siguiente imagen:

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 10 de julio, 2014

Fecha de modificación: 5 de abril, 2019

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