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Fistula perianal, síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento

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15-01-2019
Fistula perianal, síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento
  • Publicado: | Actualizado:
  • Escrito por Equipo de redacción de Operarme.es
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La fístula perianal consiste en la comunicación entre el canal anal con la piel perineal a la salida del ano.

La fístula perianal requiere un tratamiento quirúrgico para eliminarla de forma definitiva: fistulotomía o fistulectomía.

La duración de la recuperación tras una fístula perianal dependerá directamente de la situación que presente el paciente y de la técnica quirúrgica que se utilice.

¿Qué es una fístula perianal?

Antes de explicar qué es una fístula perianal, es importante aclarar lo que es una fístula. Se trata de una conexión anormal que se produce entre dos partes del cuerpo. Así pues, puede desarrollarse entre dos órganos, entre el intestino y otra estructura, entre dos vasos sanguíneos, etc.

Una fístula perianal es la conexión entre un orificio externo, en la piel del ano, y un orificio interno, dentro del ano o recto.

La fístula anal es un conducto en forma de tubo debajo de la piel que rodea el ano. Los orificios externo e interno a los que hacíamos referencia, tienen una comunicación entre sí. Esta comunicación se denomina trayecto fistuloso y tiene su origen en unas glándulas del interior del canal anal cuya función es la de lubricarlo para permitir la salida de las heces de forma fluida.

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Este trayecto fistuloso atraviesa los músculos o esfínteres del ano (los esfínteres del ano son unos músculos de actuación involuntaria que permiten a las personas controlar la apertura y el cierre  del ano) hasta un orificio externo en la piel, habitualmente en la piel cercana al ano como hemos comentado, produciéndose la secreción de pus e incluso materia fecal a través de él.

La incidencia de la fístula perianal es más frecuente en hombres que en mujeres y suele producirse entre los 30 y los 50 años.

Normalmente, la enfermedad se presenta en adultos, aunque también es común en niños que tienen asociadas enfermedades inflamatorias intestinales como la enfermedad de Crohn.

Respecto a los síntomas, estos pueden no manifestarse si la fístula se encuentra en alguna zona alejada del ano, o bien, presentarse con un dolor muy fuerte e intenso. A continuación podrás leer todo acerca de los síntomas de la fístula perianal.

Síntomas de una fístula perianal

Los síntomas de una fístula perianal son el dolor en la zona perianal y la secreción de pus o algún tipo de drenaje maloliente. El paciente que acude a consulta suele presentar los síntomas típicos de la fístula perianal durante un largo periodo de tiempo pero no ha visitado antes al doctor por vergüenza, o bien, porque los síntomas se presentan de manera intermitente.

La intensidad del dolor que produce la fístula perianal puede acentuarse al defecar, al sentarse, al toser o estornudar, etc.

Es posible que una fístula perianal no presente síntomas y por lo tanto no se detecte, sobre todo si se encuentra en la parte interior del ano. Asimismo, cuando el paciente presente síntomas, lo más probable es que lo haga de la siguiente manera:

  • Dolor en la zona donde se encuentra el trayecto fistuloso durante la defecación.
  • Irritación anal, por donde se encuentra la salida de la fístula perianal.
  • Supuración continua o de forma intermitente, llegando a manchar la ropa interior del paciente con frecuencia.
  • Picores y escozor en la zona del ano donde se encuentra la fístula.
  • En el caso de que exista infección es posible que aparezca fiebre.

¿Por qué se producen las fístulas perianales?

Una fístula perianal puede desarrollarse debido a una lesión durante una cirugía, una infección o inflamación en la zona, sin embargo, la causa más común es la obstrucción de una glándula.

Las glándulas encargadas de la lubricación del canal anal pueden obstruirse debido a un exceso de mucosidad en la zona, propiciando la acumulación de gérmenes en la misma, su infección y la posterior formación de un absceso anal con pus.

La infección provocada por la acumulación de mucosa es la causa más común de una fístula perianal en el 80 % - 90 % de los casos.

Estos abscesos pueden drenarse espontáneamente o ser tratados quirúrgicamente para su vaciado y limpiado. La detección y drenaje de estos abscesos permitiría evitar hasta la mitad de los casos de fístula anal. En cualquier caso, el trayecto fistuloso formado debido al absceso puede continuar aumentando hasta, como ya se ha dicho, atravesar el músculo o los esfínteres y alcanzar el exterior u otro punto de salida como la vagina.

Si bien la mayoría de las fistulas son resultado de un absceso anal, a las cuáles llamamos fistulas primarias y que representan el 90% de todas las fistulas perianales, existen otras (alrededor de un 10 %) que son causadas por otros procesos como la enfermedad de Crohn, enfermedades de transmisión sexual, sexo anal, trauma, tuberculosis, cáncer, diabetes, un sistema inmunitario debilitado, enfermedades hematológicas o divertículos.

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son factores de riesgo que predisponen a la aparición de una fístula perianal.

Como has podido leer en el primer párrafo, la enfermedad de Crohn es una enfermedad intestinal inflamatoria que puede afectar a otras zonas como la boca o el ano.

Además de esto, existen otras circunstancias de salud y situaciones que pueden favorecer la aparición de la fístula perianal:

  • Diabetes
  • Infecciones
  • Sexo anal o algunos traumatismos en la zona
  • Cáncer anorrectal
  • Un sistema inmunitario debilitado
  • Radioterapia. Consecuencia de la radiación para tumores prostáticos, pélvicos o rectales, es decir, de la radiación delos tejidos perianales.

Diagnóstico de una fístula perianal

Para realizar el diagnóstico de la fístula perianal, el médico buscará la existencia de abscesos y aperturas en la piel, a través de un examen físico. La zona anal estará enrojecida y se mostrará doloroso al tacto. Así pues, cuando se localice, se definirá el recorrido y la profundidad de la fístula con una sonda.

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No obstante, las fístulas no siempre son visibles ya que algunas veces la lesión no está en la superficie de la piel. En estos casos, es preciso hacer un tacto rectal  o bien observar el canal anal con la ayuda de un anoscopio. El anoscopio es un tubo corto y rígido que lleva una luz incorporada en el extremo, con el que se puede observar la cavidad y coger muestras.

Además de esta prueba diagnóstica, en ocasiones el especialista puede solicitar la realización de una ecografía en la zona del canal anal para determinar el trayecto fistuloso.

Durante el diagnóstico de la fístula perianal se buscará el origen por el que se ha desarrollado el absceso.

Si tras las pruebas diagnósticas mencionadas el médico encuentra y determina que el problema por el que el paciente ha acudido a la consulta es una fístula perianal, se procederá a realizar una serie de pruebas para determinar si la aparición de la fístula perianal está relacionada con otro tipo de enfermedades como la enfermedad de Crohn mencionada anteriormente. Estas pruebas pueden ser una analítica completa de sangre o una colonoscopia.

Para prevenir las fístulas perianales se ha de realizar una buena higiene en la zona. Pero, cuando ya han aparecido, la única solución es la cirugía.

Tras realizar el estudio completo de la fístula y el trayecto fistuloso, se determinará el tratamiento que se llevará a cabo para solucionar la fístula perianal.

Tratamiento para fístula perianal

Como ya has visto, no existe un tratamiento no quirúrgico viable para el tratamiento de una fístula perianal. Los síntomas pueden ser aliviados con algunos medicamentos pero, cuando produce una fístula en el ano, la única opción definitiva es la cirugía. Antes de realizar cualquier acción quirúrgica es necesario cerciorarse de que no existe infección o de lo contrario se deberá someter al paciente a un tratamiento antibiótico previo a la cirugía.

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Las fístulas perianales que atraviesan el esfínter son las más delicadas, ya que una incisión mal realizada en esta zona podría causar importantes daños en el mismo y provocar incontinencia fecal permanente.

Para llevar a cabo la operación de fístula perianal se puede hacer uso de diferentes técnicas quirúrgicas, el uso de las cuales vendrá determinado por las características del paciente, de la gravedad del problema y del criterio del médico. Asimismo, es posible que durante la operación de fístula anal el cirujano cambie de técnica o realice modificaciones en la misma debido a novedades encontradas durante la cirugía, siempre haciéndolo con la única intención de mejorar la seguridad del paciente y proporcionarle el tratamiento más adecuado. A continuación explicamos brevemente en qué consisten las diferentes operaciones para el tratamiento de una fístula perianal:

Fistulotomía

Esta intervención se realiza bajo anestesia regional en la gran mayoría de casos. Durante la intervención quirúrgica, el especialista evaluará la profundidad y extensión del trayecto fistuloso para determinar la técnica a seguir durante la intervención.

La fistulotomía se realiza cuando las fístulas perianales son simples.

En el caso de la fistulotomía, el especialista en coloproctología y cirugía general cortará la piel y parte del músculo del esfínter poniendo en plano el trayecto fistuloso para que pueda cicatrizar desde el interior hasta el exterior.

El objetivo de la fistulotomía es abrir y vaciar el trayecto fistuloso, asegurando además, una cicatrización rápida y eficiente.

En esta intervención se podrá hacer uso de materiales absorbibles que potencian la cicatrización.

Fistulectomía

La anestesia utilizada en la fistulectomía para el tratamiento de fístulas perianales es regional en la mayoría de casos y se utiliza para los casos en los que la fístula es más compleja.

La fistulectomía implica la resección total del trayecto fistuloso.

Durante la intervención, aunque en pocas ocasiones y siempre en casos muy complejos, es posible que sea necesario llevar a cabo la reparación de esfínteres, colocar injertos en la zona e incluso hacer uso de un ano artificial en casos extremos.

La función de la fistulectomía es la misma que la de la fistulotomía, con la diferencia de que la herida será de un tamaño mayor y la cicatrización más lenta.

La duración aproximada en ambos casos es de entre 30 - 90 minutos, dependiendo de las características y gravedad de la fístula perianal.

Tras finalizar la operación de fístula perianal el paciente será llevado a la sala de reanimación para acabar de recuperarse de la anestesia y se le recomendará y explicará cómo llevar a cabo las curas y los baños de asiento postoperatorios.

Postoperatorio operación de fístula perianal

La pregunta más frecuente de la operación de fístula perianal, tiene que ver justo con la etapa postoperatoria o de recuperación y es acerca de la evacuación intestinal tras la cirugía.

Es normal que durante la primera semana tenga algo de dolor y sangrado con las defecaciones. Sin embargo, podrás hacer uso de alimentos con fibras y ablandadores de heces para que no resulte tan molesto. No obstante, todo esto te lo comunicará el médico durante la consulta antes del alta médica.

La recuperación o postoperatorio de una fístula perianal dependerá de la técnica utilizada y de la gravedad de la fístula corregida. En el caso de que se haya efectuado una fistulotomía, la recuperación será aproximadamente  de una semana para poder llevar a cabo una vida normal mientras que la herida cicatrizará a las 4 semanas.

Por otra parte, si se ha llevado a cabo una operación de fístula perianal mediante fistulectomía la recuperación se alarga un poco más debido a que la herida quirúrgica es mayor. El paciente deberá esperar alrededor de dos semanas para poder llevar una vida completamente normal, cicatrizando la herida al cabo de unas 6 semanas.

Es importante tener en cuenta una serie de indicaciones para que la recuperación sea más rápida y efectiva posible. Por ello, el médico te informará sobre las cosas que puedes hacer para  cuidarte una vez te den el alta:

  • Descansar lo suficiente.
  • Caminar diariamente.
  • Tener una dieta normal, a no ser que exista un malestar estomacal. En este caso, introducir alimentos blandos y bajos en grasa.
  • Beber muchos líquidos (esto puede estar contraindicado por el médico).
  • Tomar los medicamentos indicados por el médico, hasta el periodo marcado.
  • Cuidarse las heridas como indique el médico.

Además de informarte sobre esto, el especialista te señalará cuales son los signos por los que deberías acudir  al médico, de manera urgente. Entre ellos, destacamos los siguientes:

  • Dolor o enrojecimiento de la pierna o la ingle.
  • Pus que sale de la incisión
  • Fiebre
  • Molestias que no desaparecen con la ingesta de medicamentos.

¿Estás pensando en operarte de la fístula anal?

Operarme.es te ofrece una primera consulta de valoración quirúrgica gratuita, inmediata y sin compromisos para que le puedas contar a especialista tu caso. De esta manera, elaborará un diagnóstico quirúrgico en el que se te informará de la técnica más apropiada en tu situación.

Además, para que la valoración sea mucho más exacta, es importante que aportes todas las pruebas médicas que te hayas realizado, así como tu historial clínico.

No obstante, Operarme.es cuenta con un Equipo de Atención al Paciente disponible para resolverte las dudas e informarte de todo acerca de la operación de fístula anal.

Para reservar la consulta con el especialista puedes rellenar nuestro formulario web o llamar al número 902 90 75 45.

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 22 de septiembre, 2014

Fecha de modificación: 15 de enero, 2019

Aviso médico: Los contenidos publicados en Operarme.es tienen como objetivo la divulgación, a un público general, de información médica de confianza y están revisados por profesionales sanitarios. En ningún caso, debe ser utilizada para realizar un diagnóstico, indicar un tratamiento o sustituir la opinión médica de un profesional en consulta presencial. Más información en los enlaces a continuación:

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