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Hernia inguino-crural, qué es, causas, síntomas y tratamientos

18-05-2015
Hernia inguino-crural, qué es, causas, síntomas y tratamientos
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Las hernias inguino-crurales son las que se producen en la zona de la ingle, pudiendo dividir entre inguinales, directa e indirecta, y femorales.

Las hernias crurales son más comunes en mujeres, mientras que las hernias inguinales se producen más en hombres.

El único tratamiento definitivo para una hernia inguino-crural es la cirugía y lo mejor es hacerla cuanto antes para evitar complicaciones..

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Llamamos hernia inguino-crural a las hernias abdominales que se producen en la zona de la ingle. Dependiendo de dónde se produzca, podemos diferenciar 3 tipos de hernias, hernia inguinal directa, hernia inguinal indirecta y la hernia crural, de la cuál hablaremos más concretamente a lo largo de este texto.

La hernia crural no es exactamente una hernia inguinal y diferenciarlas durante el diagnóstico es vital debido a que las posibilidades de complicaciones como la incarceración, que se produce cuando el saco herniario que protruye aumenta de tamaño impidiendo que sea posible volver a reintroducirse (se diferencia de la hernia estrangulada en que en ésta última se compromete el riego sanguíneo y puede llegar a producirse necrosis o muerte tisular), además de que es posible que duela al tacto, son mucho mayores en este tipo de hernias.

Solicitar cita con un especialista en cirugía de hernia inguino-crural

La principal diferencia entre una hernia inguinal y una hernia crural o femoral es la zona donde se produce. Si bien ambas están en la zona de la ingle, en el caso de la hernia crural la protrusión se produce por debajo de la cintilla iliopubiana, es decir, más cercano a la región de la arteria femoral (pegada a la cara interior del muslo) que a la región más cercana al pubis, que es donde se produce la hernia inguinal. En muchos casos la hernia crural no se percibe visualmente ya que se trata de un bulto mucho menor que el habitual en el resto de hernias, sino que el paciente siente dolor en esa zona y es un especialista el que la diagnostica mediante exploración física. La detección de las hernias crurales es más complicada que la inguinal, sobre todo en personas obesas.

¿Son comunes las hernias inguino-crurales?

La respuesta es que sí. Según datos del Ministerio de Sanidad, sólo en 2003 se realizaron en España 39.156 operaciones de hernia inguinal y hernia crural (a pesar de las pequeñas diferencias, se cuentan en conjunto ya que la cirugía de reparación de hernia crural es la misma que la inguinal), siendo la cirugía más realizada de la especialidad de cirugía general. Respecto a la habitualidad de hernias crurales con respecto a las inguinales, decir que son mucho más comunes las inguinales desde un punto de vista general. Además, mientras que las hernias inguinales son mucho más comunes en hombres, en el caso de la hernia crural es más habitual en mujeres.

Causas de aparición de una hernia inguino - crural

En este caso diferenciaremos las causas de aparición de las hernias inguinales de las crurales. La causa de aparición de las hernias inguinales puede ser de dos tipos: congénita, el paciente nace con una debilidad en la zona inguinal causada por una formación incompleta del peritoneo vaginal durante el último periodo de gestación predisponiendo la aparición de la hernia; o adquirida, que implica la formación de la hernia inguinal a causa de factores como la presión abdominal o el debilitamiento de los músculos abdominales asociados a la edad.

Hernia inguino-crural causas, sintomas y tratamiento

Por otro lado, la hernia crural se podría definir en todos sus casos como adquirida, ya que no se ha podido demostrar que existan orígenes congénitos para su formación. De igual modo que el resto de hernias abdominales, su aparición está asociada al aumento de la presión abdominal y a la debilitación del tejido del canal femoral.

A continuación exponemos un listado de los factores que favorecen la aparición de las hernias inguino-crurales:

  • Edad: A medida que las personas son más mayores los músculos de la zona abdominal se van debilitando, favoreciendo los desgarros y la consecuente aparición de la hernia.
  • Falta de ejercicio físico: Del mismo modo que con la edad se pierde fuerza en la musculatura abdominal, la falta de ejercicio físico favorece todavía más su rotura.
  • Embarazos múltiples: Las mujeres que han tenido varios hijos a lo largo de su vida, son más propensas a sufrir una debilitación de la pared abdominal y la consecuente aparición de hernias inguino-crurales además de otro tipo de hernias abdominales (umbilical, epigástrica).
  • Cirugías previas: En pacientes que han sido intervenidos previamente en la zona abdominal de otro tipo de patologías, es posible que desarrollen una hernia en la zona de la herida quirúrgica debido a un aumento de la presión abdominal puntual o reiterada en el tiempo. Estas hernias se conocen como hernias incisionales o eventraciones
  • Obesidad: Al igual que con el embarazo, la obesidad implica un aumento de la presión en el abdomen y en consecuencia, de las posibilidades de que se produzca una rotura.
  • Enfermedad pulmonar con tos recurrente: Al toser forzamos el abdomen, no siendo un problema cuando se produce de forma puntual, pero en los casos crónicos la posibilidad de sufrir una hernia abdominal aumenta considerablemente.
  • Estreñimiento y problemas de próstata: Tanto la dificultad para defecar como para orinar causan que el paciente lleve a cabo un sobreesfuerzo en la zona del abdomen favoreciendo los desgarros y posterior aparición de hernias inguino-crurales.

Es importante mencionar que la aparición de una hernia inguino-crural puede producirse de forma repentina tras un esfuerzo físico intenso o poco habitual, lo que denominamos hernia inguino-crural aguda, o ir produciéndose poco a poco a lo largo del tiempo debido a los últimos factores mencionados como la tos, el estreñimiento, síndrome prostático, etc.

hernia inguino-crural

¿Cómo se diagnostica una hernia inguino-crural?

Para diagnosticar una hernia inguino-crural, el especialista en atención primaria o el especialista en cirugía general llevará a cabo un estudio de los síntomas del paciente y realizará una exploración física de la zona.

Es posible que detecte el defecto herniario de forma casual durante una exploración rutinaria debido a otra patología, ya que pueden ser asintomáticas. En los casos habituales, la hernia inguinal se presenta con molestias y un bulto en la zona inguinal que aumenta de tamaño al realizar esfuerzos y puede o no reducirse manualmente (devolver al interior de la cavidad abdominal).

Por otro lado, la hernia crural es más complicada de diagnosticar debido a que se presenta como un pequeño bulto situado entre la zona de la arteria femoral y el ligamento inguinal, sumado a que es un tipo de hernia poco habitual. Asimismo, es importante que el especialista que explore al paciente diferencie entre hernia inguinal o crural debido a que esta última es más propensa a complicarse y requerirá de cirugía cuanto antes.

Síntomas de una hernia inguino-crural

Las hernias inguino-crurales, en un primer momento, no suelen presentar síntomas más allá de la sensación de peso en la zona de la ingle, sobre todo cuando se pasa mucho tiempo de pie. A medida que la hernia va creciendo (las hernias no se solucionan solas ni se reducen, siempre van a más) el bulto que causa la hernia será perceptible en mayor medida y, aunque es posible que no, irá apareciendo dolor y malestar de carácter leve o moderado con el tiempo (los casos de dolor intenso se producen debido a las complicaciones de hernia incarcerada o estrangulada).

Cirugia de hernia inguino-crural

En este punto, es importante recalcar de nuevo que la diferenciación entre hernia inguinal y hernia crural o femoral durante el diagnóstico es vital ya que en el caso de las hernias crurales es más probable que se produzca la incarceración y estrangulación de la hernia, debiéndose solucionar quirúrgicamente cuanto antes.

Tratamiento de hernia inguino-crural, ¿hay que operar siempre?

La respuesta es sí, sólo en aquellos pacientes que presenten determinadas circunstancias (pluripatología, edad avanzada, etc.) que desaconsejen llevar a acabo la cirugía.

En el resto de casos, cualquier persona con una hernia inguino-crural deberá, más tarde o más temprano, someterse a una cirugía de reparación, siendo lo ideal realizarla cuanto antes con una cirugía programada para evitar una cirugía de urgencia debido a complicaciones (las mencionadas hernia incarcerada y hernia estrangulada).

Tratamiento de hernia inguino-crural

La operación de hernia inguino-crural en pacientes mayores

Uno de los puntos más importantes con respecto a la operación de hernia inguino-crural, tanto inguinales como crurales, es que la cirugía programada es siempre más segura que la cirugía de urgencia, siendo esto todavía más relevante en pacientes de edad avanzada.

Esto quiere decir que la posibilidad de que se produzcan complicaciones graves durante la cirugía siempre son mayores en pacientes que han requerido la intervención debido a complicaciones de una hernia inguino-crural, haya sido diagnosticada previamente o no, como son la estrangulación y la incarceración; que en pacientes con los que se ha programado una intervención quirúrgica de cara a solucionar la hernia antes de que se produzcan. Por ello, siempre que exista una hernia inguino-crural en pacientes de edad avanzada (al igual que en cualquier paciente) se recomienda realizar la reparación quirúrgica cuanto antes, sobre todo en las hernias crurales.

Por otro lado, siempre y cuando los pacientes sufran de otro tipo de problemas médicos concomitantes, como pueden ser problemas cardiacos, diabetes, hipertensión, etc; el riesgo de la intervención es superior, aunque depende de cada paciente, del control de su enfermedad y de la indicación del cirujano la posibilidad de que se lleve a cabo.

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Tipos de operación de hernia inguino-crural

En lo que respecta a la técnica quirúrgica que se utilice para la reparación de la hernia inguino-crural, no existen diferencias apreciables entre la reparación de una hernia inguinal o una hernia crural siendo dos las técnicas utilizadas principalmente (aunque con muchas variables), la hernioplastia y herniorrafia:

Reparación de hernia inguino-crural por hernioplastia

En este caso, el cirujano lleva a cabo la reparación del defecto herniario haciendo uso de una malla protésica que coloca en la zona para evitar que el interior de la cavidad abdominal vuelva a protruir hacia el exterior. Esta técnica es la más utilizada hoy en día, ya que tiene menor porcentaje de recidiva al reducir la tensión de la zona afectada.

Cirugía de hernia inguino-crural

Reparación de hernia inguino-crural por herniorrafia

En este caso, la operación consiste en la sutura del defecto, capa a capa, impidiendo la protrusión del contenido abdominal. Con la aparición de los materiales prótesicos ( mallas ) en constante evolución , la técnica de la herniorrafia se realiza en contadas ocasiones  El cirujano realizará  la técnica más indicada para cada caso siempre en beneficio del paciente

En el caso de la hernioplastia, ésta se puede llevar a cabo mediante dos tipos de abordaje distintos, la cirugía abierta o la cirugía laparoscópica. De nuevo, el uso de una o de otra depende de cada paciente y de cada cirujano, aunque la laparoscopia tiene una serie de ventajas asociadas gracias a que se trata de una cirugía mínimamente invasiva.

Ventajas de hernioplastia con laparoscopia

  • Menos dolor postoperatorio
  • Reducción del tiempo de recuperación
  • Disminución de complicaciones como hematomas o infecciones en la herida quirúrgica.
  • Permite reparar de forma más sencilla una hernia inguino-crural bilateral (que existe defecto herniario en ambos lados).
  • Se coloca la malla protésica por dentro, lugar donde está el problema, evitando dañar la piel externa.
  • Mejor resultado estético al realizar la cirugía a través de 3 mini incisiones.

Para conocer más sobre la operación de hernia inguino-crural con laparoscopia pincha en la siguiente imagen:

Conoce más sobre la operación de hernia inguino-crurales

Información Médica de Confianza

Artículo de elaboración propia bajo la supervisión de nuestra Dirección Médica.

Fecha de publicación: 18-05-2015

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